DOI: https://doi.org/10.71112/qzy6a530
1281 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
tuvieron acceso a tierras más fértiles, las zonas costeras más productivas y los materiales de
mayor valor, por lo que eran más populosos e influyentes que otros (como Comogre, Pocorosa,
Natá y Parita). Es decir, el universo indígena no fue medianamente homogéneo, ya que, por el
contrario, tuvo muchos matices.
Los guaymí convivieron con aoyaques, buricas, cabécares, catapas, chomes,
corobicíes, cotos, guaymíes, huetares, pococis, quepos, suerres, tariacas, térrabas, tices,
turucaca, urinamas, viceitas, votos, entre otros (Torres, 1999, p. 86). El proceso de aculturación
liderado por las órdenes religiosas pretendió abonar a la imagen idealizada de un campesinado
sumiso a Dios y al poder español, priorizando las enseñanzas en labores de labranza, cría de
animales de corral, fabricación de chacras, sombreros y bienes de consumo.
Durante este período los indios de las montañas fueron un gran atractivo, en parte por
materializar el control fragmentado que los españoles poseían del territorio, pero,
principalmente porque a causa del declive demográfico que significó la conquista, las
poblaciones se convertían en un bien de inmenso valor en el mercado de brazos para el trabajo
(AGI, Audiencia de Panamá, 1600).
La transformación demográfica fue sumamente abrupta, por tal motivo, 10 años
después de la Conquista solo quedaba entre un 12% y 7% de la población indígena original.
Padecimientos como la viruela y el sarampión, abonaron a la compleja situación de la población
autóctona (Mena, 1983, p. 75). En 1531 un brote de sarampión proveniente de Nicaragua cerró
el siglo XVI con 15.000 fallecimientos en todo el istmo (AGI, Audiencia de Panamá, 1531).
Aunado a lo anterior, para la conquista de Perú se sacaron 10.000 indios varones jóvenes de
diferentes partes del territorio (AGI, Audiencia de Panamá, 1540).
En este contexto, las reacciones de las comunidades indígenas no se hicieron esperar;
las principales formas de resistencia fueron la huida a las montañas, los motines y alzamientos.
También, hubo una vasta experiencia en querellas, solicitudes y negociaciones frente a las