Forma Descripción generada automáticamente
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Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias
Volumen 3, Número 3, 2026, julio-septiembre
DOI: https://doi.org/10.71112/63s84138
DISEÑO DE UN PROGRAMA DE LABORATORIO BASADO EN PROBLEMAS PARA
EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO CRÍTICO Y LA RESOLUCIÓN DE
PROBLEMAS EN ESTUDIANTES DE INGENIERÍA EN ENERGÍA
DESIGN OF A PROBLEM-BASED LABORATORY PROGRAM FOR THE
DEVELOPMENT OF CRITICAL THINKING AND PROBLEM-SOLVING SKILLS IN
ENERGY ENGINEERING STUDENTS
Segundo Nicolas Diestra Sánchez
Samuel Honorio Martinez Huamán
Omar Bellido Valdiviezo
Luis Leiva Cilio
Isabel Deycy Capillo Lucar
Arquímedes Iparraguirre Lozano
Perú
DOI: https://doi.org/10.71112/63s84138
2461 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Diseño de un programa de laboratorio basado en problemas para el desarrollo
del pensamiento crítico y la resolución de problemas en estudiantes de Ingeniería
en Energía
Design of a problem-based laboratory program for the development of critical
thinking and problem-solving skills in Energy Engineering students
Segundo Nicolas Diestra Sánchez
a,*
sdiestra@uns.edu.pe
https://orcid.org/0000-0002-9385-8334
Samuel Honorio Martinez Huamán
a
smartinez@uns.edu.pe
https://orcid.org/0009-0001-3920-4743
Omar Bellido Valdiviezo
a
obellidov@uns.edu.pe
https://orcid.org/0000-0002-2727-4859
Luis Leiva Cilio
a
lleiva@uns.edu.pe
https://orcid.org/0000-0002-8743-6805
Isabel Deycy Capillo Lucar
a
icapillo@uns.edu.pe
https://orcid.org/0000-0002-9197-426X
Arquímedes Iparraguirre Lozano
a
aiparraguirre@uns.edu.pe
https://orcid.org/0000-0002-1132-7688
*
Autor de correspondencia: obellidov@uns.edu.pe,
a
Universidad Nacional del Santa, Perú
RESUMEN
Objetivo: Diseñar un programa de laboratorio basado en el Aprendizaje Basado en Problemas
(ABP) orientado al desarrollo del pensamiento crítico y la resolución de problemas en
estudiantes de Ingeniería en Energía.
Metodología: La investigación siguió un enfoque cualitativo, con un alcance propositivo y un
diseño teórico-documental. La unidad de análisis estuvo conformada por los fundamentos
teóricos, epistemológicos y didácticos relacionados con el ABP y la formación experimental en
DOI: https://doi.org/10.71112/63s84138
2462 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
ingeniería. El desarrollo de la propuesta comprendió el análisis de la problemática educativa, la
fundamentación teórico-epistemológica y el diseño pedagógico-curricular. Se consideraron
aportes del construccionismo, el conectivismo, el pensamiento complejo, el racionalismo crítico,
el pragmatismo y el conocimiento experiencial.
Resultados: Se diseñó un programa organizado en cuatro fases: planificación,
implementación, evaluación y retroalimentación formativa. La propuesta incluye cuatro módulos
relacionados con contenidos de circuitos eléctricos, con una duración total de 144 horas. Como
componente central, se estableció la secuencia didáctica ExperimentarProblematizar
AnalizarDiscutirLograr (EPADL). Además, se incorporaron una rúbrica y una lista de
cotejo para evaluar procesos relacionados con el análisis de problemas, el razonamiento lógico,
la creatividad, la toma de decisiones, la evaluación de la información y la responsabilidad
ambiental.
Conclusiones: El estudio permitió estructurar una propuesta pedagógica que integra el ABP,
las actividades experimentales, la evaluación y la retroalimentación formativa en la educación
de estudiantes de Ingeniería en Energía. La secuencia EPADL constituye el elemento
central del diseño al integrar la experimentación, la problematización, el análisis, la
argumentación y la formulación de soluciones. Dado el carácter propositivo del estudio, la
efectividad del programa deberá ser evaluada en etapas posteriores mediante procesos de
validación y su aplicación en contextos educativos reales.
Palabras clave: aprendizaje basado en problemas; educación en ingeniería; pensamiento
crítico; resolución de problemas; aprendizaje en laboratorio.
ABSTRACT
Objective: To design a laboratory program based on Problem-Based Learning (PBL) aimed at
developing critical thinking and problem-solving skills in Energy Engineering students.
DOI: https://doi.org/10.71112/63s84138
2463 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Methodology: The research followed a qualitative approach, with a propositional scope and a
theoretical-documentary design. The unit of analysis consisted of theoretical, epistemological,
and didactic foundations related to PBL and experimental training in engineering. The
development of the proposal comprised the analysis of the educational problem, the theoretical-
epistemological foundation, and the pedagogical-curricular design. Contributions from
constructionism, connectivism, complex thinking, critical rationalism, pragmatism, and
experiential knowledge were considered. Results: A program was designed and organized into
four phases: planning, implementation, assessment, and formative feedback. The proposal
includes four modules related to electrical circuit content, with a total duration of 144 hours. As
its core component, the didactic sequence ExperimentProblematizeAnalyzeDiscuss
Achieve (EPADL) was established. In addition, a rubric and a checklist were incorporated
to assess processes related to problem analysis, logical reasoning, creativity, decision-making,
information evaluation, and environmental responsibility. Conclusions: The study made it
possible to structure a pedagogical proposal that integrates PBL, experimental activities,
assessment, and formative feedback in the education of Energy Engineering students. The E
PADL sequence constitutes the central component of the design by integrating
experimentation, problematization, analysis, argumentation, and the formulation of solutions.
