DOI: https://doi.org/10.71112/cad2g190
1288 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 2, 2026, abril-junio
participación presentes y particulares en el contexto nacional, es así, como en el contexto que
se explana en torno a la educación inclusiva emerge el decreto 1421 de 2017 y con él, a la par
las diferentes orientaciones del Ministerio de Educación Nacional, que han servido de marco
normativo y adicional a ello ha venido impulsando, de manera significativa, por un lado el
cambio semántico y conceptual de pasar de Necesidades educativas Especiales, donde el
proceso se centraba en el estudiante como carente de condiciones para incluirse en la
comunidad educativa a una concepción de Barreras para el aprendizaje y la participación
donde las instituciones que circundan al estudiante, como lo son la familia, el colegio y la
comunidad responsables de adaptarse física, pedagógica, social y culturalmente para vincular
e incluir a los denominados estudiantes de inclusión.
Adicional a ello han aparecido conceptos y realidades relacionadas con la inclusión,
tales como: Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), Plan Individual de Ajustes Razonables
(PIAR) y otros tantos conceptos que han ayudado a la comprensión y la necesidad de una
reflexión educativa constante sobre los retos y posteriores respuestas a los planteamientos que
suscita la Inclusión. Sin embargo, como lo manifiestan Ainscow (2016) y Castro (2021), al
reflexionar sobre las políticas y ajustes del ministerio para responder a las exigencias de la
inclusión en el campo de la educación, la existencia de políticas inclusivas y sus respectivos
criterios de acción, no garantiza, que la implementación de estas a realidades concretas sea
efectiva en cada una de las instituciones educativas del país, especialmente cuando persisten
brechas entre el discurso institucional y las prácticas reales de aula, por parte de maestros
marcados de forma significativa por pedagogías y prácticas educativas tradicionales. De
acuerdo a la idea anterior termina siendo fundamental establecer, generar y poner en marcha
procesos investigativos que permitan comprender, para así implementar estrategias
pedagógicas que transformen, desde el interior de las escuelas, el contexto particular de los
estudiantes, de tal manera que responda a los objetivos propuestos de la educación inclusiva.