Forma Descripción generada automáticamente
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Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias
Volumen 3, Número 4, 2026, octubre-diciembre
DOI: https://doi.org/10.71112/rmrxxc62
TRABAJO NO REMUNERADO Y PARTICIPACIÓN ECONÓMICA DE LAS MUJERES
EN MÉXICO: DESIGUALDADES PERSISTENTES DESDE LA ECONOMÍA DEL
CUIDADO
UNPAID WORK AND WOMEN’S ECONOMIC PARTICIPATION IN MEXICO:
PERSISTENT INEQUALITIES FROM THE CARE ECONOMY PERSPECTIVE
Nereyda Soto Medina
Salvador Acosta Haro
Elizabeth Acosta Haro
Sócrates Lugo Zavala
César Arturo Palacios Valenzuela
México
DOI: https://doi.org/10.71112/rmrxxc62
716 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
Trabajo no remunerado y participación económica de las mujeres en México:
desigualdades persistentes desde la economía del cuidado
Unpaid work and women’s economic participation in Mexico: persistent
inequalities from the care economy perspective
Nereyda Soto Medina
a
n.soto.academico@uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-7967-3720
Sócrates Lugo Zavala
b
socrates.lz@mochis.tecnm.mx
https://orcid.org/0009-0000-0353-628X
Salvador Acosta Haro
b
salvador.acosta@uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-9101-6467
César Arturo Palacios Valenzuela
a,*
palacios.cesar@uabc.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-8404-2624
Elizabeth Acosta Haro
a
elizabeth.acosta@uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-5141-6378
*
Autor de correspondencia: palacios.cesar@uabc.edu.mx,
a
Universidad Autónoma de Sinaloa,
Unidad Académica de Negocios,
b
Tecnológico Nacional de México, Instituto Tecnológico de Los
Mochis, México
RESUMEN
El presente artículo describe las desigualdades en el trabajo doméstico y de cuidados no
remunerado y la participación económica de las mujeres en México. Se analizan estadísticas
publicadas de la ENUT 2019 y 2024, la ENASIC 2022, la cuenta satélite de 2024 y la ENOE del
cuarto trimestre de 2024, conservando los universos y denominadores de cada fuente. Las
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brechas de tiempo disminuyeron, pero la dedicación femenina permaneció superior. La
participación económica de cuidadoras en general y no cuidadoras fue cercana; fue menor
entre cuidadoras de infantes o personas con discapacidad o dependencia. Las mujeres
concentraron 72.6 % del valor del trabajo no remunerado. Los resultados requieren distinguir
participación, jornada y valoración económica y orientar políticas de corresponsabilidad; los
datos agregados no identifican causas (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI],
2023, 2025a, 2025c).
Palabras clave: trabajo doméstico no remunerado; economía del cuidado; participación
económica; desigualdad de género; uso del tiempo; México.
ABSTRACT
This article describes inequalities in unpaid domestic and care work and women’s economic
participation in Mexico. It analyzes published statistics from the 2019 and 2024 National Time
Use Surveys (ENUT), the 2022 National Care System Survey (ENASIC), the 2024 Satellite
Account and the Employment Survey for the fourth quarter of 2024, preserving each source’s
population and denominators. Time gaps narrowed, but women continued to devote more time
than men to these activities. Economic participation was similar among caregivers overall and
non-caregivers, but lower among women caring for young children or persons with disabilities or
dependency. Women accounted for 72.6 % of the imputed value of unpaid work. The findings
require distinguishing participation, working hours and economic valuation, and support policies
for shared care responsibilities. Aggregate data do not identify causal effects (INEGI, 2023,
2025a, 2025c).
Keywords: unpaid work; care economy; economic participation; gender inequality; time use;
Mexico.
