Forma Descripción generada automáticamente
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Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias
Volumen 3, Número 4, 2026, octubre-diciembre
DOI: https://doi.org/10.71112/qcbp0q85
ECONOMÍA CIRCULAR Y REDISEÑO ESTRATÉGICO DE PROCESOS EN
ORGANIZACIONES EMPRESARIALES HACIA LA SOSTENIBILIDAD COMPETITIVA
CIRCULAR ECONOMY AND STRATEGIC REDESIGN OF PROCESSES IN
BUSINESS ORGANIZATIONS TOWARDS COMPETITIVE SUSTAINABILITY
Antonia del Carmen Madrid George
Panamá
DOI: https://doi.org/10.71112/qcbp0q85
261 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
Economía circular y rediseño estratégico de procesos en organizaciones
empresariales hacia la sostenibilidad competitiva
Circular economy and strategic redesign of processes in business organizations
towards competitive sustainability
Antonia del Carmen Madrid George
a,*
amadridgeorge@gmail.com
https://orcid.org/0009-0005-7477-5954
*
Autor de correspondencia: amadridgeorge@gmail.com,
a
Facultad de Administración de
Empresas y Contabilidad Universidad de Panamá, Panamá
RESUMEN
En este estudio se realiza una revisión de la literatura analítico-crítica entre la economía circular
y el rediseño estratégico de procesos considerados como bases para la sostenibilidad
competitiva en las empresas. Se considera la literatura científica publicada entre 1990 y 2024
en bases de datos indexadas, a fin de integrar aportes de la teoría organizacional, visión
basada en recursos, capacidades dinámicas, teoría institucional, enfoque de los stakeholders y
perspectiva sociotécnica. Los resultados revelan que la economía circular va más allá del
reciclaje y la eficiencia operacional al implicar la redefinición de los modelos de negocios, la
gobernanza y la manera de crear valor. De igual modo, se observa una discrepancia entre los
cambios estructurales y las adopciones simbólicas orientadas a la legitimación institucional. Se
concluye que la sostenibilidad competitiva es alcanzable a través de un rediseño organizacional
de prueba basado en capacidades estratégicas, gobernanza cooperativa y consideración global
de impactos económicos, sociales y ambientales.
DOI: https://doi.org/10.71112/qcbp0q85
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Palabras clave: economía circular; rediseño estratégico; sostenibilidad competitiva;
organizaciones empresariales; teoría organizacional.
ABSTRACT
This study presents a critical-analytical literature review of the relationship between the circular
economy and the strategic redesign of processes, considered as foundations for competitive
sustainability in companies. Scientific literature published between 1990 and 2024 in indexed
databases was analyzed to integrate contributions from organizational theory, resource-based
view, dynamic capabilities, institutional theory, stakeholder analysis, and sociotechnical
perspectives. The results reveal that the circular economy goes beyond recycling and
operational efficiency, implying the redefinition of business models, governance, and value
creation. Similarly, a tension is observed between structural changes and symbolic adoptions
aimed at institutional legitimization. The study concludes that competitive sustainability is
achievable through a pilot organizational redesign based on strategic capabilities, cooperative
governance, and a comprehensive consideration of economic, social, and environmental
impacts.
Keywords: circular economy; strategic redesign; competitive sustainability; business
organizations; organizational theory.
Recibido: 15 septiembre 2026 | Aceptado: 4 octubre 2026 | Publicado: 5 octubre 2026
INTRODUCCIÓN
El término economía circular se utiliza para definir un sistema en el que el crecimiento
económico está acoplado al consumo de materias primas y se cierra el ciclo en lugar de seguir
expandiéndose (Geissdoerfer et al., 2023).
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Recientemente, la idea de mantener una economía sostenible se ha convertido en
tendencia y ha suscitado numerosos debates. Se trata de un concepto que renuncia al modo de
producción lineal clásico y promueve el cierre de los ciclos, la reducción del consumo y una
reutilización mucho más eficiente (Geissdoerfer et al., 2023). Sin embargo, a pesar de su
reciente popularidad y del gran número de interesados, existen diversas opiniones sobre lo que
realmente significa una economía circular y qué potencial de mejora ofrece.
Estudios analizados indican que la mayoría de las investigaciones adoptaron enfoques
técnicos o ambientales, con énfasis en la eficiencia de los recursos, el reciclaje y la gestión de
los residuos, y descuidaron el análisis holístico del rediseño organizacional necesario para
sostener tales transiciones (Korhonen et al., 2018). La circularidad, de esta manera, es más
frecuentemente representada como una innovación operativa que una reorientación estructural
en procesos, gobernanza y modelo de negocio. Esta reducción a lo instrumental pone límites a
la explicación del fenómeno y puede también llevar a adoptaciones simbólicas más en función
de la legitimidad institucional que de efectos de plazo material comprobado (DiMaggio &
Powell, 1983).
La experimentación con modelos de negocio circulares requiere enfoques estructurados
que permitan a las organizaciones explorar, probar y validar nuevas formas de crear y capturar
valor sostenible de manera sistemática (Bocken et al., 2021).
