Forma Descripción generada automáticamente
Forma Descripción generada automáticamente
Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias
Volumen 3, Número 3, 2026, julio-septiembre
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
PERSPECTIVA AMBIENTAL Y COMPORTAMIENTO AMBIENTAL EN
ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN SUPERIOR EN EL NORTE DE VERACRUZ
ENVIRONMENTAL PERSPECTIVE AND ENVIRONMENTAL BEHAVIOR AMONG
HIGHER EDUCATION STUDENTS IN NORTHERN VERACRUZ
Andrés Márquez Lara
México
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1523 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Perspectiva ambiental y comportamiento ambiental en estudiantes de educación
superior en el norte de veracruz
Environmental perspective and environmental behavior among higher education
students in northern veracruz
Andrés Márquez Lara
a,*
andres.ml@alamo.tecnm.mx
andres.marquez.lara.33@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-7931-161X
*
Autor de correspondencia: andres.ml@alamo.tecnm.mx,
a
Instituto Tecnológico Superior de
Álamo Temapache, México
RESUMEN
En el contexto de la crisis ambiental a partir de la primera revolución industrial y agravada en el
último siglo, la relación entre la perspectiva ambiental y el comportamiento ambiental debe de
tomar un papel preponderante y estratégico en las Instituciones de Educación Superior para
procurar que sus estudiantes, se formen con las aptitudes técnicas necesarias para
desempeñar su profesión, pero, además con valores que destaquen a ciudadanos
responsables. Esta investigación se centra en determinar si el conocimiento ambiental de los
estudiantes se refleja en comportamientos en favor del ambiente, considerando una brecha
entre lo que los estudiantes saben y lo que hacen, planteando objetivos de evaluación para
buscar conocer la relación existente y promover estrategias educativas para fortalecer una
cultura de sostenibilidad entre los futuros profesionistas con su impacto en el presente y el
futuro.
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1524 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Palabras clave: perspectiva; comportamiento; ambiental; estudiantes; educación.
ABSTRACT
In the context of the environmental crisis that began with the First Industrial Revolution and has
been aggravated over the last century, the relationship between environmental perspective and
environmental behavior must play a pivotal and strategic role in higher education institutions to
ensure that their students are equipped not only with the technical skills necessary to practice
their profession but also with the values that distinguish responsible citizens. This paper focuses
on determining whether students' environmental knowledge is reflected in pro-environmental
behaviors, considering the gap between what students know and that they do, establishing
evaluation objectives to understand the existing relationship and promote educational strategies
that strengthen a culture of sustainability among future professionals, considering its impact on
the present and the future.
Keywords: perspective; behavior; environmental; students; education.
Recibido: 29 julio 2026 | Aceptado: 13 agosto 2026 | Publicado: 14 agosto 2026
INTRODUCCIÓN
A partir del siglo XVIII, con la aparición de la Revolución Industrial, a nivel global, la
crisis ambiental ha crecido a un ritmo muy acelerado, acentuándose significativamente en el
último siglo, caracterizándose por problemas como el cambio climático y sus efectos,
directamente sobre la contaminación del suelo, del agua y del aire, así como un incremento en
la pérdida de biodiversidad. Al respecto, Márquez Lara & Peralta Larios (2025) señalan que:
“con la aparición de la primera Revolución Industrial, hoy llamada “Industria 1.0”, la crisis
ecológica a nivel global se ha desarrollado exponencialmente durante los últimos 75 años
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1525 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
manifestándose con la pérdida de grandes extensiones en los ecosistemas”. Este tipo de
problemas, se vuelven cada vez más puntuales, exigiendo una transformación en la forma en
que los seres humanos toman conciencia y actúan sobre su relación con el ambiente. Por
ejemplo, Márquez et al (2016) menciona que: “en la época contemporánea, el medio ambiente
acusa estragos provocados por la escasa sustentabilidad con la que son usados sus recursos
por una sociedad que demanda cada vez más productos y servicios para satisfacer sus
necesidades”.
Bajo este contexto, los estudiantes de Educación Superior (también conocidos como
estudiantes universitarios) representan un grupo estratégico para la sociedad actual, ya que,
específicamente en ese momento de su formación se encuentran en una etapa en donde se
consolidan valores, actitudes y hábitos, que repercutirán en su quehacer profesional como
tomadores de decisiones y en su respectivo impacto en la economía, el ambiente y la sociedad.
