DOI: https://doi.org/10.71112/k45nk713
2187 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 1, 2026, enero-marzo
dialoga con los hallazgos de Ginsburg y Huq sobre “retroceso constitucional”: erosión gradual,
legalista y estratégica, donde los árbitros (cortes, organismos electorales) pasan a alinearse
con el Ejecutivo (Ginsburg & Huq, 2018). La evidencia comparada reciente confirma el patrón:
cuando el liderazgo apela a una narrativa constituyente y controla la maquinaria legislativa,
aumentan las probabilidades de captura institucional y declive del Estado de derecho (Carrión
& Korman, 2023; International IDEA, 2024)
2. La tendencia creciente a politizar los órganos de control y vigilancia del Estado.
Otra vía de captura es menos vistosa pero igualmente decisiva: la politización de
procuradurías, contralorías, fiscalías, organismos electorales y cortes. La estrategia combina
reformas puntuales, cambios en reglas de designación y presiones informales que “alinean” a
quienes deben auditar al poder. El resultado es una “revisión judicial abusiva”: tribunales que
validan concentraciones de poder con lenguaje de constitucionalidad (Landau & Dixon, 2020).
En términos comparativos, los trabajos de Ginsburg y Huq muestran que, cuando se
captura a los “árbitros”, la competencia política se vuelve desigual y la rendición de cuentas se
vacía de contenido (Ginsburg & Huq, 2018). En métricas agregadas, los informes globales
registran caídas simultáneas en indicadores de independencia judicial, integridad electoral y
libertades, lo cual sugiere una ruta de politización de controles más que un simple “mal
funcionamiento” administrativo (International IDEA, 2024).
3. El riesgo de que, en nombre de la legitimidad popular, se erosione el pluralismo
y la participación real de las minorías. Una tercera deriva ocurre cuando la apelación a “la
voluntad del pueblo” se usa para empujar reglas que, en la práctica, estrechan el pluralismo:
barreras de entrada más altas, reconfiguración de circunscripciones, controles selectivos a la
oposición o manejo discrecional de autoridades electorales.
La democracia se mantiene “en forma”, pero pierde “contenido”: hay elecciones, pero la
alternancia y la competencia auténtica se encarecen. Esta tensión entre forma y sustancia es