DOI: https://doi.org/10.71112/61938415
3340 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 2, 2026, abril-junio
interdependencias y dinámicas emergentes que caracterizan la política pública educativa
(Morin, 2007; Byrne y Callaghan, 2014). Asimismo, la construcción de redes de categorías
permitió visualizar el PTA y el PTA/FI 3.0 como configuraciones sistémicas en las que
interactúan múltiples niveles del sistema educativo, desde el aula hasta la estructura
institucional del Estado.
En coherencia con los planteamientos de la teoría de la complejidad, el análisis no se
orientó a establecer relaciones causales lineales, sino a comprender los procesos de
interacción, adaptación y emergencia que configuran el funcionamiento del programa (Cairney,
2020; Rizvi & Lingard, 2020). Esto implicó reconocer que los efectos del PTA no pueden ser
explicados exclusivamente por su diseño, sino por la manera en que este es interpretado,
apropiado y reconfigurado en los diferentes contextos territoriales.
Adicionalmente, el análisis incorporó una lectura epistemológica de la política pública,
orientada a identificar los marcos de conocimiento que sustentan el programa y las formas en
que estos influyen en la definición de la calidad educativa. En este sentido, se analizó cómo el
PTA y el PTA/FI 3.0 producen discursos, prácticas y representaciones sobre la enseñanza, el
aprendizaje y el rol docente, en línea con los planteamientos de la epistemología crítica de la
política educativa (Tello, 2019; Ball, 2021; Apple, 2019; Biesta, 2022).
Este enfoque permitió identificar tensiones entre diferentes racionalidades presentes en
la política, tales como la estandarización y la contextualización, el control y la autonomía
docente, y la centralización y la territorialidad. Estas tensiones son interpretadas como
manifestaciones de la complejidad del sistema educativo, en el que coexisten múltiples lógicas
de acción y marcos de referencia (Verger et al., 2018; OCDE, 2020).
Finalmente, el rigor metodológico del estudio se garantizó mediante la triangulación de
fuentes, la coherencia entre el marco teórico y el diseño metodológico, y la transparencia en el
proceso analítico. Asimismo, se asumió una postura reflexiva del investigador, reconociendo