Recibido: 8 octubre 2026 | Aceptado: 22 octubre 2026 | Publicado: 23 octubre 2026
DOI: https://doi.org/10.71112/rmrxxc62
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INTRODUCCIÓN
El trabajo de cuidados no remunerado y el trabajo doméstico aseguran la reproducción
diaria de la fuerza de trabajo y el bienestar del hogar. Su distribución desigual puede limitar el
tiempo y las oportunidades económicas de las mujeres. La economía feminista incorpora los
hogares al análisis de la producción y cuestiona la invisibilidad del trabajo no remunerado. El
acceso al empleo debe comprenderse junto con la organización social de los cuidados y la
disponibilidad de servicios (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL],
2022b; Rodríguez Enríquez, 2015). En México, la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado
de los Hogares de México (CSTNRHM) estimó que estas actividades tuvieron un valor de poco
más de ocho billones de pesos en 2024 a precios corrientes, equivalente al 23.9 % del producto
interno bruto (PIB). Las mujeres concentraron 72.6 % de ese valor y 73.8 % de las horas
registradas. Esta valoración permite reconocer la distribución desigual de la producción
doméstica; su equivalencia con el PIB es una medida complementaria y no representa un
ingreso efectivo recibido por realizar estas tareas (INEGI, 2025a).
La OIT (OIT, 2024) estima que en 2023 aproximadamente 708 millones de mujeres y 40
millones de hombres estaban fuera del mercado laboral por responsabilidades de cuidado;
estas cifras nos hablan de la importancia del tiempo, pero no sustituyen los datos de México.
CEPAL y ONU Mujeres (2020) relacionaron la recuperación económica con el acceso a
servicios y derechos a través del enfoque basado en sistemas integrales de cuidado, mientras
que CEPAL (2025a) también resaltó la gobernanza, el financiamiento y el diálogo social. La
ENUT 2024 permite comparar desigualdades respecto a 2019 (categorías compatibles). La
Encuesta Nacional del Sistema de Cuidados (ENASIC), la Encuesta Nacional de Ocupación y
Empleo (ENOE) y la cuenta satélite, dan dimensiones complementarias. Cada fuente tiene su
propio universo, pero al combinarlas su análisis nos permite evaluar aspectos de tiempo, de
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conexiones laborales, de valor económico sin que esto se tome como registros aislados (INEGI
2023, 2025a, 2025b, 2025c).
Pregunta de investigación
¿Cómo han evolucionado las desigualdades en trabajo doméstico y cuidado no
remunerado entre 2019 y 2024? ¿Qué diferencias hay en la participación económica y horas
trabajadas de las mujeres según su carga de cuidado? Este documento aborda estas
desigualdades y diferencias (y la concentración del valor del trabajo no remunerado que las
mujeres realizan) desde una perspectiva de la economía del cuidado. Se usan indicadores
publicados con sus denominadores; los resultados no corresponden a asociaciones ajustadas
ni a implicaciones causales (CEPAL, 2022a; Hernán & Robins, 2020).
La contribución mayor radica en aclarar indicadores que suelen confundirse
(participación o no a una actividad; tiempo dedicado por los que realizan la actividad;
participación económica de hombres y mujeres; horas trabajadas y valor asignado). Esta
aclaración nos permite identificar desigualdades persistentes, sin asumir que todas las
personas que realizan tareas de cuidado se encuentran en una posición de desventaja
generalizada. Los datos de México sobre esta relación con el mercado laboral sugieren que se
deben desagregar según modalidades de cuidado, características familiares y opciones
disponibles para entender cómo funciona esta dinámica (Orozco Rocha & González González
2024; Vázquez-Pimentel 2025).
Fundamento teórico
Economía del cuidado y reconocimiento del trabajo no remunerado
La economía del cuidado se centra en el estudio de aquellas actividades y relaciones
que permiten cubrir las necesidades de la vida cotidiana. Su importancia se debe a que un
sistema productivo orientado al mercado necesita que la gente tenga alimentos, cuidado y
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cohesión social. Estas desigualdades se reproducen porque hay una organización del cuidado
(responsabilidades y recursos) que es desigual, explica Rodríguez Enríquez (2015). Se
incluyen, pues, tanto el mercado como los hogares e instituciones dedicadas al bienestar como
áreas de estudio.
El trabajo doméstico abarca tareas como preparar la comida, limpiar y administrar el
hogar; mientras que el cuidado directo satisface las necesidades de otras personas. Estas
dimensiones, aunque interrelacionadas, deben evaluarse de forma independiente. La
supervisión simultánea o secundaria también es importante porque al sumar los tiempos de
actividades realizadas al mismo tiempo, las horas se cuentan doble (CEPAL, 2022a). Es
necesaria esta distinción para poder clasificar y comparar estadísticas sobre el uso del tiempo
(CEPAL, 2022a).