Para esto, este documento, pretende analizar la perspectiva ambiental de los estudiantes de
Educación Superior inscritos en el nivel licenciatura en Instituciones de Educación Superior
(IES) de la Zona Norte del Estado de Veracruz, México, más específicamente en los municipios
de Álamo Temapache y Poza Rica de Hidalgo; comparándolo con su comportamiento
ambiental, para comprender cómo las nuevas generaciones enfrentan los desafíos ambientales
actuales, así como para identificar oportunidades de fomento a una cultura de sostenibilidad
que responda a esos retos.
Planteamiento del problema
La actualidad de nuestra sociedad enfrenta graves problemas ambientales globales,
representados mediante las consecuencias del cambio climático y la contaminación del
ambiente, mismos que requieren de la intervención activa de los distintos actores sociales. Al
respecto, Touraine (1987) sostiene que los actores sociales son “sujetos capaces de intervenir
en la construcción y tranformación de la Sociedad”. Bajo este tenor, las IES juegan un papel
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1526 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
primordial en la formación de ciudadanos y futuros profesionistas con conciencia ambiental. Sin
embargo, diversos estudios como los realizados por Kollmus & Agyeman, han evidenciado una
discrepancia entre el conocimiento ambiental y el comportamiento ambiental positivo (conocido,
también como pro ambiental), lo que también es conocido como la “paradoja knowledge-
behavior gap”, o bien, como la “brecha conocimiento-comportamiento”, en estudiantes de
educación superior (Kollmuss & Agyeman, 2002).
Lo anterior, puede plantear que, pese a que los estudiantes contemporáneos pueden
poseer mucha información disponible sobre temas ambientales de interés, esto no siempre ha
de traducirse en acciones precisas que favorezcan al ámbito ambiental. Dicha brecha plantea la
necesidad de analizar la relación que existe entre la perspectiva ambiental (interrelación entre
información y conocimiento) y el comportamiento ambiental (valores y actitudes) en el sector
universitario. Por lo tanto, la pregunta planteada para este estudio es la siguiente:
¿Cómo se relaciona el nivel de conocimiento ambiental con las actitudes y comportamientos
ambientales en estudiantes de educación superior, y qué factores explican la brecha entre
ambos?
Justificación
El presente estudio manifiesta aspectos relevantes en su desarrollo porque permite
comprender los elementos que influyen en la incorporación de conductas ambientales
responsables en estudiantes de educación superior. Así mismo, contribuye al diseño de
propuestas didácticas estratégicas que busquen la promoción de estilos de vida sostenibles
dentro y fuera del ámbito académico. Ades, teniendo en cuenta que los estudiantes de
educación superior, en el mediano y corto plazo tomarán un rol estratégico en la sociedad al
incorporarse al mundo laboral, en donde, eventualmente se colocarán con la responsabilidad
de tomar decisiones de impacto, que, en distintas escalas pueden coadyuvar al cumplimiento
de objetivos globales, entre los que destacan aquellos de índole sostenible.
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1527 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Al respecto y de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(2018): “desde esta perspectiva, la sostenibilidad se fundamenta en la interacción de las
dimensiones económica, social, ambiental e institucional, las cuales deben abordarse de
manera articulada para alcanzar un desarrollo equilibrado y duradero”, lo cual representa que,
para hablar de sostenibilidad, se tiene que buscar un equilibrio entre sus tres dimensiones:
economía, ambiente y sociedad, coordinadas bajo una sólida dirección de instituciones
gubernamentales.
Objetivos
Objetivo general
Analizar la relación entre la perspectiva ambiental y el comportamiento ambiental en
estudiantes de educación superior.
Objetivos específicos
Evaluar el nivel de conocimiento ambiental en estudiantes de educación superior.
Identificar las actitudes y valores de los estudiantes de educación superior hacia el
medio ambiente.
Determinar las prácticas ambientales cotidianas de los estudiantes de educación
superior.
Examinar la relación entre la perspectiva ambiental y el comportamiento ambiental
en estudiantes de educación superior.
Hipótesis
H1: Existe una relación significativa entre la perspectiva ambiental y el comportamiento
ambiental en estudiantes de educación superior.