Desde la perspectiva de la teoría organizacional, la reorganización de procesos es una
intervención en la organización por la cual las estructuras, funciones y flujos de valor se
modifican (Davenport, 1993). Sin embargo, la incorporación de principios circulares implica ir
más allá de la lógica convencional de optimización interna para considerar a la organización
como un sistema socio-técnico interdependiente (Trist & Bamforth, 1951), junto a redes de
partes interesadas (Freeman, 1984) y determinado por capacidades dinámicas de adaptación
estratégica (Teece, 2007). En ese sentido, la circularidad económica no debe ser vista
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necesariamente como un mecanismo ambiental, sino más bien como una organización
compleja basada en eventos que une competitividad, legitimidad y sostenibilidad.
La economía circular ha evolucionado desde una estrategia centrada en la eficiencia de
los recursos hacia un modelo de transformación organizacional que integra innovación,
resiliencia y creación de valor sostenible (Suchek et al., 2021).
La cuestión medular que guía este artículo es si la economía circular en las
organizaciones empresariales supone una transformación de diseño en el modelo organizativo
o si es una simple adaptación del modelo productivo actual. Para responder a esta pregunta, se
propone una revisión de la literatura utilizando un análisis crítico que une teorías estratégicas,
institucionales y socio-técnicas para desarrollar un marco conceptual que puede identificar
entre adopción simbólica y un rediseño sistémico verificable. En este sentido, este trabajo
aporta al campo de la organización empresarial al proporcionar una interpretación
epistemológicamente deliberada de la economía circular como no una solución técnica
predeterminada, sino un proceso de reconfiguración organizacional donde el alcance de ésta
se medirá en función de la congruencia de las de discurso, estructura y materialidad.
El diseño de modelos de negocio orientados a la economía circular exige un enfoque
estructurado que integre la revisión sistemática de la literatura con agendas de investigación
orientadas a superar las barreras operativas y estratégicas de las empresas (Centobelli et al.,
2020).
La implementación de modelos circulares exige que las organizaciones desarrollen
capacidades para rediseñar procesos, innovar y adaptarse a entornos dinámicos e inciertos
(Fernández de Arroyabe et al., 2021; Santa-María et al., 2022).
En contraste con las revisiones tradicionales de análisis económico que tienden a
abordar la economía circular desde ángulos principalmente técnicos, medioambientales o de la
eficiencia productiva, el presente artículo propone una contribución científica original al
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articular un análisis epistemológico con los mayores conceptos de teoría organizacional. Su
contribución es el desarrollo de un marco conceptual crítico que vincula la Visión Basada en
Recursos, las Capacidades Dinámicas, la Teoría Institucional, la Teoría de los Stakeholders y
el foco sociotécnico para analizar en qué modo el rediseño estratégico de procesos puede ir
más allá de la adopción instrumental de prácticas circulares para materializar una auténtica
transformación organizacional. De la misma manera, se ofrece una reinterpretación que separa
entre circularidad movilizada para la legitimación institucional y circularidad como cambio
sistémico demostrable, proveyendo así una perspectiva integradora que diversifica el discurso
teórico en sustentabilidad competitiva y que apunta a ofrecer una base conceptual renovada
para futuras investigaciones, así como para el planeamiento de estrategias de negocios para
lograr una transición organizacional genuinamente sustentable.
Este trabajo tiene como objetivo llevar a cabo una revisión crítica de la literatura
científica en materia de economía circular y el rediseño estratégico de procesos, considerando
que hay diferentes marcos teóricos que sustentan esta lógica, con modelos organizacionales
que permiten la eficiencia sistémica y la creación de valor sostenible, y los impactos para la
competitividad y calidad de gestión empresarial. Es relevante, ya que, aun cuando la economía
circular genera un interés cada vez mayor, existen vacíos conceptuales y poca articulación
entre el discurso sostenibilista y la teoría en el campo organizacional. En esta línea, el artículo
contribuye con una síntesis crítica para consolidar el debate epistemológico, que ofrece un
marco conceptual para dirigir la toma de decisiones estratégicas hacia organizaciones con
mayor resiliencia, innovación y sustentabilidad.
La contribución científica de este estudio es proporcionar una interpretación
epistemológica de la economía circular desde la teoría organizacional, diferenciándose de
equipos de investigación que se enmarcan dentro del ámbito mayoritariamente tecnológico,
ambiental o instrumental que caracteriza gran parte de la literatura. Contrario a un conjunto de
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estudios previos que buscan describir prácticas de circularidad o determinar sus beneficios
operacionales, este documento articula críticamente la Teoría Basada en Recursos, las
Capacidades Dinámicas, la Teoría Institucional, la Teoría de Stakeholders y un enfoque
sociotécnico para comprender el rediseño estratégico de procesos como un prerrequisito para
el cambio organizacional hacia la sostenibilidad competitiva. Además, aborda un marco teórico
que diferencia entre la apropiación simbólica de la circularidad económica, para la legitimación
institucional, y el cambio sistémico verificable basado en transformaciones estructurales,
organizacionales y de gobernanza. Este enfoque amplía el debate epistemológico sobre la
naturaleza de la circularidad en los negocios y proporciona un enfoque para futuras
investigaciones en sostenibilidad, innovación, y estrategia empresarial.