El valor monetario completa la medición horaria con la producción no retribuida. Tienen
otras dimensiones: si uno participa mucho en el trabajo doméstico, no significa ingresos
personales ni autonomía sobre los recursos económicos (la cuenta satélite muestra la
producción no remunerada; el análisis laboral muestra la inserción en el mercado laboral). Las
dos dimensiones deben analizarse de forma independiente cuando se habla de autonomía
económica (INEGI, 2025a; Rodríguez Enríquez, 2015).
Participación económica y asignación de tiempo
Becker (1965) y el tiempo como recurso escaso para la producción doméstica, de ahí
que podamos analizar la competencia entre diversas actividades dentro de los límites de
tiempo e ingresos. La economía feminista va más allá, pues se pregunta quién hace qué y
cómo incide en ello la relación de género. La posibilidad de conseguir un trabajo, mantenerlo, la
organización de los horarios laborales, dependen también de las necesidades familiares y del
apoyo disponible, así como de la oferta de servicios relevantes (Rodríguez Enríquez, 2015;
Vázquez-Pimentel, 2025).
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Las responsabilidades familiares pueden influir en los arreglos laborales; el ingreso al
trabajo remunerado reorganiza el hogar (la asociación transversal no puede establecer la
dirección causal). También impulsan estas dinámicas la protección de la maternidad, las
licencias y los servicios de cuidado infantil y de cuidado a largo plazo. La cobertura desigual
restringe tanto el tiempo disponible como las opciones para decidir qué hacer (Addati et al.,
2022; Hernán & Robins, 2020).
Organización social del cuidado y persistencia de las desigualdades
La estructura social del cuidado asigna responsabilidades entre los hogares, el Estado,
el mercado y la comunidad. Las mujeres disponen de recursos económicos, necesidades de
cuidado y opciones para la provisión de cuidados (CEPAL, 2022b; ONU Mujeres y CEPAL,
2020). Por ello, la perspectiva de género debe comprender no solo a quienes reciben cuidados
sino también a quienes los brindan, así como la reconfiguración del trabajo no remunerado y la
calidad del cuidado (CEPAL, 2022b; ONU Mujeres y CEPAL, 2020).
La perspectiva basada en los derechos incluye el recibir cuidados, así como el brindar
cuidados y el autocuidado. No juzgue los arreglos solamente según la buena distribución del
tiempo de trabajo, sino también con respecto al bienestar de quienes reciben y ofrecen
cuidados. Los derechos mencionados están también vinculados a los modelos de desarrollo,
las condiciones de gobernanza, de financiamiento y de diálogo social. Las implicaciones
institucionales deben distinguirse de la evaluación de efectos de las políticas, cosa que no se
hace aquí (CEPAL y ONU Mujeres 2023; CEPAL 2025a).
Ser persistente significa que la brecha se mantiene durante períodos comparables de
observación. Esto no significa que las brechas sean continuas ni que se persiga a las mismas
personas: las encuestas son cortes transversales en muestras independientes. El cambio
demográfico se describe mediante la comparación manteniendo categorías, universos y
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criterios de medición consistentes, pero no es posible reconstruir trayectorias de individuos
(CEPAL, 2022ª; INEGI, 2025c).
Antecedentes empíricos
Orozco Rocha y González González (2024) emplearon datos de la Encuesta Nacional
de Ocupación y Empleo (ENOE) del tercer trimestre de 2019 para la población urbana entre 15
y 70 años. Se mostró cómo las modalidades de cuidado se relacionaban con la actividad
económica (diferencias de género). Este contexto informa el enfoque del presente estudio:
brechas temporales e indicadores de participación, duración laboral y valor económico sin
estimaciones entre poblaciones.
A partir de los datos de la Encuesta Demográfica Retrospectiva de 2017, Castro-
Méndez (2023) estudió las trayectorias de trabajo remunerado y las etapas familiares. Su
trabajo vincula las disparidades laborales con generaciones y niveles socioeconómicos (no con
comparaciones transversales). Para analizar las demandas de cuidado y la recuperación
laboral en el contexto de crisis sanitaria, Carnes Borrajo y Valenciano (2022) emplearon la
Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Mercado Laboral (ECOVID-ML) y regresión
logística. Sus resultados aportan una contextualización, pero no permiten atribuir los cambios
entre ENUT 2019 y 2024 directamente a la pandemia.
