DOI: https://doi.org/10.71112/paz52f95
1045 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 2, 2026, abril-junio
Desde esta perspectiva, la alfabetización inicial puede entenderse como un proceso
mediante el cual las niñeces no solo aprenden el código escrito, sino que también se integran a
un orden cultural específico. Siguiendo a Gramsci, la escuela contribuye a la construcción de
hegemonía al instalar ciertas formas de lenguaje y pensamiento como sentido común (Gramsci,
2013), por lo que aprender a leer y escribir implica también apropiarse de significados
socialmente situados que inciden en la manera de comprender el mundo.
Los aparatos ideológicos del Estado operan principalmente a través de la ideología, la
cual se materializa en prácticas, rituales y contenidos escolares (Althusser, 1970). En
consecuencia, la alfabetización inicial, desde una mirada marxista, no sólo produce habilidades
técnicas vinculadas al dominio del lenguaje escrito, sino que también configura determinadas
formas de relación con el lenguaje, con el conocimiento y, en última instancia, con la manera de
comprender e interpretar el mundo social.
En este sentido, la alfabetización inicial puede pensarse no solo como el punto de
partida en el aprendizaje del lenguaje escrito, sino como un momento profundamente
significativo en la construcción de sentido sobre el mundo. Más que adquirir habilidades
técnicas, las niñeces comienzan a posicionarse frente al lenguaje, a reconocer qué formas de
decir son válidas y cuáles quedan al margen. Desde lo planteado por Gramsci, este proceso no
es inocente, ya que la escuela participa en la construcción de hegemonía al instalar ciertos
significados como sentido común (Gramsci,2013). En diálogo con esto, María Cecilia Pato
advierte que la alfabetización está atravesada por disputas de sentido, donde se legitiman
determinadas prácticas y saberes, muchas veces invisibilizando otras formas de nombrar y
comprender la realidad (Pato, 2014). Así, la alfabetización inicial se vuelve un espacio clave
donde no solo se aprende a leer y escribir, sino también a habitar el lenguaje de una manera
particular, lo que tiene implicancias directas en cómo las niñeces comienzan a interpretar su
experiencia y su lugar en el mundo social.