Given the propositional nature of the study, the effectiveness of the program should be
assessed in subsequent stages through validation processes and application in real educational
contexts.
Keywords: problem-based learning; engineering education; critical thinking; problem solving;
laboratory learning.
Recibido: 26 agosto 2026 | Aceptado: 13 septiembre 2026 | Publicado: 14 septiembre 2026
DOI: https://doi.org/10.71112/63s84138
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INTRODUCCIÓN
La formación en ingeniería requiere que los estudiantes articulen conocimientos
científicos y técnicos con la capacidad de analizar situaciones, interpretar información, tomar
decisiones y formular soluciones frente a problemas propios del ejercicio profesional. En este
contexto, las prácticas de laboratorio representan un espacio relevante para relacionar los
fundamentos teóricos con la experimentación. Sin embargo, cuando estas actividades se
concentran principalmente en reproducir procedimientos previamente establecidos, las
oportunidades para problematizar los fenómenos, contrastar explicaciones y construir
respuestas fundamentadas resultan limitadas. La educación en ingeniería demanda, por ello,
experiencias formativas que involucren al estudiante de manera activa en el análisis y
resolución de situaciones contextualizadas (Chen et al., 2021; Olewnik et al., 2023).
Esta necesidad adquiere importancia en Ingeniería en Energía, debido a que la
formación comprende el análisis de circuitos, sistemas eléctricos, potencia, almacenamiento y
uso eficiente de recursos energéticos. El trabajo con estos contenidos exige interpretar
variables, relacionar principios físicos y matemáticos, valorar alternativas técnicas y considerar
las implicaciones de las decisiones adoptadas. Las experiencias educativas vinculadas con
energías renovables muestran que el acercamiento a problemas contextualizados favorece la
integración del conocimiento disciplinar con situaciones propias del sector energético y con
procesos de trabajo colaborativo (Colmenares-Quintero et al., 2023).
El Estado del conocimiento sobre ABP en ingeniería. El Aprendizaje Basado en
Problemas (ABP) es una alternativa pedagógica para organizar este tipo de experiencias
porque sitúa el problema como punto de partida del aprendizaje y asigna al estudiante una
participación activa en la búsqueda, análisis y aplicación del conocimiento. La revisión
desarrollada por Chen et al. (2021) identificó distintas modalidades de implementación del ABP
en educación en ingeniería y reconoció como elementos recurrentes la resolución de
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2465 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
problemas vinculados con la práctica profesional, el trabajo colaborativo y la participación del
estudiante en su proceso de aprendizaje. Desde esta perspectiva, el ABP permite articular
conocimientos disciplinares y situaciones que exigen interpretar información, formular
explicaciones y justificar decisiones.
La literatura también vincula el ABP con procesos cognitivos asociados al pensamiento
crítico. Anggraeni et al. (2023), mediante una revisión sistemática de investigaciones
publicadas entre 2018 y 2022, encontraron resultados favorables en el desarrollo de
habilidades de pensamiento crítico, aunque advirtieron diferencias relacionadas con los
contextos, disciplinas e indicadores utilizados para evaluarlas. En educación en ingeniería,
estos resultados permiten considerar el ABP como un referente pedagógico para diseñar
experiencias donde el estudiante deba identificar variables, contrastar información, examinar
alternativas y sustentar sus decisiones, sin asumir que tales efectos ocurren de manera
automática en cualquier contexto.
La implementación del ABP depende también de la manera en que se estructura la
experiencia de aprendizaje. Olewnik et al. (2023) identificaron tres componentes especialmente
relevantes en educación en ingeniería: el diseño del problema, la facilitación docente y la
evaluación. En consecuencia, incorporar ABP a una práctica de laboratorio requiere algo más
que presentar una situación problemática al estudiante; demanda establecer una secuencia de
actividades, criterios de acompañamiento y evidencias que permitan valorar el razonamiento
seguido durante la búsqueda de soluciones. La retroalimentación adquiere un papel
complementario porque orienta al estudiante respecto de las metas previstas, su desempeño y
las acciones necesarias para mejorar durante el proceso de aprendizaje (Hattie & Timperley,
2007; Nicol & Macfarlane-Dick, 2006).
Los antecedentes revisados muestran aplicaciones del ABP en diferentes ámbitos de la
educación en ingeniería, entre ellos programas relacionados con energías renovables,
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Ingeniería Eléctrica y experiencias curriculares orientadas al desarrollo de competencias.
Colmenares-Quintero et al. (2023) relacionaron el ABP con problemas contextualizados en
programas vinculados con energía; Mulaudzi et al. (2023) analizaron sus componentes en la
formación de Ingeniería Eléctrica; y Gutierrez-Berraondo et al. (2025) destacaron la necesidad
de articular progresivamente objetivos, problemas, proyectos y evaluación dentro de la
formación ingenieril. En conjunto, estos trabajos respaldan la pertinencia del aprendizaje activo
basado en situaciones profesionales, pero también señalan que su organización pedagógica
depende de las características del contexto, los contenidos disciplinares y los mecanismos de
evaluación establecidos.
A partir de la literatura examinada en este estudio, se identifica la necesidad de
continuar desarrollando propuestas que sistematicen la integración del ABP con las prácticas
experimentales de Ingeniería en Energía, articulando de manera explícita experimentación,
problematización, análisis de variables, discusión de evidencias, resolución de problemas y
retroalimentación formativa. Esta necesidad resulta relevante porque la incorporación aislada
de actividades problemáticas no garantiza por sí misma una secuencia pedagógica coherente
entre los contenidos disciplinares, los procesos de pensamiento crítico, las evidencias de
aprendizaje y los criterios de evaluación (Chen et al., 2021; Olewnik et al., 2023).