Marco teórico
Problema epistemológico inicial: cuando la economía circular se convierte en consigna.
La economía circular (EC) se presenta frecuentemente como un horizonte normativo (lo
deseable) que como un concepto científicamente estabilizado (lo explicable). Uno de los
hallazgos clave es la proliferación de definiciones y el uso ambiguo: varias conceptualizaciones
reducen la EC a reducir–reutilizar–reciclar, sin hacer explícito el cambio sistémico que
supondría en modelos de negocio, consumo, gobernanza y diseño industrial (Kirchherr et al.,
2017). Por otra parte, se ha indicado que tales definiciones son relativamente débiles para unir
la EC con el desarrollo sostenible, y en particular con su dimensión social (Kirchherr et al.,
2017; Korhonen et al., 2018), lo cual implicaría una discontinuidad entre discurso ambiental y
problematización socioeconómica. Al respecto, la EC opera como concepto paraguas que se
encuentra en posición de legitimar diversas prácticas heterogéneas sin necesariamente
evidenciar impacto neto (Korhonen et al., 2018).
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Ontologías en disputa: ¿qué es una organización cuando hablamos de circularidad?
La forma en que una organización existe en el análisis (su ontología) enmarca el
rediseño de procesos. Una perspectiva mecanicista tiende a interpretar la organización como
una máquina optimizable, mientras que la EC exige un enfoque ontológico sistémico-
regenerativo en los ciclos de materiales y energía que deben ajustarse, cerrarse y ralentizarse
(Geissdoerfer et al., 2023) mediante el diseño sostenible, la reparación, la reutilización, la
remanufactura y el reciclaje. Sin embargo, desde un punto de vista crítico, la EC es más que
una simple ingeniería de flujo: también incluye una ontología socio material (prácticas,
contratos, infraestructura, poder y significado), ya que los ciclos circulares dependen de
acuerdos institucionales y relaciones interorganizacionales (Korhonen et al., 2018).
Rediseño de procesos: crítica a la racionalidad instrumental aplicada a lo verde
La reingeniería en la Administración ha estado entre tendencias muy radicales y
completamente estabilizadas. La reingeniería (BPR) plantea rediseños radicales con el
propósito de lograr una mejora sustancial (Hammer & Champy, 1993) mientras que posturas
innovadoras por procesos hacen hincapié en la importancia de la tecnología y de la
reorganización del trabajo para transformar el desempeño (Davenport, 1993). En este sentido,
y desde un enfoque epistemológico-crítico, el problema no radica en el rediseño, sino en su
arrogancia de neutralidad: la racionalidad instrumental (eficiencia, costo, tiempo) puede generar
circularidad como optimización de segundo orden, sin asegurar viabilidad sistémica. Es más, la
literatura se señala que la EC tiene tanto barreras conceptuales y prácticas (limitaciones del
sistema, dependencias energéticas, y tensiones entre escalabilidad y la sostenibilidad) que no
pueden ser abordados con mejoras internas aisladas (Korhonen et al., 2018).
La transición hacia la economía circular depende menos de tecnologías aisladas que de
la capacidad organizacional para integrar, reconfigurar y coordinar recursos estratégicos a lo
largo de toda la cadena de valor (Khan et al., 2021).
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Teorías administrativas aplicables
Visión basada en recursos (RBV): circularidad como ventaja, pero con sesgo de captura
La RBV sostiene que la ventaja competitiva se basa en tener acceso a recursos y capacidades
valiosos, rarezas y de difícil imitación (Barney, 1991). Esto contribuye a que la circularidad
pueda ser interpretada como una capacidad organizacional (ecodiseño, trazabilidad, logística
inversa, acuerdos de retorno). La RBV explica adecuadamente cómo se captura valor, pero no
garantiza por sí sola que la circularidad culmine en la reducción de impactos netos o equidad;
ésta puede ser instrumentalizada como estrategia reputacional.
La innovación en los modelos de negocio para la bioeconomía circular requiere
transformar los procesos tradicionales mediante estrategias que integren la valorización de
recursos biológicos y la sostenibilidad a lo largo de las cadenas de valor (Donner et al., 2021).
Capacidades dinámicas: reconfiguración real vs. relato elegante
La innovación en los modelos de negocio circulares está determinada por diversos
impulsores y barreras operativas, organizacionales y contextuales que influyen directamente en
la capacidad de las empresas para transitar hacia sistemas sostenibles (Geissdoerfer et al.,
2023).
Las capacidades dinámicas describen la manera en que las compañías reconocen
oportunidades, se adaptan a estas y reorganizan los activos mediante aplicación práctica en
entornos turbulentos (Teece, 2007). EC ayuda a explicar transiciones (de la venta a la
servitización; de las cadenas lineales a las redes de recuperación) En EC se puede explicar las
transiciones (de la venta a los servicios; de las cadenas lineales a las redes de recuperación).