H0: No existe una relación significativa entre la perspectiva ambiental y el
comportamiento ambiental en estudiantes de educación superior.
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1528 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
La perspectiva ambiental
La perspectiva ambiental se puede conceptualizar como un conjunto de conocimientos y
creencias que un individuo posee acerca de temas ambientales y que pueden influir o moldear
su conducta frente a las problemáticas ambientales. Por ejemplo, el teórico, Ajzen menciona
que “la perspectiva ambiental se compone de conocimientos, actitudes y valores que influyen
en la conducta humana hacia el entorno” (Ajzen, 1991), en dicho concepto, se encuentran
elementos explícitos como el conocimiento que busca adecuar la conducta humana, a través
de componentes axiológicos implícitos como son: los valores, la conciencia y la
responsabilidad para con el ambiente, que interactúan a través de normas humanas
reactivamente subjetivas que determinan las acciones individuales y colectivas.
De la misma manera, otra definición importante señala que “la perspectiva ambiental
constituye un enfoque que orienta la comprensión y la intervención sobre la relación entre la
sociedad y el medio ambiente, promoviendo la conservación de los recursos naturales, la
protección de los ecosistemas y la adopción de prácticas sostenibles que contribuyan al
desarrollo sostenible” (Novo, 2009). Además, la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura. (2017) señala que: la perspectiva ambiental debe integrarse
con las dimensiones social, económica e institucional de la sostenibilidad, por lo que es una
fuente muy adecuada para fundamentar investigaciones en educación ambiental, sostenibilidad
y comportamiento proambiental.
Esta visión muestra un enfoque de transversalidad que, de acuerdo con Correa
Mosquera, Guzmán Ibarra y Marín Uribe (2021): “permite integrar diferentes disciplinas para
comprender y atender problemas complejos”. Los problemas ambientales, cada día se vuelven
más complejos dada su importancia e impacto, po resto, el filósofo Édgar Morín (1994) afir
que: “la complejidad implica comprender las relaciones e interacciones que existen entre las
partes y el todo”.
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1529 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Dado lo anterior, el comportamiento ambiental, cuando cuenta con elementos
favorables, también conjuga un cierto grado de interés por los impactos ambientales que
producen las acciones antropogénicas, mediante la percepción de responsabilidad socio
ambiental y revaloración de la importancia de la naturaleza, así como de la conservación de
sus distintos recursos naturales, en el presente y hacia el futuro, tal y como lo planteaba el
concepto de Desarrollo Sostenible descrito en el Informe de la Comisión Mundial sobre el
Medio Ambiente y Desarrollo (Informe de Brundtland), que lo define como: “el desarrollo que
satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de futuras generación
para satisfacer sus propias necesidades” (World Commission on Environment and
Development, 1987).
Por otro lado, y en continuidad con lo mencionado, cabe resaltar que también se
encuentra presente el comportamiento pro ambiental, que, de acuerdo con Steg & Vlek:
“incluye todas aquellas acciones orientadas a minimizar el impacto negativo en el medio
ambiente” (Steg & Vlek, 2009), lo que describe un esfuerzo integral, que puede ir desde lo
individual hasta lo grupal para abordar problemáticas ambientales y desarrollar planes de
acción concretas que favorezcan la disminución de sus impactos. Sin embargo, aunque
pareciera que cuando se habla de problemas ambientales, los colectivos muestran tener un
grado de preocupación por el entorno ambiental, el discurso siempre es favorable para tomar
acciones positivas y el ánimo colectivo también parece apoyar el discurso oficial, diversas
investigaciones como la, ya mencionada de Kollmuss & Agyeman (2002) han demostrado la
existencia de una “brecha actitud-comportamiento”, en donde individuos que parecen contar
con alta conciencia ambiental y que promueven una alta importancia de la naturaleza y su
conservación, no necesariamente actúan de forma coherente, con dicho discurso.
En el caso concreto de estudiantes de educación superior, cabe resaltar que, en
general, cuentan con un mayor acceso a información, sin embargo, esto no siempre se puede
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1530 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
traducir en acciones directas y concretas, por lo que, de acuerdo con Kollmus & Agyeman
(2002), es ahí en donde se puede presentar una brecha frecuente entre lo que saben y lo que
hacen. La perspectiva ambiental en estudiantes de nivel superior, se encuentra delimitado por
diversos elementos entre los que destacan los que se muestran en la figura 1:
Figura 1
Elementos de la perspectiva ambiental
Elementos principales.