En atención a esta necesidad, la investigación plantea el diseño de un programa de
laboratorio basado en ABP para estudiantes de Ingeniería en Energía. La propuesta se
organiza en cuatro fases planificación, ejecución, evaluación y retroalimentación formativa
y articula contenidos de circuitos eléctricos mediante una secuencia didáctica denominada
ExperimentaProblematizaAnalizaDiscuteLogra (EPADL). Esta secuencia busca
establecer continuidad entre la experiencia experimental, la formulación del problema, el
análisis técnico, el contraste argumentado de resultados y la construcción de una explicación o
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solución fundamentada, en correspondencia con principios del ABP descritos en educación en
ingeniería (Chen et al., 2021; Olewnik et al., 2023).
En consecuencia, el objetivo de la investigación es diseñar un programa de laboratorio
basado en Aprendizaje Basado en Problemas orientado al desarrollo del pensamiento crítico y
la resolución de problemas en estudiantes de Ingeniería en Energía. El estudio se circunscribe
al diseño teórico y pedagógico de la propuesta; por tanto, no pretende demostrar en esta etapa
cambios efectivos en las competencias de los estudiantes.
METODOLOGÍA
La investigación se desarrolló desde un enfoque cualitativo, con alcance propositivo y
diseño teórico-documental, orientado al diseño de un programa de laboratorio basado en
Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) para estudiantes de Ingeniería en Energía. Este
enfoque permitió analizar fundamentos pedagógicos y epistemológicos vinculados con el
aprendizaje activo, el pensamiento crítico y la resolución de problemas, sin pretender medir
estadísticamente los efectos del programa en esta etapa. La investigación cualitativa resulta
pertinente cuando se busca comprender y estructurar fenómenos educativos considerando sus
características y relaciones dentro de contextos específicos (Creswell, 2014; Denzin & Lincoln,
2011).
La unidad de análisis estuvo constituida por los fundamentos teóricos, epistemológicos y
didácticos relacionados con el ABP y la formación experimental en ingeniería, así como por los
componentes curriculares necesarios para estructurar el programa. La revisión consideró
investigaciones sobre aplicación del ABP en educación en ingeniería, debido a que esta
metodología sitúa al estudiante frente a problemas contextualizados que demandan análisis,
búsqueda de información, colaboración y elaboración de soluciones fundamentadas (Chen et
al., 2021; Olewnik et al., 2023).
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La construcción de la propuesta comprendió el análisis del problema formativo, la
fundamentación teórico-epistemológica y el diseño pedagógico-curricular. El diagnóstico
desarrollado en esta etapa tuvo carácter teórico y pedagógico, pues el estudio no presenta una
intervención empírica con estudiantes. La fundamentación incorporó aportes diferenciados del
construccionismo y conectivismo, pensamiento complejo, racionalismo crítico, pragmatismo y
conocimiento experiencial, vinculados respectivamente con la construcción activa del
aprendizaje, conexión de información, análisis de situaciones complejas, contraste crítico de
explicaciones y aprendizaje derivado de la experiencia (Papert, 1993; Siemens, 2005; Morin,
1990; Popper, 1959; Dewey, 1938; Schön, 1983).
El programa se estructuró en cuatro fases: planificación, ejecución, evaluación y
retroalimentación formativa, organizadas mediante cuatro módulos relacionados con contenidos
de circuitos eléctricos. Cada módulo comprende 36 horas, distribuidas entre ABP, práctica de
laboratorio e investigación y análisis crítico, con una duración total de 144 horas lectivas
durante cuatro meses. Esta organización busca favorecer experiencias sostenidas y
progresivas, condición relevante para el desarrollo de competencias en educación en ingeniería
(Gutierrez-Berraondo et al., 2025).
Como componente articulador se diseñó la secuencia ExperimentaProblematiza
AnalizaDiscuteLogra (EPADL). Experimenta comprende la observación y obtención de
información mediante recursos e instrumentos; Problematiza orienta la identificación de la
situación problemática; Analiza permite relacionar variables e interpretar resultados; Discute
promueve el contraste argumentado de evidencias; y Logra se orienta a formular una
explicación o solución fundamentada. Esta secuencia es compatible con el ABP, cuya
implementación requiere problemas contextualizados, facilitación docente y procesos de
evaluación articulados con las actividades de aprendizaje (Olewnik et al., 2023; Chen et al.,
2021).
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La evaluación se planteó mediante una rúbrica y una lista de cotejo. La rúbrica
considera análisis de problemas tecnológicos, razonamiento lógico, creatividad y solución de
problemas, juicio y toma de decisiones, evaluación de información tecnológica, y ética y
responsabilidad ambiental. La lista de cotejo se relaciona con los cinco momentos EPADL,
permitiendo registrar las actuaciones previstas durante el desarrollo de las prácticas. La
evaluación de procesos resulta particularmente importante en el ABP porque permite valorar
tanto la solución alcanzada como el razonamiento seguido para construirla (Olewnik et al.,
2023).
La retroalimentación formativa se incorporó transversalmente para orientar al estudiante
durante la identificación del problema, análisis de información, argumentación y construcción de
soluciones. Su función consiste en brindar información relacionada con las metas de
aprendizaje, el desempeño alcanzado y las acciones requeridas para mejorar. Hattie y
Timperley (2007) sostienen que la retroalimentación adquiere valor formativo cuando ayuda a
reducir la distancia entre el desempeño actual y el esperado, mientras Nicol y Macfarlane-Dick
(2006) la relacionan con los procesos de autorregulación del aprendizaje.
