DOI: https://doi.org/10.71112/4wrs6z75
756 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 2, 2026, abril-junio
La memoria histórica, basada en la oralidad y en los saberes ancestrales, es el tejido
que proporciona continuidad y sentido a la identidad cultural (Walsh, 2010). En la UEFAB, se
ha podido ver cómo ciertos proyectos colaborativos, como la recopilación de relatos orales
junto a abuelos y líderes comunitarios, han potenciado el vínculo intergeneracional y han
facilitado que los estudiantes se reconozcan como herederos de un legado histórico valioso.
Estos proyectos han evidenciado que la memoria no es únicamente un archivo de lo sucedido,
sino que también es un acto vivo que permite resignificar el presente y extenderlo como futuros
donde el conocimiento ancestral tiene un rol relevante. Un ejemplo concreto se evidenció
mediante las actividades de aula en las que se integraron cuentos y relatos sobre los rituales
de agradecimiento a la Pachamama, en el ámbito de la asignatura de Ciencias Naturales. De
este modo de organizar las actividades de aula se pudo llegar a la comprensión de conceptos
de sostenibilidad y respeto por el medio ambiente, desde una perspectiva cultural que reafirmó
su sentido de identidad y pertenencia.
El análisis de esta subcategoría evidencia que el currículo escolar no es un ente neutro,
sino que refleja relaciones de poder, intereses sociales y modelos de sociedad (Apple, 1997).
En este sentido, las decisiones sobre qué enseñar, cómo y en qué orden, reproducen
jerarquías culturales que históricamente han privilegiado saberes eurocéntricos, marginando las
epistemologías locales y los conocimientos comunitarios (Quijano, 2000; Mignolo, 2010). Desde
un enfoque decolonial, el currículo debe concebirse como un instrumento de transformación,
elaborado de manera colectiva, que reconozca y legitime las cosmovisiones, tradiciones y
prácticas comunitarias presentes en la vida de los estudiantes (Torres, 2019).
La integración del conocimiento local, como la rotación de cultivos andinos y las
festividades tradicionales, transformó la experiencia de aprendizaje en algo contextualizado y
significativo para los estudiantes. Sin embargo, la investigación también señaló que los