DOI: https://doi.org/10.71112/3mk6xt52
1966 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 2, 2026, abril-junio
anual de 2,193 horas, pero a estas cifras hace falta sumarle los extensos tiempos de traslado a
los centros de trabajo, (De la Rosa, 2025) menciona que “las personas llegan a invertir casi una
jornada laboral completa en los desplazamientos a la oficina, tiempo que limita su capacidad
para balancear su vida laboral y personal. En los traslados al trabajo, se pierden más que solo
unas horas, se merma la calidad de vida”, en este orden de ideas, la (Comisión Económica
para America Latina, 2023) en su Sexto informe sobre el progreso y los desafíos regionales de
la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe expone que las
personas que habitan en el Valle de México destinan en promedio 71 minutos de traslado de
ida al trabajo en transporte público y 52 minutos en automóvil particular, estas cifras muestran
que una parte importante de la vida diaria de las personas trabajadoras se va en su
desplazamiento desde sus hogares hasta su centro de trabajo, lo que compromete
considerablemente su tiempo disponible para su cuidado personal y de salud. En un contexto
nacional, estas condiciones estructurales resultan más graves debido al modelo laboral que,
como ya se expuso, cuenta con jornadas extensas, salarios insuficientes y periodos muy cortos
de descanso, en la mayoría de los casos, se cuenta con un solo día de descanso a la semana
e ingresos económicos; esto se convierte en un impedimento para desarrollar un hábito de
cuidado médico, emocional, de ahorro y de previsión social.
De igual modo, es importante señalar y profundizar en otro de los factores principales
que impactan en el envejecimiento, el cual es la crisis de vivienda que viven las generaciones
actuales de adultos jóvenes, (Escobar, 2025) destaca que “en las últimas dos décadas, el valor
de la vivienda ha crecido a un ritmo superior al de los ingresos de la población, lo que ha dado
paso a un mercado de renta en expansión debido a las dificultades económicas que representa
comprar una casa”, una generación que envejece sin acceso a la vivienda y que se ve obligada
a habitar una vivienda a través del arrendamiento o en condiciones precarias, enfrentará mayor
probabilidad de vulnerabilidad en la vejez. Esto también deja al descubierto una ruptura en los