RESULTADOS
Diseño de la propuesta
El programa de laboratorio tiene como propósito fortalecer el pensamiento crítico y el
uso de tecnologías en estudiantes de Ingeniería en Energía, promoviendo competencias en
diseño, creatividad, resolución de problemas y sostenibilidad. Se fundamenta en un enfoque
interdisciplinario basado en el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), integrando tecnologías
digitales y metodologías activas. Su base epistemológica incluye el construccionismo y
conectivismo, la complejidad, el racionalismo crítico, el pragmatismo y los conocimientos
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experienciales y la acción reflexiva, esto permite una formación integral, contextualizada e
innovadora.
Los principales soportes epistemológicos que sustentan el desarrollo de la propuesta
son: Epistemología Conectruccionismo, Epistemología de la complejidad, Racionalismo crítico,
Pragmatismo, Conocimientos experienciales.
Figura 1
Modelación teórica - práctica del Programa de laboratorio para desarrollar la capacidad para
resolver problema
DOI: https://doi.org/10.71112/63s84138
2471 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Tabla 1.
Epistemología
Soporte teórico
Conectruccionismo.
Se basa en el “Conectivismo” propuesto por Siemens, destaca que el
conocimiento en la era digital se construye en redes, flujos de información y
entornos interconectados, donde la capacidad de aprender es más importante
que lo aprendido (Siemens, 2005). Asimismo, los aportes del
“Construccionismo” de Papert, Piaget y Vygotsky, que sustenta que el
aprendizaje se produce activamente mediante la interacción social, la
manipulación de objetos y la resolución de problemas contextualizados,
integrados y expandidos con el uso de tecnologías como medios para que los
estudiantes construyan productos significativos (Papert, 1993).
Complejidad
Formulada por Morin, propone superar el pensamiento lineal y simplificador,
considerando que el conocimiento es un entramado de elementos
interdependientes, inseparables y sujetos a incertidumbre (Morin, 1990). Esta
postura cuestiona la fragmentación disciplinar y promueve una formación
ingenieril transdisciplinaria, holística y contextualizada, donde el sujeto aprende
integrando diversos saberes y niveles de realidad.
Racionalismo
crítico
Karl Popper, sostiene que el conocimiento científico avanza no por verificación
sino por falsación. Destaca que todo conocimiento científico debe ser
susceptible de ser refutada mediante la experiencia (Popper, 1959). Esta
perspectiva sustenta que el acervo y crecimiento del conocimiento es un
proceso dinámico de ensayo y error, donde se someten a constante revisión
crítica. Esto implica fortalecer el pensamiento crítico y creativo para promover
un pensamiento autónomo, la argumentación racional y la actitud crítica frente
a lo establecido. Por otro lado, Thomas Kuhn complementa este soporte
epistémico al señalar que la ciencia no progresa de manera acumulativa, sino
por revoluciones paradigmáticas que transforman los marcos de interpretación
vigentes (Kuhn, 1970).
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Pragmatismo
Basado en el soporte de Jhon Dewey, que plantea que el conocimiento debe
estar orientado a la acción, la resolución de problemas y la experiencia
significativa del sujeto (Dewey, 1938). En tal sentido, se basa en la utilidad y
práctica. La formación en ingeniería, por tanto, debe centrarse en
metodologías activas, reflexivas y participativas que permitan al estudiante
enfrentar situaciones reales de su contexto.
Conocimientos
experienciales
Complementa la perspectiva crítica, Freire sostiene que el conocimiento se
adquiere y construye desde la práctica y la experiencia vital del aprendiz
(Freire, 1970). Schön, por su parte, propone el concepto de reflexión en la
acción, donde el futuro profesional aprende a partir de su propia práctica, en un
proceso constante de análisis y mejora (Schön, 1983).
Fase 1: Planificación del programa de laboratorio en ABP
El programa de laboratorio basado en problemas y de gestión de conocimiento, busca
que los estudiantes demuestren un análisis crítico tecnológico-práctico en el campo de la
ingeniería en energía, proponiendo soluciones innovadoras y útiles desde la experiencia.
Adicionalmente, el programa desarrolla la capacidad crítico tecnológico de los estudiantes,
fomentando el pensamiento complejo, la habilidad para conectar redes y resolver problemas
basándose en el conocimiento experiencial y a través de las prácticas de laboratorio.
Estos objetivos se cumplen mediante el desarrollo de diferentes prácticas de laboratorio
en cuatro módulos formativos:
Módulo 1: Analizar los fundamentos y leyes de circuitos en corriente continua,
instalando componentes y midiendo las variables eléctricas, valorando la sinergia de trabajo de
equipo, demostrando responsabilidad y respeto por el medio ambiente.
Módulo 2: Analizar la potencia y los teoremas, en corriente continua, instalando
componentes y midiendo las variables eléctricas, valorando la sinergia de trabajo de equipo,
demostrando responsabilidad y respeto por el medio ambiente.
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2473 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Módulo 3: Analizar los almacenadores de energía y senoides, instalando componentes
y midiendo las variables eléctricas, valorando la sinergia de trabajo de equipo, demostrando
responsabilidad y respeto por el medio ambiente.
Módulo 4: Analizar los senoides de estado estable y la potencia en corriente alterna,
instalando componentes y midiendo las variables eléctricas, valorando la sinergia de trabajo de
equipo, demostrando responsabilidad y respeto por el medio ambiente.
El programa de laboratorio se lleva a cabo en la modalidad presencial con actividades
virtuales, en la cual se este diseño implementa diferentes estrategias formativas que se
enfocan en: “Aprendizaje basado en problemas”, “Guía práctica de laboratorio”, “Investigación y
análisis crítico”.