Reconfigurar también puede implicar trasladar impactos (a proveedores o territorios) y no
mitigarlos, de modo que la validez debe estar soportada con evidencia.
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Las capacidades dinámicas constituyen uno de los principales mecanismos mediante
los cuales las organizaciones convierten la circularidad en una ventaja competitiva sostenible
(Leitão et al., 2024).
Stakeholders: gobernanza de conflictos, no solo gestión de percepciones
La teoría sobre los grupos de interés defiende que la empresa está vinculada con
muchas partes que influyen y son influenciadas por su actuación (Freeman, 1984). este es
fundamental en EC debido a que la circularidad se basa en cooperación: proveedores, clientes,
recicladores, reguladores. En tanto que se transforme en gestión de aceptación puede ocultar
conflictos distributivos (quién paga la logística inversa, quién asume riesgos). Por tanto, la
circularidad requiere gobernanza de las tensiones, no solo comunicación.
La innovación en modelos de negocio representa uno de los factores críticos para
transformar sistemas productivos lineales en sistemas circulares con mayor generación de
valor económico y ambiental (Suchek et al., 2021).
Teoría institucional: circularidad ceremonial e isomorfismo
Las prácticas se adoptan a través de presiones coercitivas, normativas o miméticas,
según la teoría institucional, y esto crea homogeneidad entre organizaciones (DiMaggio &
Powell, 1983). Esto revela un riesgo central: el RC puede transformarse en performance de
legitimación (informes, políticas, sellos) y no en rediseño sustantivo de procesos. La cuestión
epistemológica central es: ¿es la circular cambio observado un cambio material o es una
circulación ceremonial presionada por el campo?
Enfoque socio-técnico: el rediseño circular es también rediseño del trabajo y la
autoridad
Es muestra de la tradición sociotécnica que los sistemas de trabajo poseen aspectos
técnicos y sociales; cambios tecnológicos modifican la estructura, cohesión, defensas
colectivas y desempeño (Trist & Bamforth, 1951). En EC esto es clave: sin rediseñar roles,
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incentivos y aprendizaje la circularidad se queda en prueba. Por tanto, la conducción no es
sólo administración de procesos, sino diseño de las condiciones de coordinación, control y
sentido.
La transición hacia la economía circular requiere expandir el enfoque analítico más allá
de los modelos de negocio individuales para comprender la creación de ecosistemas
empresariales basados en la colaboración interorganizacional (Kanda et al., 2021).
La creación de valor en la economía circular requiere integrar perspectivas económicas,
sociales y ambientales mediante procesos colaborativos entre múltiples actores (Asante et al.,
2025).
Crítica a la medición: cuando el KPI sustituye la materialidad
La triple línea de información (económica, social, ambiental), ha sido un marco
conceptual muy utilizado para extender los estándares de desempeño (Elkington, 1997). No
obstante, desde una perspectiva crítica, medir no es objetivo: determina qué se va a
considerar un éxito. En la EC, la invisibilidad de la situación y los indicadores parciales (tasa de
reciclaje, cero residuos a vertedero) pueden conducir al ocultamiento de impactos netos si no
se analiza el sistema en su totalidad. En particular, se ha observado que las actividades
circulares pueden desencadenar efectos rebote: si los materiales secundarios no sustituyen a
la producción primaria o si reducen los precios y aumentan la demanda, el impacto ambiental
total puede no reducirse (Zink & Geyer, 2017). Por lo tanto, un robusto análisis de evaluación
requiere atención especial a las fronteras del sistema y supuestos de sustitución (Korhonen et
al., 2018; Zink & Geyer, 2017).
Proposición epistemológico-crítica integradora
La economía circular sostiene la competitividad sostenible de las empresas sólo si el
rediseño de procesos en la economía circular puede ser validado como cambio sistémico
observable (material y organizacional), no como adopción institucional o mejora local
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(Geissdoerfer et al., 2023; DiMaggio & Powell, 1983; Kirchherr et al., 2017). O para decirlo de
otra manera: la circularidad se hace real en la reconfiguración de capacidades (Teece, 2007),
gobernanza multi-actor (Freeman, 1984), diseño sociotécnico de trabajo (Trist & Bamforth,
1951), y en la evitación de indicadores que puedan invisibilizar rebotes o desplazamientos (Zink
& Geyer, 2017).
La evidencia reciente demuestra que las organizaciones con mayores capacidades de
aprendizaje presentan una implementación más efectiva de prácticas circulares (Dagilienė et
al., 2025).
La economía circular presenta diversas limitaciones conceptuales, termodinámicas y
sistémicas que impiden considerarla una solución absoluta, lo que exige analizar críticamente
sus fronteras y efectos reales más allá del discurso optimista (Korhonen et al., 2018).
Tabla 1.
Economía circular y rediseño de procesos en organizaciones empresariales
Teoría
Supuestos
ontológicos
Qué explica en
la EC
Variables
observables
Visión Basada
en Recursos
(Barney, 1991)
La organización
es un conjunto
de recursos y
capacidades
estratégicas que
generan ventaja
competitiva.