El conocimiento ambiental: actualmente, vivimos en la llamada “era de la información”,
en donde rápidamente a través de cualquier dispositivo conectado a la red, se puede tener
acceso a noticias, documentos, sitios, etc, que alimentan la información disponible para
cualquier persona. En el caso de los estudiantes universitarios, tienen esta gran posibilidad de
informarse sobre problemas ambientales, como, por ejemplo, el cambio climático, la
contaminación del agua, aire y suelo. Sin embargo, recae en ellos la responsabilidad de hacerlo
de fuentes actualizadas, confiables y fidedignas.
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1531 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Valores ambientales: el marco axiológico en la formación académica es sumamente
importante, sin embargo, este no se construye solamente en la escuela, sino que tiene sus
fundamentos desde el hogar, con las acciones que el individuo ve constantemente que sus
familiares, amigos, maestros, realizan a favor o en contra de la naturaleza y su conservación
(separación de residuos, cuidado del agua, o en caso contrario, quema de basura, tiraderos de
basura clandestinos, etc.).
Percepción de responsabilidad: con la información y los valores que cuenta, el
estudiante universitario, se va formando una idea personal. que fundamenta su percepción de
responsabilidad, en qué grado su participación u omisión, pueden afectar el impacto del mismo
problema.
Posicionamiento ambiental: con los demás elementos planteados, el individuo se
posiciona como parte del problema o como parte de la solución. En ese momento, también
suelen definirse los Stakeholders, que parafraseando a Freeman (1984): “son cualquier grupo o
individuo que puede afectar o tiene interés, responsabilidades o impactos relacionados con el
uso y protección del ambiente”.
El comportamiento ambiental
Como ya se mencionado con anterioridad, el comportamiento ambiental, tiene que ver
con las acciones concretas y constantes, que los individuos realizan de manera habitual para
coadyuvar en aminorar, o por lo menos, no acrecentar, los impactos negativos hacia el entorno.
Es muy importante enfatizar, que el comportamiento ambiental conlleva un componente
conductual repetitivo que genera en hábitos, al respecto, Bouton (2024), señala que “los
hábitos son conductas que se desarrollan mediante la repetición y llegan a ejecutarse de forma
automática en respuesta a señales del contexto”. Hábitos como la separación y reciclaje de
residuos, ahorro de agua y energía eléctrica, consumo responsable, etc., que representan
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1532 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
pequeñas acciones que al hacerse de manera constante y/o en conglomerado, pueden
aminorar los impactos negativos en materia ambiental.
La relación entre la perspectiva y comportamiento
Beck (1976) explica a la perspectiva como “la manera en qué las personas interpretan
situaciones que influye en sus pensamientos, emociones y conductas”; por su parte, el
psicólogo Albert Bandura (1986) señala que “el comportamiento está influido por la interacción
entre los procesos cognitivos, las características personales y el ambiente”. Como sea
planteado en los objetivos de la investigación, se encuentra conocer cómo se relaciona la
perspectiva ambiental con el comportamiento pro ambiental en los estudiantes de nivel superior
(universitarios), para ello, en el siguiente apartado se describe la metodología a utilizar.
METODOLOGÍA
Definición del diseño de la investigación
La investigación científica es un proceso sistemático, controlado, empírico y crítico que
permite obtener conocimientos objetivos acerca de la realidad." (Rojas Soriano, 2002, p.21).
Además, el mismo autor, Rojas Soriano (2013) en otra obra, señala que “el diseño de la
investigación constituye el plan general que orienta el proceso metodológico”. Esta
investigación se desarrolla bajo un enfoque cuantitativo, puesto que, se basa en la recolección
de datos mediante el uso de instrumentos aplicables y su respectiva evaluación de datos de
carácter numérico para analizar la relación entre la perspectiva ambiental y el comportamiento
ambiental en estudiantes de educación superior. El enfoque utilizado, permitirá medir las
variables de estudio y comprobar las hipótesis planteadas mediante técnicas estadísticas
(Hernández Sampieri et al., 2014).
