DOI: https://doi.org/10.71112/y3cqvf38
2734 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 1, 2026, enero-marzo
que, en los últimos años, han influido de manera significativa en el mundo empresarial y en la
sociedad en general (Arican & Yalçın, 2025).
Desde esta perspectiva, las normas ISO 9001, ISO 15189 e ISO/IEC 17025 ofrecen
marcos estructurados cuyo objetivo es alcanzar la excelencia operativa, al integrar de manera
coherente la técnica, la gestión y el compromiso humano como ejes fundamentales del
desempeño institucional (Cañarte Vélez et al., 2025). Es decir, el éxito del mismo depende de
la participación de todos los integrantes, siendo la dirección la primera en comprometerse,
seguida posteriormente por la gerencia y, finalmente, por el resto de los empleados (Rodríguez-
Benavides, & Blanco-Sáenz, 2001; Delgado, & SalazarCasco,2023).
Centrándonos en la norma ISO/IEC 17025:2017, que es emitida por la Organización
Internacional de Normalización (ISO) en conjunto con la Comisión Electrotécnica Internacional
(IEC) bajo la gestión del Comité de ISO para la Evaluación del Conformidad (ISO/CASCO).
(Castro Valdez, 2024), la cual es reconocida como el estándar internacional de referencia para
la evaluación de la competencia de los laboratorios de ensayo, muestreo y calibración
(Organización Internacional de Normalización 2017; Gutiérrez Lara, R. 2023; Arican & Yalçın,
2025). Esta norma se orienta a la trazabilidad metrológica, al enfoque basado en procesos y a
la competencia del personal, elementos esenciales para garantizar la confiabilidad,
consistencia y reproducibilidad de los resultados. (Cañarte Vélez, et al., 2025). Asimismo,
otorga especial importancia al riesgo asociado a la toma de decisiones basadas en los
resultados de medición, a la confidencialidad de la información y a la imparcialidad del personal
del laboratorio (Luna Saucedo, et al., 2023).
Actualmente, los laboratorios operan en un entorno altamente regulado, donde la
validez científica de los resultados no depende exclusivamente de los equipos o de los métodos
aplicados empleados, sino, de forma determinante, de la competencia del personal que los
ejecuta (Álvarez Seguí, 2025). En consecuencia, los laboratorios deben estar establecidos y