Cómo la
circularidad
puede
convertirse en
ventaja difícil de
imitar
(ecodiseño,
logística inversa,
trazabilidad).
Capacidades de
recuperación de
materiales,
inversión en
ecodiseño,
patentes verdes,
desempeño
competitivo.
Capacidades
Dinámicas
(Teece, 2007)
La empresa es
un sistema
adaptable que
reconfigura
recursos ante
Cómo se
transforma el
modelo de
negocio hacia
servitización,
simbiosis
Reconfiguración
del portafolio,
alianzas
circulares,
innovación en
modelos de
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entornos
cambiantes.
industrial o
circularidad
avanzada.
negocio,
velocidad de
adaptación.
Teoría de
Stakeholders
(Freeman, 1984)
La empresa es
una red de
relaciones con
actores que
influyen y son
influidos.
Necesidad de
gobernanza
colaborativa para
cerrar ciclos
(proveedores,
clientes,
recicladores).
Acuerdos de
logística inversa,
mecanismos de
participación,
transparencia,
indicadores
sociales.
Teoría
Institucional
(DiMaggio &
Powell, 1983)
Las
organizaciones
buscan
legitimidad frente
a presiones
coercitivas,
normativas y
miméticas.
¿Por qué
muchas
empresas
adoptan
discursos
circulares bajo
presión
regulatoria o
sectorial?
Reportes de
sostenibilidad,
certificaciones,
políticas
formales vs.
cambios
operativos
reales.
Enfoque Socio-
técnico (Trist &
Bamforth, 1951)
El desempeño
surge de la co-
optimización
entre sistema
técnico y sistema
social.
Necesidad de
rediseñar roles,
cultura,
incentivos y
aprendizaje para
sostener
procesos
circulares.
Capacitación en
circularidad,
rediseño de
puestos, cultura
organizacional,
métricas de
aprendizaje.
Triple Bottom
Line (Elkington,
1997)
El desempeño
empresarial debe
integrar
dimensiones
económica,
social y
ambiental.
Marco para
evaluar
sostenibilidad
competitiva en
clave integral.
Indicadores
ambientales,
retorno
financiero
sostenible,
impacto social
medible.
Fuente: elaboración propia
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No debe interpretarse el cuadro como una clasificación funcional de teorías de
administración a aplicar a la economía circular (EC), sino más bien como un instrumento que
permite identificar tensiones ontológicas y epistemológicas en el entendimiento del rediseño de
procesos en las organizaciones empresariales. Cada teoría no solo hace comprensible una
faceta del fenómeno; sino que genera una distinta forma de la realidad organizacional, y, en
consecuencia, determina aquello que puede ser observado, medido y considerado como
circularidad.
La implementación de modelos de negocio circulares en la manufactura de alto valor
requiere tender puentes efectivos entre la teoría académica y la práctica industrial mediante el
análisis de casos reales que faciliten su adopción (Okorie et al., 2021).
La circularidad debe comprenderse como una capacidad organizacional que evoluciona
mediante procesos continuos de aprendizaje, adaptación e innovación estratégica (Leitão et al.,
2024).
Ontologías en conflicto: organización como recurso, red o institución
(RBV) la Visión Basada en Recursos (Barney, 1991) conlleva una ontología estratégica:
las organizaciones son un conjunto de recursos, la mayoría de ellos compartidos, que se
mantienen en el tiempo para proporcionar ventajas competitivas. Bajo este marco, se
considera a la economía circular como un diferenciador. Sin embargo, desde un punto de vista
epistemológico, esta posición convierte a la sostenibilidad en un dilema de rentabilidad
estratégica. El riesgo no es menor: si la circularidad se comprueba sólo cuando es ventajosa,
entonces su legitimidad depende del mercado y no de sus efectos materiales sobre los
sistemas ecológicos.
Por el contrario, la teoría de los stakeholders (Freeman, 1984) desplaza la ontología del
recurso a la relacionalidad. La empresa pasa de ser un contenedor de activos a convertirse en
un nodo de una red de múltiples intereses. Aquí la circularidad surge como un problema de
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gobernanza. Sin embargo, esta expansión ontológica introduce otra tensión: ¿cuándo
gestionarlos significa redistribuir poder y costos, y cuándo gestionarlos significa sólo administrar
expectativas?
La teoría institucional (DiMaggio y Powell, 1983) radicaliza el debate mostrando cómo
las organizaciones adoptan prácticas no solo porque son eficientes sino porque son legítimas.
En este sentido, la economía circular se puede convertir en estructura ceremonial, cuando es
adoptada en contextos de presiones coercitivas o miméticas. Epistemológicamente, esta
perspectiva hace preguntarse: ¿Qué porción de circularidad material es transformación y qué
porcentaje de circularidad imitativa es performatividad simbólica?
El problema del cambio: reconfiguración real vs. adaptación discursiva
Capacidades dinámicas (Teece, 2007) son una explicación de administración para la
adaptación organizacional en ambientes turbulentos. En el contexto de la EC, estos conceptos
explican la transición hacia modelos circulares como una reconfiguración estratégica. Pero la
discusión epistemológica surge, cuando se hace la separación de: cambio estructural
verificable (reconfiguración de cadenas, diseño, contratos) y cambio narrativo o incremental
disfrazado de transformación.
