DOI: https://doi.org/10.71112/e9wx2v53
3022 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 2, 2026, abril-junio
nos encontramos ante una "crisis epistemológica" profunda como señala (Bonilla Cadavid,
2004), donde el modelo tradicional, centrado en la objetivación fisiopatológica de "tercera
persona", ha resultado insuficiente para abordar la complejidad multidimensional del proceso
salud-enfermedad. Consideramos que la hegemonía de la Medicina Basada en la Evidencia
(MBE), que cita Elío-Calvo, (2023), aunque ha aportado rigor técnico, ha mutado hacia una
"autoridad no democrática" que, al privilegiar promedios poblacionales, invisibiliza la
singularidad del sujeto y restringe la autonomía clínica.
Desde nuestra perspectiva, es imperativo transitar hacia un paradigma que reconozca
la salud como un "índice dual": un hecho biológico de daño orgánico, con valor semántico y
simbólico construido socialmente. Esta visión exige que el conocimiento médico incorpore la
experiencia del paciente y la relación dialógica, rescatando el conocimiento tácito y práctico que
el reduccionismo mecanicista ha intentado marginar como señala (Díaz, 2016). Es decir, no se
trata de renunciar al rigor científico, sino de abrazar un pluralismo metodológico que concilie la
racionalidad científica con las realidades territoriales y subjetivas.
En relación con, el pensamiento crítico latinoamericano sobre la "colonialidad del
conocimiento sanitario" que plantea Basile & Feo Istúriz, (2022). Sostenemos que la
importación acrítica de modelos eurocéntricos ha configurado "sistemas-Frankenstein" en
nuestra región —aparatos burocratizados y mercantilizados— que operan bajo una
"epistemología del punto cero" que sostiene Basile, (2024), desconectados de las realidades
epidemiológicas y culturales. Por ello, nuestra postura aboga por un giro decolonial que
sustituya la atención primaria selectiva por propuestas integrales fundamentadas en la
soberanía sanitaria y la determinación social de la vida.
En síntesis, la superación de esta crisis requiere una transformación profunda de los
fundamentos ontológicos y gnoseológicos que sustentan la producción del conocimiento en
salud. En este sentido, la perspectiva crítico-decolonial se configura como un marco integrador