Tabla 2.
Módulos, estrategias formativas y horas en la modalidad presencial
Módulo
Estrategias
Subtotal de horas
ABP
Guía
Práctica
Investigación y
análisis crítico
1
12
12
12
36
2
12
12
12
36
3
12
12
12
36
4
12
12
12
36
Total, horas
144
El laboratorio propuesto se extiende en una duración de 144 horas lectivas durante su
fase de ejecución, abarcando un periodo de cuatro meses.
Es necesario precisar que, cada módulo cuenta con una matriz curricular en donde se
indica las competencias a trabajar, actividades, tiempo estimado y las capacidades que los
estudiantes deben adquirir. Asimismo, cada módulo cuenta con una rúbrica de evaluación
formativa, con la cual se evalúan los procedimientos seguidos por los estudiantes,
experimentos, bibliografías utilizadas, entre otros.
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Fase 2: Ejecución del programa de laboratorio basado en problemas
En la segunda fase se crearon las sesiones de aprendizaje y una guía de práctica para el
correcto desarrollo de cada módulo propuesto. En cada sesión de aprendizaje se indica cuál es
el propósito de la sesión, las actividades y su tiempo de duración, recursos y materiales.
Tabla 3.
Sesiones de Aprendizaje del módulo 1
Módulo 1: Fundamentos y leyes en corriente continua
Horas
Sesión 1
Circuito eléctrico
9
Sesión 2
Ley de Ohm
9
Sesión 3
Leyes de Kirchhoff: Ley de Tensiones y Corrientes
9
Sesión 4
Potencia eléctrica con resistores en serie y paralelo
9
Subtotal
36
Tabla 4.
Sesiones de Aprendizaje del módulo 2
Módulo 2: Potencia y teoremas de circuitos en corriente continua
Horas
Sesión 1
Potencia eléctrica con resistores en serie y paralelo
9
Sesión 2
Potencia eléctrica con resistores en serie y paralelo
9
Sesión 3
Análisis de circuito nodal
9
Sesión 4
Análisis de circuito por mallas
9
Subtotal
36
Tabla 5.
Sesiones de Aprendizaje del módulo 3
Módulo 2: Almacenadores de energía en corriente alterna y senoides
Horas
Sesión 1
Leyes básicas en circuito resistivo mixto ca
9
Sesión 2
El inductor en corriente alterna
9
Sesión 3
El capacitor en corriente alterna
9
Sesión 4
Circuitos serie RL, RC en corriente alterna
9
Subtotal
36
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2475 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Tabla 6.
Sesiones de Aprendizaje del módulo 4
Módulo 4: Análisis senoidal y potencia
Horas
Sesión 1
Circuito RLC en serie
9
Sesión 2
Circuito RLC en paralelo
9
Sesión 3
Potencia en circuitos de corriente alterna
9
Sesión 4
Corrección del factor de potencia
9
Subtotal
36
Figura 2
Diseño de la guía de práctica de laboratorio basado en problemas y de gestión de
conocimiento
Nota: La Fig. 2 muestra el diseño de la guía de prácticas de laboratorio basado en
problemas y de gestión de conocimiento.
Fase 3: Evaluación de los aprendizajes
Para realizar el seguimiento del proceso de desarrollo y mejora de la capacidad crítico-
tecnológica en los estudiantes, se diseña una rúbrica y una lista de cotejo que permite al
docente evaluar el desempeño del estudiante mediante el método de observación directa.
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2476 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
La rúbrica planteada tiene evalúa seis aspectos del diseño del programa de laboratorio
basado en problemas (ver Fig 1):
Análisis de problemas en los proyectos tecnológicos: Permite evaluar si los
estudiantes identifican, descomponen y comprenden los nuevos desafíos
tecnológicos que surgen durante el desarrollo de los proyectos.
Razonamiento lógico. Permite evaluar si el estudiante logra inferir y evaluar la
coherencia de sus propios argumentos para luego fomentar conclusiones.
Creatividad y solución de problemas: Permite evaluar las ideas innovadoras o
creativas para resolver problemas tecnológicos al desarrollar los proyectos.
Juicio y toma de decisiones: Permite evaluar si los estudiantes aprenden a analizar
diferentes opciones de diferentes perspectivas, así como también aprender a
enfrentar las consecuencias.
Evaluación de información tecnológica: Permite evaluar si el estudiante discierne la
información confiable de la que no lo es, considerando validez y credibilidad de esta.
Ética y responsabilidad con el medio ambiente: Permite evaluar si el estudiante
considera implicaciones éticas en la toma de decisiones y su impacto en la sociedad
y el medio ambiente al realizar la práctica de laboratorio.
Por otro lado, la lista de cotejo contiene seis etapas importantes a evaluar:
Experimenta (E): El objetivo de esta etapa es evaluar la aplicación de temática
utilizando recursos de conocimientos previos de la teoría y materiales e instrumentación. Esta
fase necesita de la interfase m para la toma de datos del experimento.
Problematiza (P): Permite evaluar las ideas previas que permitan despertar el interés,
para definir el problema y la situación problemática, y donde sus respuestas permiten encontrar
el objetivo del experimento. Esta fase necesita de la interfase p para generar preguntas
problemáticas luego de la observación del experimento.
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Analiza (A): Permite evaluar la identificación de las variables de la realidad
problemática para descomponerlas, relacionarlas y generalizarlas.
Discute (D): Permite evaluar los resultados del análisis que se comparan con otros
estudios para encontrar semejanzas o diferencias que luego se respaldaran con las bases
teóricas.
Logra (L): Permite evaluar como se explica el fenómeno de estudio observado.