La flexibilidad conceptual del enfoque puede hacer invisible esta distinción. Por tanto, la
tabla muestra que no toda adaptación es transición ecológica.
La perspectiva sociotécnica (Trist & Bamforth, 1951) marca un quiebre fundamental con
el tecnocratismo: el rediseño de procesos deja de ser pura ingeniería de flujos para incluir el
rediseño de prácticas, roles, autoridad y sentido organizacional. Es decir, la ontología es
procesual y relacional. El cuadro expone un riesgo epistemológico: la tecnocratización verde:
apostar a la tecnología circular sin transformar las estructuras sociales internas.
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Los ecosistemas empresariales fortalecen la economía circular cuando desarrollan
mecanismos de coordinación, intercambio de conocimiento y gobernanza colaborativa entre
sus participantes (Kanda et al., 2021).
La cuestión de la medición: ¿conocer es medir?
El Elkington 1997 enfoque del triple resultado el desempeño social y ambiental. Sin
embargo, desde una lectura epistemológica la medición es una no neutralidad: el seleccionar
indicadores implica decidir qué existe como realidad organizacional. La economía circular
puede institucionalizarse a través de métricas parciales que oculten efectos rebote o
sustituciones sistémicas, fenómeno alertado en literatura crítica de circularidad (Korhonen et
al., 2018; Zink & Geyer, 2017).
El cuadro, por ende, pone de manifiesto una tensión esencial: la circularidad puede ser
una realidad estadística antes que una transformación material.
Debate central: ¿reforma del capitalismo o racionalización del mismo?
La enunciación de los conceptos teóricos muestra un dilema fundamental:
• Desde la RBV y DC, la EC es innovación estratégica.
• Desde stakeholders e institucional los es gobernanza y legitimidad.
• Desde socio-técnico es rediseño organización profunda.
• Es medición extendida del desempeño, desde la TBL.
• El debate epistemológico bajo la superficie, no obstante, es más radical:
¿Es la economía circular un cambio de paradigma en la producción, o es una ecológica
racionalización del mismo?
Si el rediseño de procesos no desafía el mandato de crecimiento ilimitado, la
circularidad puede funcionar como un medio de eficiencia extendida en vez de como una vía
para la transición socio-ecológica.
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276 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
El valor del cuadro no es el de agregar teorías, sino demostrar que todas ellas iluminan
un lado diferente y al mismo tiempo provocan cegueras analíticas. Y por eso:
• La RBV explica la captura de valor, pero no asegura la mitigación del impacto.
• Las capacidades dinámicas explican la adaptación, pero no diferencian entre la
profundidad del cambio.
• La teoría institucional explica la legitimidad, pero también puede normalizar la
ceremonialidad.
• El análisis sociotécnico permite explicar la implementación, aunque no problematiza la
macroestructura económica.
• El TBL extiende la medición, pero podría generar fijación de indicadores.
Por ende, la práctica estratégica de la economía circular en las empresas sólo puede
ser entendida críticamente si es abordada como fenómeno estratégico, relacional, institucional
y socio material en segunda persona; es decir, el tipo de análisis necesario para evitar
reduccionismos funcionalistas.
La tabla pone de literal manifiesto que la economía circular no es sólo una técnica de
gestión ni una moda normativa, sino un campo de disputa conceptual. Su consolidación como
sostenibilidad competitiva requiere vencer la adopción simbólica, la instrumentalidad y
cronicidad de la tecnocracia, y la idealización de los indicadores. Sólo al alinear un rediseño del
proceso con una transformación material comprobable, reconfiguración organizacional, y
coherencia institucional es darle hablar de una transición auténtica y no una modernización
discursiva.
La relación entre la economía circular y la innovación debe analizarse profundamente
desde la perspectiva de las capacidades organizacionales para comprender cómo las
empresas reconfiguran sus estructuras internas hacia la sostenibilidad competitiva (Sehnem et
al., 2022).
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La implementación de modelos de negocio circulares depende de micro fundamentos
organizacionales relacionados con la detección de oportunidades, la reconfiguración de
recursos y la coordinación de los grupos de interés (Santa-María et al., 2022).
METODOLOGÍA
La investigación consistió en un análisis crítico del contenido de un cuerpo seleccionado
de literatura sobre la evolución en el desarrollo de la economía circular y la aplicación
empresarial al rediseño estratégico de procesos en el contexto organizacional. La búsqueda
documental se realizó en las siguientes bases de datos: Scopus, Web of Science y
ScienceDirect, poniendo énfasis en documentos científicos de alto impacto, y en las obras
pilares de la teoría organizacional publicadas desde 1990 hasta 2024. Se incluyeron los
trabajos que trataran la economía circular en términos organizacionales y estratégicos, y
fueron excluidos aquellos que lo hicieran exclusivamente en los aspectos técnicos o
medioambientales sin relación con la gestión empresarial. Los resultados se analizaron a través
de una síntesis e interpretación crítica comparando las contribuciones de Resource Based,
Dynamic Capabilities, Institutional Theory, Stakeholders Theory y sociotechnical approach.
