DOI: https://doi.org/10.71112/kkybzy37
237 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
En cuanto a la habilidad de hablar, se concluye que existen dificultades importantes en
la expresión oral, ya que el 31,0% de los estudiantes se ubicó en el nivel bajo y solo el 6,9%
alcanzó el nivel bueno. Esto evidencia la necesidad de fortalecer la participación oral, la
organización de ideas y la seguridad al momento de comunicar opiniones o responder frente a
sus compañeros. En ese sentido, resulta necesario promover actividades de diálogo,
exposición y argumentación que ayuden al estudiante a expresarse con mayor confianza.
Respecto a la habilidad de escuchar, se concluye que esta dimensión también
requiere atención, puesto que el 31,0% de los estudiantes se encuentra en nivel bajo y apenas
el 3,4% alcanza el nivel bueno. Estos datos reflejan limitaciones en la escucha activa, la
comprensión de mensajes orales y la respuesta pertinente ante lo escuchado. Por tanto, es
importante trabajar la escucha como una habilidad formativa, orientada no solo a recibir
información, sino también a interpretarla, relacionarla y responder de manera reflexiva.
En relación con la habilidad de leer, se concluye que esta dimensión presenta el mejor
desempeño dentro de las habilidades comunicativas evaluadas, ya que el 86,2% de los
estudiantes se ubicó en nivel regular y el 10,3% alcanzó el nivel bueno. No obstante, este
resultado también muestra que la lectura aún debe fortalecerse, especialmente en procesos
como la inferencia, la interpretación y la valoración crítica de los textos. Así, la lectura debe
seguir trabajándose como una práctica que permita comprender, analizar y construir
significado.
Sobre la habilidad de escribir, se concluye que esta constituye una de las dimensiones
con mayores debilidades, debido a que el 27,6% de los estudiantes se ubicó en nivel bajo y
solo el 3,4% alcanzó el nivel bueno. Este resultado evidencia dificultades para organizar ideas,
reconocer el propósito comunicativo y producir textos con claridad. Por ello, la escritura debe
ser reforzada mediante actividades progresivas de planificación, redacción y revisión, de modo
que los estudiantes puedan ordenar mejor sus ideas y comunicarlas de forma coherente.