DOI: https://doi.org/10.71112/7aqscr02
1053 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
parto o los primeros días de vida, situación que demanda no sólo una atención clínica de
calidad, sino también estrategias institucionales orientadas a brindar acompañamiento
emocional, psicológico y social durante el proceso de duelo.
En este contexto, la atención del duelo perinatal ha dejado de concebirse
exclusivamente como una cuestión asistencial para convertirse en un tema de interés bioético,
jurídico y de derechos humanos. La forma en que las instituciones de salud responden ante
este tipo de pérdidas incide directamente en la protección de derechos fundamentales como la
dignidad humana, la autonomía, el consentimiento informado, el derecho a la protección de la
salud, la igualdad y el acceso a una atención médica humanizada.
En las últimas décadas, los sistemas de salud han experimentado una transformación
progresiva orientada hacia modelos de atención centrados en la persona, en el reconocimiento
de la dignidad humana y en la protección integral de los derechos humanos de quienes utilizan
los servicios sanitarios. Este cambio responde a la necesidad de superar enfoques
tradicionales de carácter predominantemente biomédico, en los que la atención clínica
privilegiaba el tratamiento de la enfermedad y los aspectos fisiológicos, relegando con
frecuencia las dimensiones emocionales, psicológicas, sociales y culturales que también
forman parte del proceso salud-enfermedad.
En el ámbito de la salud materno-infantil, esta transformación ha impulsado el desarrollo
de estrategias de atención humanizada dirigidas a responder de manera integral a eventos de
alta complejidad emocional, entre ellos la muerte gestacional, perinatal y neonatal. Diversos
organismos internacionales han sostenido que la calidad de la atención obstétrica no debe
evaluarse únicamente a partir de indicadores clínicos, sino también considerando el respeto a
la dignidad, la autonomía, la información, el consentimiento informado y el acompañamiento
emocional brindado a las personas usuarias de los servicios de salud. En este contexto, el
duelo perinatal ha dejado de concebirse como un fenómeno exclusivamente privado para ser