Este procedimiento permitió la identificación de coincidencias, contradicciones y vacíos en la
literatura y formar un marco conceptual integrador en la que la economía circular como un
proceso de cambio organizacional hacia la sostenibilidad competitiva.
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DISCUSIÓN
La economía circular (EC) para las empresas no es un simple conjunto de prácticas
para hacer mejores márgenes ecológicos sino una compleja cuestión organizacional en la que
se interceptan con problemas de diversa índole relacionados con la estrategia, las instituciones
y los conocimientos tangibles. Evidencias revisadas indican que la reingeniería bajo principios
circulares se ubicaría en un continuo entre: transformación sistémica observable y adaptación
simbólica legitimadora.
Numerosas organizaciones incorporan principios de economía circular sin modificar
profundamente sus modelos de negocio, lo que evidencia la diferencia entre innovación
incremental y transformación organizacional (Asante et al., 2025).
La circularidad tiene sentido en la Visión Basada en Recursos (Barney, 1991) cuando
se considera una capacidad estratégica que es difícil de imitar. Esta mirada da cuenta de
porqué ciertas empresas consiguen convertir prácticas circulares en ventaja competitiva. Sin
embargo, su foco en la captura de valor deja abierta la pregunta crucial: ¿es la circularidad un
medio para alcanzar la sostenibilidad, o un instrumento para capturar nuevas rentas
estratégicas? La teoría vislumbra la competencia, pero no asegura que ésta se traduzca en
menores impactos.
La literatura especializada coincide en que la circularidad genera ventajas competitivas
únicamente cuando se integra con capacidades dinámicas y estrategias de innovación
sostenible (Mondal et al., 2025).
Las capacidades dinámicas (Teece, 2007) ofrecen una perspectiva explicativa al
señalar que una reconfiguración organizativa es necesaria para una transición a modelos
circulares. Sin embargo, el debate se genera en cuanto a si lo que se está considerando es
adaptación incremental o transformación estructural. La evidencia señala que muchas
organizaciones llevan a cabo adopciones parciales de innovaciones ecodiseño limitado,
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279 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
reciclaje interno, logística inversa rudimentaria, sin desafiar la lógica lineal imperante. En ese
sentido, la adaptación tampoco necesariamente implica una profunda transición ecológica.
La teoría institucional (DiMaggio & Powell, 1983) permite problematizar esta situación al
señalar que las organizaciones buscan legitimidad bajo presiones coercitivas, normativas y
miméticas. La economía circular podría estar instituida como discurso hegemónico, elaborando
reportes, certificaciones y declaraciones estratégicas que cumplen funciones simbólicas. Así,
da lugar a la circularidad ceremonial: adopción formal sin un rediseño material sustantivo.
La transformación circular requiere capacidades para detectar oportunidades,
aprovecharlas estratégicamente y reconfigurar permanentemente los recursos organizacionales
(Khan et al., 2021).
Complementariamente, la teoría de stakeholders (Freeman, 1984) introduce la
dimensión relacional. La circularidad implica la coordinación de multi-actores y redistribución
de la responsabilidad en la cadena de valor. Pero el riesgo epistemológico es que la
gobernanza no se convierta en administración de la aceptación social. La circularidad genuina
conlleva conflictos distributivos y costos de transición, retando a modelos de rentabilidad a
corto plazo.
El enfoque socio-técnico (Trist & Bamforth, 1951) hace un llamado decisivo: la
transformación de las prácticas no es sólo tecnológica, sino estructural y cultural. Sin cambios
en las funciones, incentivos y sistemas de aprendizaje, la circularidad es sólo innovación
técnica desconectada del comportamiento organizacional. La calidad directiva, en este
contexto, es mucho más que solo liderazgo retórico, es la capacidad para rediseñar las
estructuras y reglas institucionales propias.
El éxito de la economía circular depende de la capacidad de las empresas para
coordinar redes de colaboración y generar confianza entre los diferentes actores de la cadena
de suministro (Kanda et al., 2021).
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280 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
Por último, el Triple Bottom Line (Elkington, 1997) amplía el horizonte de evaluación
incluyendo la dimensión económica, social y ambiental. Sin embargo, la cuantificación de la
sostenibilidad puede sustituir a la materialidad si los indicadores seleccionados no capturan
impactos sistémicos o efectos rebote, como se advierte en la literatura crítica (Korhonen et al.,
2018; Zink & Geyer, 2017). El riesgo engañar a los sentidos con una circularidad estadística sin
transformación metabólica real.
La evidencia empírica demuestra que las capacidades organizacionales explican una
parte importante de la adopción efectiva de actividades orientadas a la circularidad (Dagilienė
et al., 2025).
El debate muestra que la economía circular en la organización empresarial es terreno
de lucha entre la eficiencia estratégica, la legitimidad institucional y la transformación socio-
material. Esta sólo depende de que la coherencia entre un profundo rediseño de procesos, una
reconfiguración organizacional y señales verificables de impacto neto sean más potentes que
la adopción declarativa de principios.
