DOI: https://doi.org/10.71112/bpqtct30
1398 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
que no se negó la ciencia escolar, tampoco se reemplazó por opiniones. Se abrió una entrada
posible para estudiantes que no tenían acceso regular a materiales, reactivos o equipos. La
investigación muestra que las carencias de materiales y reactivos fueron enfrentadas con
elementos de casa, del mercado y con lo poco que existía en la Unidad Académica. Allí la
ciencia dejó de depender únicamente del equipamiento formal. La solución comunitaria no
eliminó el rigor, pero sí mostró que el rigor puede comenzar con observación, cuidado, registro
y comparación. Esta lectura se conecta con lo que dice Santos (2010), quien cuestiona la
monocultura del saber y propone una ecología de conocimientos. En esta experiencia, esa
ecología no quedó en discurso, porque el celular, el láser, la cebolla, el alimento, el reactivo
disponible y la ficha de laboratorio formaron parte de una misma ruta de aprendizaje.
El territorio amplió esa misma discusión cuando por ejemplo los estudiantes pidieron
“actividades fuera del aula, como ser paseos recreativos, entre otros” (Estudiante 24,
comunicación personal, 21.6.23), la demanda no apuntaba solo a salir para descansar. Pedía
que la formación reconozca otros espacios de conocimiento. Escobar (2016), permite leer el
territorio como relación entre seres humanos, naturaleza y saberes. La salida al observatorio, el
registro de altitud, las visitas a espacios del entorno, el contacto con flora, fauna, clima, suelo y
paisaje, cambiaron el modo de entender Biología y Geografía. Quijano advierte que “la
colonialidad del saber instaló la idea de que el conocimiento válido es únicamente el producido
por la ciencia occidental, descartando y subalternizando los saberes y filosofías de los pueblos
colonizados” (Quijano, 2014, p. 287). Cuando un estudiante afirma que “sabemos de ríos
grandes, pero nunca hablamos del nuestro” (Estudiante 10, Comunicación personal,
21.6.2024), la crítica entra al centro del problema. Se puede enseñar Geografía sin mirar el
propio territorio. Ese es el punto que la intervención empezó a corregir.
La relación entre ciencia y saber comunitario también apareció en los valores. Una
estudiante recordó que “El ayni fue más visto en tiempos pasados que actualmente aún se