Además, se puede considerar a este, como un estudio de tipo descriptivo-correlacional.
Es descriptivo debido a que busca caracterizar la perspectiva y el comportamiento ambiental de
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1533 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
los estudiantes de educación superior, y correlacional porque pretende determinar la relación
existente entre ambas variables determinadas para dicho fin. Por otro lado, de acuerdo con
Hernández Sampieri et al, el diseño para esta investigación, se considera como un diseño no
experimental, además de tener un corte de carácter transversal, dado que no se manipulan las
variables y los datos se recolectan en un solo momento en el tiempo. Este tipo de diseño
permite analizar fenómenos tal como ocurren en su contexto natural (Hernández Sampieri et
al., 2014).
Población y muestra.
De acuerdo con la Secretaria de Educación de Veracruz (2026), le promedio anual de
universitarios (licenciatura) en Álamo Temapache y Poza Rica, es de aproximadamente 15,000,
que representa el 6% del total de los alumnos de licenciatura del Estado y la base de la
población de estudiantes de educación superior (universitarios), que de acuerdo con la
Secretaría de Educación Pública es el tercer y último nivel de educación en México, después
de la Educación Básica y la Educación Media Superior y Superior (Secretaría de Educación
Pública, 2015), (ver Figura 2); para este estudio, se toma como base a aquellos inscritos
durante el primer semestre del año 2026 en algún programa educativo de nivel licenciatura en
alguna Institución de Educación Superior, pública o privada, ubicada en los municipios de
Álamo Temapache y/o Poza Rica De Hidalgo, ambos ubicados en la Zona Norte del Estado de
Veracruz, México (ver figura 3).
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1534 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Figura 2
Sistema Educativo Nacional
Nota. Tomado de Conocer el Sistema Educativo Nacional, ppor Secretaría de
Educación Pública, 2025, Gobierno de México https://www.gob.mx/sep/articulos/conoce-el-
sistema-educativo-nacional.
Cabe señalar también que la Educación Superior en México, se compone por
Universidades e Instituciones de Educación Superior Privadas, Universidades Públicas, tanto
federales como Estatales, Universidades Estatales con Apoyo Solidario, Institutos
Tecnológicos, Universidades Tecnológicas, Universidades Politécnicas, Universidades
Interculturales, Centros Públicos de Investigación, Escuelas Normales Públicas (Secretaría de
Educación Pública, 2015).
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1535 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Figura 3
Ubicación del área de estudio en los municipios de Álamo Temapache y Poza Rica de
Hidalgo, Veracruz
Fuente: Elaboración propia con imágenes de Google Earth Pro (Google, 2025).
El tamaño de la muestra está determinado con apoyo de la fórmula para poblaciones
infinitas propuesta por William G. Cochran (1977), mediante la cual, se pueden calcular
muestras representativas de una población en consideración con su propio tamaño. Se
necesita un intervalo de confianza del 95%.
La fórmula:
𝑛 =
N 𝑍
2
𝑝 𝑞
𝑒
2
(
𝑁 1
)
+ 𝑍
2
𝑝 𝑞
En donde:
N = 15000
Z = 1.96 (nivel de confianza del 95%)
p = 0.5
q = 0.5
e = 0.05
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1536 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Al aplicar la fórmula, el cálculo arroja un total de 385 estudiantes como muestra para la
aplicación de los instrumentos. El tipo de muestreo es no probabilístico. Una vez calculado el
tamaño de la muestra, la técnica de recolección de datos, se da mediante una encuesta,
aplicada en tanto mediante un instrumento estructurado como un cuestionario electrónico, que
solo permite una única respuesta por cuenta. La estructura del instrumento se compone de tres
secciones fundamentales, Datos socio demográficos (omitiendo datos personales), perspectiva
ambiental (conocimiento, actitudes y valores), y; comportamiento ambiental (prácticas
ambientales como reciclaje, ahorro de energía y consumo).
El cuestionario presenta una escala tipo Likert con cinco puntos, en donde 1, es la
puntuación dedicada a las respuestas en “total desacuerdo” y 5 a las que se presenten en “total
acuerdo”. En la validez del instrumento, se evalúa la pertinencia. Claridad y coherencia de los
ítems y se determina bajo el “juicio de experto”, mientras que la confiablidad se mide a través
del coeficiente de alfa Cronbach, que considera a los valores de 0.7 o superiores como
aceptables para la consistencia del instrumento utilizado. La aplicación del instrumento,
distingue distintos pasos en su proceso:
Primero se diseña y valida el instrumento.