Vázquez-Pimentel (2025) empleó un modelo de elección discreta y datos de la ENUT 2019
para analizar las decisiones de trabajo y de cuidado de mujeres con hijos menores de cinco
años. Tampoco Pérez Bulnes et al. (2023) analizan las preferencias y restricciones en la
participación laboral (educación, familia y acceso a guarderías) pero únicamente consideran los
recursos y alternativas disponibles: los coeficientes obtenidos y las poblaciones analizadas no
son consideradas en el análisis agregado que se presenta aquí.
En Nuevo León, Campos Vázquez y Chiguil Rojas (2024) hallaron pruebas de que el
acceso a guarderías públicas está positivamente asociado con la participación laboral de
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mujeres con dos o más hijos. Este estudio subnacional solo aporta evidencia de servicios de
cuidado, pero no una estimación a nivel nacional aplicable a todos los cuidadores. Juntos,
estos antecedentes ilustran cómo las responsabilidades, las opciones disponibles y los
contextos deben tenerse en cuenta para interpretar los indicadores de participación en la fuerza
laboral.
METODOLOGÍA
Diseño y fuentes de información
Se hace un estudio cuantitativo y descriptivo en el que se hace un análisis secundario
de estadísticas oficiales publicadas e interpretadas desde el punto de vista de la economía del
cuidado. Los datos se extraen de cuatro fuentes del INEGI: ENUT 2019 y 2024 (mediante
series comparativas presentadas en el informe de 2024); ENASIC 2022; CSTNRHM 2024 y
ENOE del cuarto trimestre de 2024. Las fuentes fueron seleccionadas por ser temáticamente
relevantes, tener indicadores claros con períodos definidos, disponibilidad temporal y acceso
público (INEGI, 2023, 2025a, 2025b, 2025c).
Se utilizan estudios académicos para apoyar conceptos y confrontar diferentes
interpretaciones, pero sus estimaciones no se añaden a las tablas como observaciones. Los
datos se extrajeron de fuentes publicadas, se comprobaron apéndices y denominadores, se
agruparon indicadores comparables y se calcularon diferencias y proporciones. No se usaron
microdatos, ni se estimaron modelos multivariados (CEPAL, 2022a; Lumley, 2010).
Unidades de análisis y definición de indicadores
La unidad de comparación empleada es el indicador agregado (fuente, período,
actividad y población). La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) habla de personas
mayores de 12 años; los indicadores laborales seleccionados de la Encuesta Nacional de
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Aplicación y Seguimiento de Indicadores Cualitativos (ENASIC) se refieren a mujeres de 15 a
60 años; la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) habla de personas mayores de
15 años; CSTNRHM se refiere a participantes mayores de 12 años que realizan trabajo
doméstico y de cuidado (tenga en cuenta que estos universos no deben ser interpretados como
grupos de edad uniformes). Se identificaron las tasas de participación en cada actividad, así
como los promedios semanales en horas dedicadas por los que las realizan, proporciones de
horas totales o valor económico correspondiente (INEGI, 2023, 2025a, 2025b, 2025c).
Para ENASIC la participación económica se refiere a cada uno de los grupos femeninos
estudiados y las horas de trabajo a las mujeres ocupadas en cada categoría. Para ENOE, la
población económicamente activa está formada por personas ocupadas y desocupadas. Las
categorías oficiales se mantuvieron sin ajustes entre cuidadores y no cuidadores por edad o
nivel educativo (INEGI, 2023, 2025b).
Comparabilidad temporal y tratamiento de las cifras
Por separado se analizaron el trabajo doméstico y el cuidado de los miembros del
hogar. La serie histórica de cuidado activo que se incluye en el informe excluye el cuidado
pasivo y, solamente en el caso de 2024, el cuidado emocional. Los cuestionarios y el
documento conceptual fueron útiles para identificar cambios de temáticas, y evitaron hacer
comparaciones directas entre las categorías ampliadas del 2024 y las del 2019. Se usaron
indicadores de series comparativas publicadas (con exclusiones) (INEGI, 2019; 2025c; 2025d;
2025f).
La brecha de género se calculó restando el valor para los hombres al valor para las
mujeres (horas para el tiempo y puntos porcentuales para los porcentajes). La variación
temporal se calculó como la brecha de 2024 menos la brecha de 2019. La relación
mujer/hombre se calculó solamente cuando el denominador fue positivo, y se redondeó a dos
decimales.
