DOI: https://doi.org/10.71112/ck2xss38
374 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
una base para comprender los desafíos socioemocionales en el contexto postpandemia,
contemplando la educación emocional y el arte; paralelamente los avances tecnológicos han
contribuido a la desconexión emocional, a pesar de sus múltiples beneficios; frente a ello, la
pedagogía teatral, aborda los desafíos que presentan la comunicación virtual, en la sociedad
actual, especialmente en la vida de niños y niñas, estableciendo como fundamental la
formación y el desarrollo personal desde la corporeidad, tomando las herramientas del teatro
para contrarrestar la enajenación digital, favorecer la reconexión entre los individuos con su
cuerpo, sus emociones y sus pares de manera auténtica, espontánea y natural.
Las condiciones actuales de las escuelas, sumadas a la situación de vulnerabilidad que
enfrentan muchas instituciones públicas, subrayan la necesidad de ofrecer alternativas
educativas que fortalezcan la comunicación, la empatía y el desarrollo integral a través del arte
escénico; urge implementar estrategias pedagógicas que no solamente promuevan la
expresión de pensamientos, sentimientos y emociones, sino que también fomenten la
comunicación asertiva y el desarrollo de relaciones positivas dentro y fuera del aula (Henry,
2020). Teniendo en cuenta que el contexto escolar se consolida como el espacio idóneo para
generar espacios de socialización que fortalezcan el desarrollo valores sociales como: la
empatía, la solidaridad, el respeto, el apoyo mutuo, etc., contrarrestando los factores negativos,
promoviendo la comunicación verbal y no verbal, el lenguaje, la expresión, el conocimiento de
diversos contextos, el acceso a la cultura; contribuyendo al aprendizaje socio cultural. Diversos
estudios recientes evidencian un incremento en los niveles de temor y ansiedad entre los
estudiantes, así como un preocupante aumento en los índices de suicidio infantil (Henry, 2020).
Frente a esta realidad, el teatro emerge como una herramienta formativa que impulsa principios
del trabajo cooperativo, la empatía, la solidaridad y el respeto, permitiendo a los niños y las
niñas expresar y gestionar sus emociones de manera saludable y constructiva, respondiendo a
las demandas de la sociedad actual.