Se realiza la aplicación de una prueba piloto del instrumento para buscar garantizar
ajustes necesarios.
Realización de ajustes de mejora.
Cálculo y selección de muestra.
Determinación de las condiciones.
Aseguramiento de la participación voluntaria de los individuos de la muestra
mediante un consentimiento informado, que asegure la confidencialidad de la
información recolectada sólo confines académicos.
Aplicación del instrumento a la muestra seleccionada.
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1537 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Codificación de datos.
Captura de datos.
Análisis de datos, mediante software de hojas de cálculo.
Técnicas de análisis de datos
Ander-Egg (2011) define a las técnicas de investigación como: “procedimientos
específicos para obtener información sobre la realidad estudiada”. Dentro de estas técnicas
destacan las de análisis de datos, las cuales, Hernández Sampieri, Fernández Collado y
Baptista Lucio (2018) definen como “las técnicas de recolección de datos son los
procedimientos utilizados para obtener información pertinente y confiable para una
investigación”. Las técnicas utilizadas en este studio son: análisis de frecuencias, medias de
tendencia central, análisis de varianzas y análisis de correlación de Pearson para comprobar la
relación entre variables.
RESULTADOS
Después de la aplicación del instrumento la muestra, se obtuvieron los resultados que
se muestran en la Tabla 1:
Tabla 1.
Resultados de la aplicación del instrumento de recolección de datos (escala de 1 a 5)
Perspectiva ambiental
Comportamiento ambiental
Conocimiento ambiental. Media: 4.5
Comportamientos ambientales. Media: 3.5
Actitudes ambientales. Media: 4.3
Valores ambientales. Media: 4.5
Interpretación de los resultados: los estudiantes presentaron un buen nivel de
perspectiva Ambiental, destacando en los rubros de conocimientos y valores hacia el ambiente.
Sin embargo, el rubro dedicado al comportamiento Ambiental, se ubica en un nivel medio, lo
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1538 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
cual, indica que existe concientización Ambiental, aunque las prácticas favorables no siempre
se realizan de manera constante.
La relación entre variables se determine mediante el coeficiente de correlación de
Pearson, obteniendo: r=0.53 y p<0.05, lo que indica que existe una correlación positive
moderada entre la perspectiva Ambiental y el comportamiento Ambiental, además de que el
valor de la significancia es menor a 0.05, lo cual confirma la existencia de una relación
estadísticamente significative entre las variables. Respecto a las hipótesis, la hipótesis (H1) es
aceptada y la hipótesis nula (H0), es rechazada.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos en este estudio, coinciden con los términos planteados por
Kollmuss y Agyeman (2002), respecto a la existencia de una brecha entre el conocimiento (que
forma parte de la perspectiva Ambiental) y el comportamiento Ambiental, además, estos
resultados también respaldan la Teoría del Comportamiento Planificado, planteada por Icek
Ajzen (1991) y que señala que las actitudes influyen en el comportamiento, pero no siempre lo
determinan, algo que ya era señalado en la Teoría de la Acción Razonada (Fishbein & Ajzen,
1975) que propone que “el comportamiento está determinado por la intención conductual, que
es dependiente de la actitud hacia la conducta y de la norma subjetiva”.
CONCLUSIONES
En conclusión, se aprecia que los estudiantes de educación superior, si presentan una
buena perspectiva Ambiental, influenciado por el alto acceso a la información, lo que deriva en
conocimiento que repercute en sus valores y actitudes ambientales, sin embargo, aunque la
perspectiva ambiental y el comportamiento Ambiental si se encuentran relacionados, este
último se muestra en un rango más moderado, pues al evidenciar prácticas reales para abonar
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1539 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
hacia un comportamiento pro Ambiental, los resultados del instrumento arrojan que no siempre
se actúa de acuerdo con lo que se sabe, esto quiere decir que tanto la perspectiva Ambiental
como el comportamiento no necesariamente coinciden siempre, pues de acuerdo con los
mismos resultados, algunos estudiantes presentan una alta conciencia ambiental, pero no
siempre actúan en consecuencia.
