DOI: https://doi.org/10.71112/0ffwy691
969 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 2, 2026, abril-junio
positiva hacia nuestro patrimonio oral, pero esa disposición se quedará solo en palabras si la
universidad no propone estrategias que conviertan el interés teórico en experiencias culturales
de verdad.
Los espacios donde se desarrollan estas historias, juegan un papel primordial, pues al
ser la mente selectiva y frágil es necesario que estos espacios sean lugares simbólicos o
especiales, fáciles de recordar, para que la memoria logre almacenarlos y recordarlos con
mayor rapidez y claridad, estas características concuerdan con la teoría del significado de los
espacios que propone Pierre Nora, y es la base que sustenta este estudio. Así pues, en el
cantón Chordeleg los lugares más importantes, conocidos y mayormente recordados por los
narradores y oyentes son: el parque central, la piedra de Pungohuayco, el cementerio, el cerro
Fasayñan, que son los sitios en donde tienen lugar estas historias (Zhiminaycela, 2021 ).
Si retomamos lo que mencionaba Vallejo sobre la importancia de lo afectivo, queda
claro que los espacios que describe Zhiminaycela son, en realidad, el puente para que un dato
frío se convierta en un sentimiento real. Al final del día, un lugar histórico no es solo tierra o
cemento; es un símbolo cargado de significado. El hecho de que en la universidad falten esas
"experiencias continuas" que discutimos en el segundo objetivo, ocurre precisamente porque se
ha dejado de lado a Manabí como un laboratorio vivo. No se están aprovechando nuestros
sitios históricos o paisajes naturales como escenarios de aprendizaje, lo que hace que la
leyenda se quede en el papel y no en la memoria emocional del estudiante.
Al analizar cómo las estrategias de la universidad ayudan realmente a conservar el
patrimonio oral de Manabí, los resultados nos dejan una sensación agridulce: el impacto existe,
pero todavía es moderado y claramente insuficiente. Por un lado, los estudiantes admiten que
su paso por la universidad apenas les ha aportado algo de conocimiento sobre las leyendas
locales; muchos, de hecho, jamás han cursado una materia que toque estos temas. Esto