Fase 4: Retroalimentación formativa (RF)
La retroalimentación formativa en este el modelo de enseñanza propuesto, permite
evaluar el proceso de aprendizaje en tiempo real y hacer ajustes que favorezcan el desarrollo
continuo de los estudiantes. En esta fase, se busca retroalimentar a los estudiantes como al
equipo docente sobre los avances y dificultades encontradas durante el proceso de resolución
de problemas. El objetivo de la retroalimentación formativa es mejorar el desempeño de los
estudiantes en el proceso de aprendizaje. La RF señala las oportunidades para aprender de los
errores, y permite mejorar sus habilidades y conocimientos (Hattie & Timperley, 2007). En este
caso, la retroalimentación se dirige a ayudar a los estudiantes a reflexionar sobre sus procesos
de solución de problemas, fortalecer sus debilidades y mejorar sus estrategias de resolución.
Para que la retroalimentación sea efectiva, los estudiantes deben tener claras las metas del
aprendizaje y las expectativas en cuanto a los criterios de éxito ( Nicol & Macfarlane-Dick,
2006).
DISCUSIÓN
El diseño del programa de laboratorio basado en Aprendizaje Basado en Problemas
(ABP) plantea una organización pedagógica orientada a vincular los contenidos de Ingeniería
en Energía con situaciones que requieren análisis, experimentación, toma de decisiones y
formulación de soluciones. La propuesta articula cuatro fases - planificación, ejecución,
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evaluación y retroalimentación formativa - y una secuencia didáctica integrada por los
momentos Experimenta, Problematiza, Analiza, Discute y Logra. Esta organización coincide
con la concepción contemporánea del ABP en educación en ingeniería, donde el problema
funciona como punto de partida para movilizar conocimientos previos, identificar necesidades
de aprendizaje y desarrollar procesos de búsqueda y análisis dirigidos a una solución
fundamentada. Chen et al. (2021), identificaron distintas formas de aplicación en cursos,
proyectos y currículos, aunque mantuvieron como elementos comunes el protagonismo del
estudiante, el trabajo colaborativo y la resolución de problemas vinculados con la práctica
profesional.
La secuencia propuesta adquiere pertinencia dentro de las prácticas de laboratorio
porque desplaza la actividad experimental de una lógica centrada en reproducir procedimientos
hacia otra basada en la comprensión del problema. La experimentación permite obtener
información inicial; la problematización orienta la formulación de interrogantes; el análisis
relaciona variables y evidencia; la discusión exige contrastar explicaciones; y el momento Logra
se dirige a la construcción de una respuesta sustentada sobre el fenómeno estudiado. Olewnik
et al. (2023), mediante una revisión sistemática centrada en educación en ingeniería,
organizaron la implementación del ABP alrededor de tres aspectos: diseño del problema,
facilitación y evaluación. Los autores encontraron que la calidad del problema y la forma en que
el docente acompaña el proceso condicionan la aplicación pedagógica del modelo. Esta
perspectiva sustenta la necesidad de que las prácticas diseñadas dentro del programa no
presenten ejercicios con respuestas predeterminadas, sino situaciones suficientemente
contextualizadas para exigir decisiones técnicas, argumentación y aplicación de conocimientos
disciplinares.
La orientación del programa hacia Ingeniería en Energía también encuentra fundamento
en experiencias recientes vinculadas con la formación para escenarios energéticos reales.
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Colmenares-Quintero et al. (2023) aplicaron ABP y design thinking en programas de ingeniería
relacionados con energías renovables y encontraron valor educativo en el acercamiento de los
estudiantes a problemas contextualizados del sector energético mediante equipos de trabajo.
Su experiencia plantea que la formación del ingeniero requiere espacios donde los
conocimientos científicos y técnicos se empleen frente a situaciones relacionadas con la
transición energética y las necesidades del entorno. En el programa planteado en esta
investigación, los módulos sobre circuitos eléctricos, potencia, almacenamiento de energía,
senoides y corriente alterna ofrecen una estructura disciplinar desde la cual sería viable
formular problemas progresivamente más complejos. La correspondencia con el estudio de
Colmenares-Quintero et al. radica en situar el conocimiento de ingeniería dentro de una
actividad de resolución, en vez de reducir el laboratorio a la comprobación mecánica de
principios previamente explicados.
Otro componente relevante del diseño corresponde al desarrollo del pensamiento
crítico. La propuesta incorpora procesos de identificación de variables, razonamiento lógico,
evaluación de información tecnológica, análisis de alternativas y toma de decisiones. Estas
capacidades guardan relación con los procesos cognitivos que la literatura reciente asocia al
ABP. Anggraeni et al. (2023), a partir de una revisión sistemática de estudios publicados entre
2018 y 2022, encontraron resultados favorables del ABP en el fortalecimiento del pensamiento
crítico, sin embargo, identificaron diferencias derivadas de los contextos, disciplinas e
indicadores empleados para evaluarlo. En consecuencia, el programa presenta una base
pedagógica compatible con el desarrollo de esta competencia, pero dicho efecto debe
comprobarse posteriormente mediante instrumentos aplicados antes, durante o después de la
intervención. El diseño, por sí mismo, no permite establecer que el pensamiento crítico de los
estudiantes haya mejorado.
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El trabajo colaborativo constituye otra dimensión integrada en los módulos de
laboratorio. Las actividades previstas requieren coordinación entre estudiantes para instalar
componentes, realizar mediciones, interpretar datos y formular conclusiones. En Ingeniería
Eléctrica, Mulaudzi et al. (2023) identificaron el problema, el facilitador y los estudiantes como
componentes centrales para una implementación adecuada del ABP. Su revisión plantea que
los estudiantes deben asumir una participación activa, mientras el docente orienta y facilita el
aprendizaje sin concentrar todas las decisiones del proceso. Desde esta perspectiva, la
participación grupal contemplada en el programa adquiere sentido cuando existe una
distribución efectiva de responsabilidades, intercambio de argumentos y construcción conjunta
de soluciones. El trabajo en equipo, por tanto, requiere criterios de evaluación definidos para
evitar que la participación colectiva oculte diferencias individuales en el aprendizaje.