Las revisiones sistemáticas recientes concluyen que la economía circular debe
analizarse desde enfoques interdisciplinarios que integren estrategia, innovación, gobernanza y
sostenibilidad (Peçanha et al., 2025).
CONCLUSIONES
Evidencias revisadas nos indican que la economía circular no puede limitarse a un
conjunto de buenas prácticas relacionadas con el reciclaje o la eficiencia en el uso de los
recursos, sino que representa un paradigma que involucra un cambio profundo en las
organizaciones. Su desarrollo conlleva el rediseño estratégico de procesos, reorganización de
capacidades organizativas, gobernanza colaborativa y la incorporación en el proceso de toma
de decisiones de criterios económicos, sociales y ambientales. En esa línea, la sostenibilidad
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281 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
de la competitividad parece depender menos de que las empresas se doten de herramientas
puntuales que de que posean la capacidad para fomentar cambios estructurales entre las que
van más allá de la mera respuesta normativa, o las acciones simbólicas.
Desde un punto de vista epistemológico, el análisis pone de relieve que la economía
circular es todavía un terreno en construcción y que en ella concurre un conjunto de narrativas
teóricas que explican la transformación organizacional en términos complementarios. La
combinación de RBV, DC, Teoría Institucional, Stakeholders y el enfoque sociotécnico facilitó el
desarrollo de un marco teórico que explica la adopción formal de actividades circulares frente a
una efectiva y observable transformación organizacional. Como contribución principal, este
estudio contribuye a una lectura crítica que amplía el debate sobre la conexión entre economía
circular, teoría organizacional y competitividad sostenible, y provee un marco conceptual para
investigaciones futuras y para el desarrollo de estrategias de negocio más completas. Sin
embargo, dado que es revisión de literatura, las relaciones propuestas deben ser validadas a
través de estudios empíricos en diferentes sectores y contextos organizacionales.
La innovación en ecosistemas circulares demanda una revisión integral de los
mecanismos de colaboración interorganizacional para estructurar agendas de investigación
futuras enfocadas en la sostenibilidad sistémica (Konietzko et al., 2020).
La transición hacia modelos empresariales circulares exige superar enfoques centrados
exclusivamente en el reciclaje y avanzar hacia capacidades organizacionales que permitan
rediseñar procesos, modelos de negocio y relaciones interorganizacionales (Purushothaman et
al., 2025).
La competitividad sostenible dependerá cada vez más de la capacidad de las
organizaciones para desarrollar estrategias circulares sustentadas en innovación, aprendizaje
continuo y gobernanza colaborativa (Mondal et al., 2023).
Como toda investigación de corte teórico este estudio cuenta con ciertas limitaciones.
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282 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
Primero, sus conclusiones son el resultado de un análisis crítico y riguroso de la literatura
científica, y no son empíricamente probadas en organizaciones particulares, por lo que los
vínculos conceptuales propuestos deben ser validadas a través de la investigación cuantitativa,
cualitativa o métodos mixtos. Segundo, se dio prioridad a publicaciones de alto impacto y a los
autores más reconocidos en el campo de la economía circular y la teoría organizacional, sin
embargo, algunos enfoques emergentes o investigaciones realizadas en contextos regionales
específicos tal vez no hayan sido consideradas. Finalmente, el marco teórico formulado se
basa en un enfoque integrador y crítico, lo que implica que el mismo podría presentar
variaciones de eficacia dependiendo del sector económico, el tamaño organizacional y el
contexto institucional en donde se pretenda aplicar.
Las investigaciones futuras deberían dirigir sus trabajos a la validación empírica del
modelo que se propone, analizando cómo las capacidades de la organización, la gobernanza
colaborativa, y el rediseño estratégico de proceso afectan la transición hacia modelos de
economía circular en un número determinado de sectores. También tiene sentido efectuar
investigaciones comparativas entre entidades que aplican prácticas circulares en distintos
estadios evolutivos, con el fin de establecer cuáles son los elementos que separan la adopción
simbólica de un cambio organizacional real. También futuras investigaciones podrían incluir
métodos longitudinales para estudiar el desarrollo de las capacidades dinámicas, la innovación
y el desempeño sostenible, así como indagar sobre el papel de la inteligencia artificial, la
digitalización y los criterios ESG en la formación de modelos de negocio circulares del punto de
vista estratégico y epistemológico.
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283 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 4, 2026, octubre-diciembre
Declaración de conflicto de interés
La autora declara no tener ningún conflicto de interés relacionado con esta
investigación.
Declaración de contribución a la autoría
Antonia del C. Madrid George: metodología, conceptualización, redacción del borrador
original, revisión y edición de la redacción.
Declaración de uso de inteligencia artificial
La autora declara que utilizo la Inteligencia Artificial como apoyo para este artículo, y
que esta herramienta no sustituyó de ninguna manera la tarea o proceso intelectual, manifiesta
y reconoce que este trabajo fue producto de un trabajo intelectual propio, que no ha sido
publicado en ninguna plataforma electrónica de inteligencia artificial
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