Esta discrepancia, se puede dar por diversos factores como: la falta de hábitos
consolidados, influencia negativa del entorno social, percepción de un bajo impacto de las
acciones propias individuales o incluso, por la falta de infraestructura necesaria para afrontar
los problemas ambientales. Estos resultados pueden apuntar a identificar la necesidad de
fortalecimiento de estrategias educativas, las cuales, la UNESCO (2021) señala que “deben
centrarse en el aprendizaje colaborativo, el desarrollo de experiencias y la inclusión”, y que
promuevan cambios conductuales en favor del medio ambiente en los estudiantes, por ejemplo,
el fortalecimiento curricular en temas ambientales que deriven en de planes de estudio con
visión ambiental, fomentar prácticas con fundamento sostenible, promover campañas de
Educación Ambiental, que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) (1976), “es un proceso permanente orientado a
desarrollar conocimientos, valores y competencias para la solución de los problemas
ambientales”. Estas estrategias, deben tener un fundamento didáctico y un fondo pedagógico,
complementado con la infraestructura necesaria para lograr los objetivos planteados para
fomentar los valores ambientales que de acuerdo con Torres (2022), hacen referencia a la
conducta responsable de las personas hacia el medio ambiente”, así como las actitudes
ambientales, que, Burgos; García; Gil López, y; Avelar, definen como: el conjunto de creencias,
emociones y predisposiciones que tiene una persona hacia el medio ambiente”, y que, modelen
su comportamiento Ambiental de manera positive, en el presente y en el futuro de los
estudiantes.
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1540 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Declaración de conflicto de interés
El autor declara no tener ningún conflicto de interés de ningún tipo relacionado con esta
investigación. El contenido se realizó con independencia intelectual plena y con el único
propósito de buscar una apuesta por ampliar el conocimiento al campo de las ciencias sociales,
educación y la educación ambiental.
Declaración de contribución a la autoría
Andrés Márquez Lara: Conceptualización, Metodología, Redacción-borrador original,
Curación de datos, Revisión crítica, Administración del Proyecto, Gestión de recursos, Análisis
formal, Revisión, Edición, Curación de datos, Redacción y Aprobación final.
Declaración de uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que utilizaron la inteligencia artificial como apoyo para este artículo
y elaboración de alginas figuras que sirven como material gráfica del presente, y también que
esta herramienta no sustituye de ninguna manera la tarea o proceso intelectual. Después de
rigurosas revisiones con diferentes herramientas en la que se comprobó que no existe plagio
como constan en las evidencias, los autores manifiestan y reconocen que este trabajo fue
producto de un trabajo intelectual propio, que no ha sido escrito ni publicado en ninguna
plataforma electrónica o de IA.
REFERENCIAS
Ajzen, I. (1991). The theory of planned behavior. Organizational Behavior and Human Decision
Processes, 50(2), 179211. https://doi.org/10.1016/0749-5978(91)90020-T
Ander-Egg, E. (2011). Métodos y técnicas de investigación social (4.ª ed.). Lumen.
Bandura, A. (1986). Social foundations of thought and action: A social cognitive theory. Prentice
Hall.
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1541 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Beck, A. T. (1976). Cognitive therapy and the emotional disorders. International Universities
Press.
Bouton, M. E. (2024). Habit and persistence. Journal of the Experimental Analysis of Behavior,
121(1), 8896. https://doi.org/10.1002/jeab.894
Burgos Espinoza, I. I., García Alcaraz, J. L., Gil López, A. J., & Avelar Sosa, L. (2025).
Intenciones y actitudes ambientales y su influencia en el comportamiento proambiental
en estudiantes de ingeniería e ingenieros en ejercicio. Revista Digital Educación en
Ingeniería, 20(39), 110. https://doi.org/10.26507/rei.v20n39.1294
Cochran, W. G. (1977). Sampling techniques (3rd ed.). John Wiley & Sons.
Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2018). La Agenda 2030 y los Objetivos
de Desarrollo Sostenible: Una oportunidad para América Latina y el Caribe.
https://repositorio.cepal.org/items/cb30ac68-7147-45d0-a03a-d7f2a8ce10e3
Correa Mosquera, D., Guzmán Ibarra, I., & Marín Uribe, R. (2021). El concepto de
transversalidad y su contribución a la educación. Revista IRICE, (40), 335356.
https://doi.org/10.35305/revistairice.vi40.1282
Fishbein, M., & Ajzen, I. (1975). Belief, attitude, intention, and behavior: An introduction to
theory and research. Addison-Wesley.
https://www.loc.gov/item/74021455/?utm_source=chatgpt.com
Freeman, R. E. (1984). Strategic management: A stakeholder approach. Pitman Publishing.
Google. (2025). Google Earth Pro (Versión 7.3). https://earth.google.com/ (consultado el 21 de
mayo de 2026).
Hernández Sampieri, R., Fernández Collado, C., & Baptista Lucio, P. (2014). Metodología de la
investigación (6ª ed.). McGraw-Hill.
Hernández Sampieri, R., Fernández Collado, C., & Baptista Lucio, M. P. (2018). Metodología de
la investigación (7.ª ed.). McGraw-Hill Ed.
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1542 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Kollmuss, A., & Agyeman, J. (2002). Mind the gap: ¿Why do people act environmentally and
what are the barriers to pro-environmental behavior? Environmental Education
Research, 8(3), 239260. https://doi.org/10.1080/13504620220145401
Márquez, A., Garza, R., Medina, M., & Del Ángel, J. (2016). Diagnóstico de la educación
ambiental para el desarrollo sustentable en instituciones de educación superior. En L.
Velázquez (Ed.), Transversalidad ambiental en proyectos de ingeniería, ambiente y
sociedad (pp. 133140). Universidad del Noreste. ISBN 978-607-7677-06-2
Márquez Lara, A., & Peralta Larios, K. L. (2025). La educación ambiental como precursora de
los derechos de la naturaleza. Revista Multidisciplinar Epistemología De Las
Ciencias, 2(4), 1963-1979. https://doi.org/10.71112/04tf4362
Morin, E. (1994). Introducción al pensamiento complejo. Gedisa.
National Information Standards Organization. (2022). CRediT (Contributor Roles Taxonomy).
https://credit.niso.org/
Novo, M. (2009). La educación ambiental: Bases éticas, conceptuales y metodológicas.
Universitos.
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2017).
Educación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Objetivos de aprendizaje.
UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000252423
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2021).
Reimaginar juntos nuestros futuros: Un nuevo contrato social para la educación.
UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000379707
Rojas Soriano, R. (2002). Investigación social: Teoría y praxis (11.ª ed.). Plaza y Valdés.
Rojas Soriano, R. (2013). Guía para realizar investigaciones sociales (38.ª ed.). Plaza y Valdés.
DOI: https://doi.org/10.71112/yhteq586
1543 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
Secretaría de Educación Pública. (2015, 19 de marzo). Conoce el Sistema Educativo Nacional.
Gobierno de México. https://www.gob.mx/sep/articulos/conoce-el-sistema-educativo-
nacional
Secretaría de Educación Pública. (2015, 23 de abril). Instituciones de educación superior.
Gobierno de México. https://www.gob.mx/sep/acciones-y-programas/instituciones-de-
educacion-superior
Secretaría de Educación de Veracruz. (2026). Anuario estadístico del Sistema Educativo
Estatal. https://www.sev.gob.mx/v1/servicios/anuario-estadistico/
Steg, L., & Vlek, C. (2009). Encouraging pro-environmental behaviour: An integrative review
and research agenda. Journal of Environmental Psychology, 29(3), 309317.
https://doi.org/10.1016/j.jenvp.2008.10.004
Touraine, A. (1987). El regreso del actor. Editorial Universitaria.
Torres, L. I. (2022). Los valores ambientalistas y el turístico: Una visión desde las ciencias
sociales. Revista Electrónica Actividad Física y Ciencias, Edición Especial “Educación,
Turismo y Ambiente”, 136–146.
https://revistas.upel.edu.ve/index.php/actividadfisicayciencias/article/download/1010/202
6/4455
United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. (1976). The Belgrade Charter:
A global framework for environmental education. UNESCO.
https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000017772
World Commission on Environment and Development. (1987). Our common future. Oxford
University Press. https://sustainabledevelopment.un.org/content/documents/5987our-
common-future.pdf