Los resultados cualitativos presentados por Kirkgöz y Turhan (2024) aportan otro
referente para esta interpretación. En estudiantes de primer año de Ingeniería Eléctrica-
Electrónica, los autores registraron percepciones favorables y experiencias de aprendizaje
vinculadas al ABP después de su aplicación durante un semestre. El estudio también señala
que las respuestas de los estudiantes no fueron homogéneas, aspecto importante para el
diseño propuesto en esta investigación. Introducir una metodología centrada en problemas
implica modificar prácticas acostumbradas a la exposición docente y al seguimiento de
procedimientos claramente delimitados. Por esa razón, las primeras sesiones del programa
requieren una mediación docente más explícita sobre la forma de analizar el problema, buscar
información, distribuir funciones y justificar las decisiones. La autonomía incrementa
gradualmente conforme el estudiante comprende la dinámica del ABP.
La inclusión de sostenibilidad y responsabilidad ambiental dentro de las competencias
del programa resulta pertinente para la formación en Ingeniería en Energía. Guerra et al.
(2022), en un entorno universitario sistémico basado en problemas y proyectos, analizaron la
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agencia estudiantil frente a la sostenibilidad y encontraron relaciones entre valores personales,
comportamientos del estudiante y condiciones contextuales. El estudio también identificó una
distancia entre la conciencia sobre sostenibilidad y su incorporación efectiva en las acciones.
Este antecedente destaca que incluir el respeto ambiental como declaración curricular resulta
insuficiente si las situaciones problemáticas no exigen decisiones donde el estudiante deba
examinar consecuencias técnicas, ambientales o sociales. En el programa propuesto, la
sostenibilidad tendría mayor consistencia pedagógica si los problemas de los módulos
incorporan criterios como eficiencia energética, uso responsable de recursos, seguridad,
impacto ambiental o elección razonada de alternativas tecnológicas.
La fase de evaluación representa un componente importante de la propuesta porque
incorpora una rúbrica y una lista de cotejo para valorar aspectos asociados al análisis de
problemas, razonamiento, creatividad, toma de decisiones, evaluación de información y
responsabilidad ambiental. Esta decisión guarda relación con Olewnik et al. (2023), quienes
identificaron la evaluación como uno de los tres ámbitos fundamentales para implementar ABP
en ingeniería y señalaron la necesidad de profundizar en modelos que permitan valorar de
manera consistente los aprendizajes generados durante la resolución de problemas. La
evaluación del programa debería conservar correspondencia directa entre competencias,
actividades, evidencias y criterios. De este modo, si una competencia se refiere a la resolución
de problemas, la evidencia debe mostrar el proceso seguido por el estudiante para identificar
variables, valorar alternativas, justificar una decisión y revisar el resultado, en vez de limitar la
valoración a la respuesta final.
La retroalimentación formativa incluida como cuarta fase complementa esta lógica de
evaluación. Sánchez-Santillán et al. (2023), en un estudio desarrollado en educación en
ingeniería informática, determinaron que una retroalimentación vinculada con la tarea,
inmediata y correctiva favoreció la reducción de errores de estudiantes principiantes. Aunque el
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contexto disciplinar difiere de Ingeniería en Energía, el principio pedagógico resulta aplicable al
laboratorio: la devolución del docente adquiere mayor utilidad cuando se relaciona con
decisiones, procedimientos o errores concretos producidos durante la actividad. La
retroalimentación prevista en el programa debería incorporarse durante Experimenta,
Problematiza, Analiza y Discute, evitando concentrarla únicamente después de entregar un
producto. Esta forma de acompañamiento permitiría que el estudiante revise su procedimiento
mientras desarrolla la solución y documente los cambios realizados a partir de la información
recibida.
La extensión del programa en cuatro módulos y 144 horas brinda condiciones para
desarrollar una progresión de aprendizaje, siempre que los problemas incrementen
gradualmente su complejidad. Gutierrez-Berraondo et al. (2025), al estudiar un currículo
universitario de ingeniería basado en problemas y proyectos, encontraron que la adquisición y
aplicación de competencias de ingeniería constituye un proceso gradual que requiere
experiencias sostenidas a lo largo de la formación. Los autores también resaltan la necesidad
de definir objetivos de aprendizaje con precisión y articularlos con los proyectos, problemas y
estrategias de evaluación. A partir de este antecedente, los cuatro módulos del programa
deberían mantener continuidad entre las capacidades trabajadas: las experiencias iniciales se
concentran en identificación y análisis de variables, mientras las posteriores exigen integración
de conocimientos, comparación de alternativas y decisiones técnicas fundamentadas.
La propuesta presenta también una articulación epistemológica que intenta explicar por
qué el estudiante aprende mediante interacción, experiencia, cuestionamiento y revisión de sus
conocimientos. Esta fundamentación resulta congruente con el carácter activo del ABP, aunque
requiere mantener diferencias conceptuales entre constructivismo, construccionismo y
conectivismo. Chen et al. (2021) advierten que la aplicación del ABP adopta modalidades
diversas y enfrenta desafíos relacionados con estudiantes, docentes, instituciones y cultura
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educativa. Por ello, disponer de una fundamentación teórica amplia no garantiza por sí misma
una aplicación coherente. La relación entre fundamento epistemológico y procedimiento
didáctico debería explicitarse dentro de cada fase del programa; por ejemplo, la construcción
social del conocimiento se concreta durante la discusión colaborativa, mientras el racionalismo
crítico encuentra correspondencia en el contraste de explicaciones y la revisión de argumentos.
