DOI: https://doi.org/10.71112/4vgqyx15
340 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
diagnóstico, formativo y sumativo (Zambrano Briones, Hernández Díaz & Mendoza Bravo,
2022). En este sentido, los elementos antes mencionados no solo traen innovación para la
modalidad presencial de la educación, sino, sobre todo, para la modalidad virtual, la cual va a
requerir que las personas tengan incumbencia y sean autónomas (Parra, 2021).
En efecto, esta innovación es precisamente una transformación digital que afecta “las
relaciones interpersonales, el acceso a la cultura, información y las artes, las prácticas de
entretención y de ocio, e indudablemente, el comercio” (Canto, 2021). Sin obviar este
panorama, no podemos negar que la modalidad virtual de la educación se ve enriquecida por
las metodologías activas, las competencias digitales, la Inteligencia Artificial (IA) y la interacción
activa que posibilitan una enseñanza-aprendizaje más participativa. Esto augura la adquisición
de conocimientos a través de enseñanzas donde se evalúen aprendizajes más personalizados
(Parra, 2021). Cabe puntualizar que dicha revolución se suscita tanto en el ámbito virtual como
presencial y hace que el estudiantado sea el centro de la educación, lo cual convierte al
aprendiz en un protagonista de su propio conocimiento (Parra, 2021). Lo cierto es que la
modalidad virtual de la educación ha venido a revolucionar la enseñanza y aprendizaje
tradicional, donde el centro protagónico era el docente, pues mediante el auge de la IA, que se
vale de la TIC, el pensamiento se nutre, se fortalece y se engrandece, siendo las imágenes y la
expresión oral y escrita (UNESCO, 2019, P. 21) vías para que las informaciones se propaguen
por el mundo a través del Internet (Zanata, 2017).
En este ámbito, es notorio que el docente ha pasado a ser simplemente un guía, tutor,
facilitador, asesor, mientras que el estudiante se ha convertido en el constructor de sus propios
conocimientos. En realidad, todo esto hace que el estudiante sea consciente de que puede
desarrollar competencias, como son su capacidad de comunicación, su capacidad de
pensamiento crítico, su talento creativo, entre otras; gracias a lo cual evitará, no solo la piratería
(Zanata, 2017) y el plagio (Pérez, 2023), sino el ciberplagio, cuya facilidad les llega a los