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Se consultaron muestras y archivos operativos para especificar el alcance de las
estimaciones publicadas (no se volvieron a aplicar pesos ni a calcular varianzas; INEGI, 2022,
2025e, 2025g; Lumley, 2010). En la ENASIC se estimaron diferencias respecto a quienes no
realizan tareas de cuidado (INEGI, 2023). Los datos obtenidos se han confrontado con tablas,
gráficos y notas originales y se han repetido los cálculos con la misma precisión decimal que
había sido publicada. El CSTNRHM se descompuso por proporción de participantes, horas
dedicadas y valor económico; además del valor neto por participante a precios del año 2024 sin
cuidado emocional en la serie principal (INEGI, 2025a).
También se encontraron diferencias en los valores imputados en relación con los
salarios, los ingresos disponibles y los costos del presupuesto. Los registros personales de
distintas fuentes no se unieron entre sí, sus indicadores deben leerse de forma complementaria
respetando el significado original (CEPAL, 2022ª; INEGI, 2025ª).
Límites de inferencia y consideraciones éticas
Las cifras publicadas no incluyen toda la información requerida para calcular los
intervalos de confianza para las diferencias y razones presentadas. No se hicieron pruebas
independientes de significancia, ni se consideraron los cambios como estadísticamente
significativos. Las comparaciones no son válidas para identificar efectos del cuidado, la
pandemia o los programas ya que no distinguen la selección de la causalidad inversa y los
factores comunes.
El estudio utilizó solo datos agregados disponibles públicamente, no se acercó ni
entrevistó a nadie y no hubo intención de recopilar identificadores individuales o de hogares
(Hernán & Robins 2020; Lumley 2010).
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RESULTADOS
Brechas en el trabajo doméstico y los cuidados
La ENUT revela que se ha reducido la brecha en el tiempo de trabajo doméstico (19.1 a
16.7 horas semanales) y el cuidado activo (6.9 a 5.5 horas); esta reducción es para ambos
géneros, pero más en el caso de las mujeres, por lo que no implica necesariamente un
reequilibrio de responsabilidades hacia los hombres. La Tabla 1 presenta promedios entre los
participantes y exclusiones de series históricas (INEGI, 2025c).
Tabla 1.
Trabajo doméstico y cuidados activos en México entre 2019 y 2024
Indicador
Hombres
2019
Mujeres
2024
Hombres
2024
Participación en trabajo doméstico (%)
95.7
98.3
96.3
Tiempo doméstico (horas)
11.6
28.2
11.5
Participación en cuidados activos (%)
45.8
51.1
43.0
Tiempo de cuidados activos (horas)
5.4
10.3
4.8
Nota. Personas de 12 años y más. Tiempos semanales medios entre quienes realizaron
cada actividad. Cuidados del propio hogar sin cuidados pasivos y, para 2024, sin cuidados
emocionales. Fuente: INEGI (2025c, gráficas 21, 22, 27 y 28).
En 2024, la proporción de mujeres a hombres en el ámbito doméstico fue de 2.45 y en
el cuidado activo de 2.15 (la participación masculina en las tareas del hogar fue notable, pero
se dedicó mucho menos tiempo a ellas; participación no significa tiempo igual dedicado, son
resultados que no deben confundirse). Los promedios de ambas actividades no son
acumulativos, ya que corresponden a grupos de participantes diferentes (CEPAL, 2022a;
INEGI, 2025c).
Participación económica según responsabilidades de cuidado
La ENASIC revela que, entre mujeres de 15 a 60 años, la participación económica de
las cuidadoras en general y las que no son cuidadoras fue similar: 56,3 % y 56,6 %,
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respectivamente. La proporción entre quienes cuidaban a menores de 0 a 5 años o a personas
con discapacidad o dependencia fue del 50.3 %, con una diferencia de −6.3 puntos
porcentuales con las no cuidadoras. El contraste no permite considerar a todas las cuidadoras
como un grupo laboral homogéneo (INEGI, 2023).
Tabla 2.
