DOI: https://doi.org/10.71112/tmwm2593
1339 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 1, 2026, enero-marzo
Resulta preocupante la casi nula atención que se prestan a escritos como reportes,
comentarios, reseñas de libros, obituarios, y cartas a editores, pues su contenido puede ser
crucial para la construcción de conocimiento de distinta índole. Se infiere que esta situación se
debe la preferencia por lo empírico.
Por otra parte, los principios editoriales norman el conocimiento científico a partir de
estándares de carácter ético, legal y profesional. Estos elementos se integran en la dimensión
epistemológica, y su reconocimiento los legitima ante la comunidad científica. No obstante, sus
raíces se encuentran en el código de ética, que está diseñado principalmente para el actuar de
la persona experta en psicología (Young, 2020), siendo esto congruente con la misión explícita
de la asociación que publica el manual analizado (APA, 2024).
El conocimiento científico se hace genuino en la medida en que respeta la ética, la
legalidad y el profesionalismo. Para la comunidad científica, parece que el conocimiento no
está únicamente en la justificación de las afirmaciones realizadas, sino en su presentación de
acuerdo con estándares consensuados (Young, 2020). Las buenas prácticas científicas se
asocian con el conocimiento certero y valioso.
Los elementos éticos se asocian con la rigurosidad y la planificación para el
cumplimiento de los códigos de ética. La comunicación precisa se vuelve inseparable de la
comunicación ética, requiriendo informar con rigor y evitar la omisión y la exclusión. Asimismo,
se enfatiza en la retención y el intercambio de datos, con el propósito de hacer transparente el
proceso investigativo. La dimensión ética se funde con el estilo, configurando una retorica que
da forma a la comprensión de lo científico (Bazerman, 2013; MacDonald, 2013).
Los aspectos legales, particularmente la protección de los derechos, se constituyen
como elementos decisivos. La violación de estos implica una desvaloración general del
conocimiento producido, independientemente de la rigurosidad procedimental (véase Arias
Chávez & Cangalaya Sevillano, 2021; Correa Restrepo, 2018). No basta con el actuar riguroso