El diseño también debe considerar que el ABP exige cambios en la actuación docente.
El profesor deja de concentrarse principalmente en transmitir respuestas y asume funciones
relacionadas con la selección de problemas, formulación de preguntas, seguimiento del
razonamiento y provisión de apoyos. Las revisiones de Chen et al. (2021) y Olewnik et al.
(2023) coinciden en identificar la facilitación como una condición asociada a la calidad de la
implementación. En consecuencia, una aplicación posterior del programa requeriría
preparación docente específica sobre construcción de situaciones problemáticas, conducción
de grupos, evaluación del proceso y retroalimentación. Este aspecto resulta relevante porque
una práctica denominada ABP conservar, en la ejecución, una estructura tradicional si el
docente proporciona anticipadamente la secuencia completa de solución.
La principal limitación de los resultados presentados deriva del carácter propositivo de la
investigación. El estudio desarrolla la estructura del programa, sus módulos, fases, estrategias
e instrumentos de evaluación, pero no presenta evidencias empíricas provenientes de una
aplicación sistemática que permitan determinar cambios en pensamiento crítico, creatividad,
resolución de problemas, colaboración o competencias técnicas. En consecuencia, la
correspondencia encontrada con investigaciones recientes respalda la coherencia teórica y
pedagógica del diseño, pero no demuestra todavía su eficacia. Una fase posterior debería
desarrollar una aplicación piloto y recoger evidencias mediante rúbricas de desempeño,
productos de laboratorio, registros de observación y mediciones de las competencias
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seleccionadas. La comparación entre momentos de evaluación permitiría establecer con mayor
precisión los cambios asociados a la intervención.
En conjunto, el aporte de la investigación reside en estructurar una propuesta de
laboratorio para Ingeniería en Energía que integra ABP, actividad experimental, evaluación
formativa y una secuencia específica de trabajo organizada mediante los momentos
ExperimentaProblematizaAnalizaDiscuteLogra. Actualmente, varios principios
incorporados en este diseño: problemas contextualizados, participación, colaboración,
facilitación docente, evaluación del proceso, sostenibilidad y retroalimentación vinculada con el
desempeño. La siguiente etapa investigativa deberá establecer la viabilidad del programa en
condiciones reales y evaluar sus resultados mediante evidencia empírica. Esta delimitación
permite presentar la propuesta como un diseño pedagógico fundamentado y susceptible de
validación, sin atribuirle efectos que todavía no han sido comprobados.
CONCLUSIONES
La investigación permitió diseñar un programa de laboratorio basado en Aprendizaje
Basado en Problemas (ABP) dirigido a estudiantes de Ingeniería en Energía, orientado al
desarrollo del pensamiento crítico y la resolución de problemas. La propuesta organiza el
proceso formativo en cuatro fases: planificación, ejecución, evaluación y retroalimentación
formativa, articuladas con cuatro módulos vinculados con contenidos de circuitos eléctricos.
Esta estructura establece una relación entre los contenidos disciplinares, las actividades
experimentales y los procesos cognitivos requeridos para analizar situaciones propias de la
formación en ingeniería.
El principal aporte pedagógico del programa corresponde a la secuencia Experimenta
ProblematizaAnalizaDiscuteLogra (EPADL), mediante la cual la práctica de laboratorio
se organiza progresivamente desde la observación y obtención de información experimental
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hasta la construcción de una explicación o solución fundamentada. Esta secuencia articula la
experimentación con la identificación del problema, el análisis de variables, el contraste
argumentado de resultados y la formulación de respuestas sustentadas, manteniendo
correspondencia con los principios del ABP considerados en el diseño.
La propuesta incorpora, además, una evaluación formativa sustentada en una rúbrica y
una lista de cotejo relacionadas con el análisis de problemas tecnológicos, razonamiento lógico,
creatividad, toma de decisiones, evaluación de información y responsabilidad ambiental. La
retroalimentación se integra de manera transversal al programa con la finalidad de orientar la
revisión de procedimientos, argumentos y decisiones durante el proceso de resolución de
problemas, en lugar de concentrar la valoración únicamente en el resultado final de las
prácticas.
El estudio permite establecer la coherencia teórica, epistemológica y pedagógica del
diseño, pero no permite afirmar que el programa mejora el pensamiento crítico, la resolución de
problemas u otras competencias de los estudiantes.
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses relacionado con esta
investigación.
Declaración de contribución de autoría
Segundo Nicolas Diestra Sánchez: conceptualización e investigación.
Omar Bellido Valdiviezo: metodología y revisión y edición del manuscrito.
Isabel Deycy Capillo Lucar: curación de datos y validación.
Samuel Honorio Martinez Huamán: investigación, redacción del borrador original.
Luis Leiva Cilio: investigación y revisión y edición del manuscrito
Arquímedes Iparraguirre Lozano: análisis formal.
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Declaración sobre el uso de Inteligencia Artificial
Los autores declaran que utilizaron Inteligencia Artificial como apoyo para este artículo
y, asimismo, que esta herramienta no reemplaza de ninguna manera la labor o el proceso
intelectual. Tras rigurosas revisiones con diferentes herramientas en las que se verificó la
ausencia de plagio, tal como consta en las evidencias, los autores afirman y reconocen que
este trabajo es producto de su propia autoría intelectual, y que no ha sido escrito ni publicado
en ninguna plataforma electrónica o de IA.
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