Participación económica y jornada laboral de mujeres según condición de cuidado en 2022
Grupo de mujeres
Participación
económica (%)
35 horas laborales o
más (%)
Cuidadoras en general
56.3
51.4
Cuidadoras de infantes o personas con
discapacidad o dependencia
50.3
48.7
No cuidadoras
56.6
70.5
Nota. Mujeres de 15 a 60 años. La participación económica se refiere a cada grupo; las
jornadas corresponden a las ocupadas de cada grupo. El intervalo de 35 horas o más suma las
categorías de 35 a 48 y de más de 48 horas de la gráfica 11. Las columnas utilizan
denominadores diferentes. Fuente: INEGI (2023, cuadro 10 y gráfica 11).
Entre las mujeres ocupadas, la proporción con jornadas de 35 horas o más fue menor
en 19.1 puntos porcentuales a las cuidadoras en general y en 21.8 puntos porcentuales a las
cuidadoras de infantes o de personas con discapacidad o dependencia, que a las no
cuidadoras (INEGI, 2023).
Las tasas generales de participación económica son similares, pero existen diferencias
en la duración de la jornada. Estos contrastes no pueden identificar un efecto neto del cuidado
sobre el trabajo remunerado, puesto que no consideran la composición de los grupos (Hernán
& Robins, 2020; INEGI, 2023).
Contexto nacional de la participación laboral
En el cuarto trimestre de 2024, la ENOE reportó una participación económica del 46.4 %
para las mujeres y del 75.3 % para los hombres de 15 años y más, con una brecha de −28.9
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puntos porcentuales. Las tasas de desocupación fueron 2.5 % y 2.6 % respectivamente, su
denominador es la población económicamente activa, de manera que la cercanía de éstas no
elimina la desigualdad de participación. Esta referencia no se compara directamente con la
ENASIC, debido a diferencias de año, de edad y de población seleccionada (INEGI, 2025b).
Concentración del tiempo y del valor económico
La CSTNRHM indica que el 53.9 % de quienes realizaron trabajo doméstico y de
cuidados no remunerado en 2024 fueron mujeres, aunque éstas concentraron el 73.8 % de las
horas y el 72.6 % del valor económico. Superó en 19,9 puntos porcentuales su proporción de
horas a su presencia entre participantes. Las mujeres tuvieron un valor neto anual por
participante de 2.37 veces el de los hombres (INEGI, 2025a).
Tabla 3.
Distribución del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en 2024
Indicador
Mujeres
Hombres
Proporción de participantes (%)
53.9
46.1
Proporción de horas (%)
73.8
26.2
Proporción del valor económico (%)
72.6
27.4
Valor neto anual por participante (pesos)
82 339
34 695
Nota. Participantes de 12 años y más. Valores a precios de 2024; cifras netas sin
prestaciones sociales. La serie principal excluye cuidados emocionales. Fuente: INEGI (2025a,
tabla 1 y gráfica 4).
En hogares con niños menores de seis años, el valor neto anual por persona fue de 111
032 pesos para las mujeres y de 38 586 pesos para los hombres, una proporción de 2.88 a
uno.
Con menores de esa edad fue de 73 874 y 33 732 pesos, respectivamente, una razón
de 2.19 (INEGI, 2025a). El indicador permite identificar si en el hogar hay menores de seis
años, pero no necesariamente identifica a la madre o al padre de cada uno de los participantes.
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Tampoco a imputación representa salario recibido, ingreso disponible, ni un concepto
directamente sumable al PIB convencional (INEGI, 2025a).
DISCUSIÓN
Reducción de brechas y continuidad de la desigualdad
Cuanto más compromiso de la mujer, mayor la reducción de las brechas de tiempo.
Desde la economía del cuidado, la persistencia hace referencia a la manera en que se
distribuyen las responsabilidades que sostienen la reproducción diaria (aunque esta distribución
puede ser en diferentes magnitudes). Los resultados indican que el tiempo de los hombres no
creció en las dos actividades analizadas, por lo tanto, es incorrecto asumir de forma automática
que esta disminución implica una mayor corresponsabilidad de género en estos indicadores
(INEGI, 2025c; Rodríguez Enríquez, 2015); la estructura familiar, las demandas de cuidado, la
contratación de servicios o la reorganización de tareas podrían explicarlo.
Con los datos agregados no podemos identificar estas explicaciones. Tampoco
podemos decir que menos horas signifiquen mejor bienestar, las necesidades deben ser
satisfechas y las personas que reciben cuidado y las que lo proporcionan deben estar en
igualdad de condiciones. El traspaso de responsabilidades entre las mujeres en condiciones de
vulnerabilidad puede contribuir a la reproducción de desigualdades (Addati et al., 2022; CEPAL,
2022b).
Heterogeneidad entre mujeres y condiciones de inserción laboral
ENASIC plantea interrogantes sobre si existe una relación uniforme entre las
condiciones de cuidado y la participación económica limitada. Las diferencias generales son
escasas, pero las responsabilidades específicas presentan mayor contraste; las variaciones en
el tiempo de trabajo apuntan a que formar parte del mercado laboral tampoco mide lo suficiente
las condiciones de inclusión. Para poder realizar un diagnóstico adecuado, se deben conservar
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ambos indicadores y diferenciarlos en términos de ingresos, formalidad y protección social
(INEGI 2023; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] 2024).
Los estudios de Pérez Bulnes y cols. (2023) y de Campos Vázquez y Chiguil Rojas
(2024) apoyan esa interpretación de la vinculación laboral junto con las características
familiares y el acceso a servicios de guardería, esta coincidencia temática la refuerza pero no
nos permite aplicar sus coeficientes directamente a las mujeres en ENASIC. Los arreglos de
cuidado son alternativas condicionadas por los recursos y servicios disponibles (Vázquez-
Pimentel 2025); la comparación descriptiva no permite discriminar estos factores ni seleccionar
a quienes los toman; la diversidad debe distinguirse entre la primera infancia, la discapacidad,
la dependencia y el cuidado de los ancianos.
Los momentos para conjugar trabajo y cuidado pueden ser diferentes dependiendo de la
duración y horario del cuidado que requiere; el apoyo familiar; el acceso a instituciones. Orozco
Rocha y González González (2024) demuestran que hay diferencias significativas según la
modalidad de cuidado y concluyen señalando la necesidad de que no se utilice una categoría
general que encubra las desigualdades entre las mujeres. La descripción nacional puede
inspirar preguntas concretas, pero no reemplaza el análisis específico de grupos o contextos.
Valor económico y autonomía
La concentración del valor doméstico en las mujeres muestra que hacen una
contribución productiva (que el ingreso laboral no captura), pero este reconocimiento no
significa que tengan recursos propios. La mayor valoración por participante en los hogares de
menores ingresos no debe interpretarse como una penalización salarial por maternidad, pues
está relacionada con las características del hogar y los servicios imputados (INEGI, 2025a;
Rodríguez Enríquez, 2015).
Estos temas están vinculados con la discusión más amplia sobre desigualdad,
autonomía económica y trabajo de cuidado no remunerado y su incorporación al mercado
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731 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
laboral, pero son cuestiones que requieren respuestas políticas específicas (INEGI, 2025a;
Rodríguez Enríquez, 2015).
Implicaciones institucionales y financiamiento
La OCDE (2026) señala que es prioritaria para México facilitar la participación de las
mujeres en el empleo mediante la educación temprana y el acceso a servicios de cuidado
asequibles y de calidad; esta es la estrategia diseñada bajo el diagnóstico de 2024 sobre el
cuidado y las restricciones de informalidad (OCDE, 2024, 2026).
La convergencia implica que el cuidado debe formar parte de las políticas laborales y
sociales, pero no significa que una intervención sea efectiva. Los servicios deben proveerse
con condiciones de trabajo adecuadas para quienes los prestan, así como corresponsabilidad
institucional y de género (Addati et al., 2022; OCDE, 2024, 2026).
La CEPAL (2025b) sugiere que se diseñen políticas con un enfoque de género,
territorial e interseccional, y que exista una articulación entre los diferentes niveles de gobierno.
Para poder ponerlas en marcha se deben hacer diagnósticos locales sobre
necesidades, ofertas y accesibilidad; no se pueden utilizar promedios nacionales para deducir
las prioridades municipales. Se requiere gobernanza y diálogo social para que los servicios se
conjuguen con los derechos de los receptores del cuidado y de quienes lo brindan (no se busca
la participación económica femenina a costa de la calidad del cuidado). (CEPAL y ONU
Mujeres, 2023; CEPAL, 2025a).
La inversión pública debe distinguir entre valor doméstico, costos de servicio y retornos
económicos. ONU Mujeres y la OIT (2024) propusieron un procedimiento para estimar déficits
de cobertura, inversiones requeridas y resultados económicos. Su aplicación en otros países
brinda un marco metodológico útil, aunque las cifras no son necesariamente transferibles a
México. La evaluación basada en las cuentas satélite no se corresponde con el presupuesto
asignado a un sistema integral de cuidado, ni con los ingresos ni los empleos que genera.
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732 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
Aporte y límites del análisis
La contribución es el binomio tiempo-participación jornada-valoración (preservando
universos y denominadores). Una limitación seria es que estas métricas provienen de distintas
poblaciones y periodos: no se puede atribuir a un individuo el tiempo en ENUT, las
responsabilidades de cuidado en ENASIC o la situación laboral expuesta en ENOE.
Los cálculos con números redondeados no consideran la imprecisión de cada diferencia
o cociente. La lectura conjunta es complementaria, no se estimaron correlaciones individuales
ni se determinó la significancia estadística de los cambios (CEPAL, 2022a; Lumley, 2010).
Tampoco los resultados hacen distinción entre causalidad inversa y selección, así como
factores compartidos (educación, recursos, composición del hogar). Para evaluar mecanismos
necesitaríamos un diseño adicional con más información individual y una estrategia de
identificación.
La importancia del estudio estriba en encontrar desigualdades demostrables y destacar
los aspectos que requieren interés público (separación nítida entre el reporte de los datos, la
interpretación del contexto previo y la valoración de las políticas) (Hernán & Robins 2020;
Orozco Rocha & González González 2024).
CONCLUSIONES
El trabajo doméstico y de cuidado está mal distribuido en México. De 2019 a 2024, se
reducen las diferencias de tiempo entre categorías comparables, pero aún las mujeres dedican
más tiempo (esta persistencia implica desigualdad, aunque se hayan producido cambios; las
estadísticas no permiten atribuir esta evolución a una redistribución específica dentro del hogar
o a políticas específicas) (CEPAL, 2022a; INEGI, 2025c). La participación económica depende
de las responsabilidades que se asumen, las tasas de participación de los cuidadores son
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733 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
similares a las de los no cuidadores, pero si se cuida a niños o personas con discapacidades o
dependencia, la participación laboral es menor (INEGI, 2023).
Las diferencias a lo largo del día muestran que estar integrado a la vida laboral y la
duración del trabajo remunerado no son una misma cosa. La gran concentración de mujeres en
el trabajo no remunerado muestra su contribución productiva, pero no mide la autonomía
financiera o el ingreso recibido (INEGI, 2023; 2025a). ¿Qué es lo que esto significa? Servicios
de calidad accesibles para todos; empleo digno con derechos y corresponsabilidad de los
usuarios y proveedores de cuidado. Hay que disponer de información detallada sobre las
necesidades y la oferta disponible para poder planificar el territorio y buscar financiamiento.
Estas recomendaciones se basan en el diagnóstico realizado y en la literatura
especializada; el artículo no evalúa el impacto presupuestario o laboral de intervenciones
específicas (Addati et al., 2022; CEPAL, 2025b; OCDE, 2026).
Declaración de conflicto de interés
Los autores declaran no tener conflictos de interés relacionados con esta investigación.
Declaración de contribución a la autoría
Nereyda Soto Medina: conceptualización (Conceptualization); investigación
(Investigation); metodología (Methodology); redacción del manuscrito original (Writing – original
draft); revisión y edición (Writing – review & editing).
Salvador Acosta Haro: curación de datos (Data curation); análisis formal (Formal
analysis); validación (Validation); redacción del manuscrito original (Writing – original draft);
revisión y edición (Writing – review & editing).
Elizabeth Acosta Haro: investigación (Investigation); curación de datos (Data curation);
visualización (Visualization); redacción del manuscrito original (Writing – original draft); revisión
y edición (Writing – review & editing).
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734 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
Sócrates Lugo Zavala: investigación (Investigation); análisis formal (Formal analysis);
validación (Validation); redacción del manuscrito original (Writing – original draft); revisión y
edición (Writing – review & editing).
César Arturo Palacios Valenzuela: conceptualización (Conceptualization); metodología
(Methodology); administración del proyecto (Project administration); redacción del manuscrito
original (Writing – original draft); revisión y edición (Writing – review & editing).
Declaración de uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que utilizaron herramientas de inteligencia artificial únicamente
como apoyo para búsqueda seminal de información pertinente al tema, misma que fue
verificada una vez encontrada.
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