Forma Descripción generada automáticamente
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Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias
Volumen 3, Número 1, 2026, enero-marzo
DOI: https://doi.org/10.71112/frnc8d79
EXPLICAR Y COMPRENDER, UNA NECESARIA DIALÉCTICA PARA PROVOCAR
CONOCIMIENTO PROFUNDO EN UNA CIENCIA SOCIAL
EXPLAINING AND UNDERSTANDING: A NECESSARY DIALECTIC TO PROVOKE
DEEP KNOWLEDGE IN A SOCIAL SCIENCE
Luis Manuel Cruz Jiménez
Chile
DOI: https://doi.org/10.71112/frnc8d79
1987 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 1, 2026, enero-marzo
Explicar y comprender, una necesaria dialéctica para provocar conocimiento
profundo en una ciencia social
Explaining and understanding: a necessary dialectic to provoke deep knowledge
in a social science
Luis Manuel Cruz Jiménez
lucruz@unap.cl
https://orcid.org/0009-0001-6500-0509
Universidad Arturo Prat
Chile
RESUMEN
Provocar un conocimiento profundo es una ardua tarea, que, en muchos casos, provoca una
aproximación de métodos científicos de análisis, que nos lleven a la comprehensión y
aprehensión de la ciencia y que se adopten por quien intenta adherir este conocimiento. Este
artículo, intenta graficar, como es que la explicación y la comprensión, son momentos del saber
científico de una ciencia social, deben estar en una constante dialéctica que permita que la
implicación de su análisis, pueda ponernos en situación de válido interprete, donde luego de
este proceso, el intérprete tome un espacio propio colocándose como un hermeneuta
autorizado de la ciencia social.
Palabras clave: explicación; comprensión; ciencia social; conocimiento profundo; dialéctica y
hermenéutica
DOI: https://doi.org/10.71112/frnc8d79
1988 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 1, 2026, enero-marzo
ABSTRACT
Achieving profound knowledge is an arduous task that, in many cases, involves adopting
scientific methods of analysis to understand and grasp science, methods that are then
embraced by those seeking to acquire this knowledge. This article attempts to illustrate how
explanation and understanding, as key moments in the scientific knowledge of a social science,
must be in constant dialectical motion. This allows the implications of its analysis to position us
as valid interpreters, who, after this process, occupy their own space, establishing themselves
as authorized hermeneuticists of social science.
Keywords: explanation; understanding; social science; deep knowledge; dialectics and
hermeneutics
Recibido: 22 enero 2026 | Aceptado: 9 marzo 2026 | Publicado: 10 marzo 2026
INTRODUCCIÓN
A propósito de una ciencia social, la provocación de conocimiento significativo, no
puede identificarse o reducirse a la mera exposición de datos, ni a una mera descripción causal
de los fenómenos en estudio, ni tampoco a interpretación subjetiva antojadiza de la
aproximante del hecho o de la realidad. De muy antiguo, en la gesta de estas ciencias, se
encuentra la tensión epistemológica fundamental entre explicar y comprender, que dista de
resolverse por la supremacía de uno de estos enfoques, sino que nos mandata como una
dialéctica constitutiva del conocimiento de las ciencias sociales (Wallerstein, 1998).
Comprender el sentido de la acción social y explicar sus condiciones estructurales se nos
presentan como dimensiones complementarias e inseparables del quehacer científico.
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“Podemos pensar una disciplina como una construcción intelectual, una especie de artefacto
heurístico. Es una manera de reclamar un así llamado ámbito de estudio, con su región
particular, sus métodos apropiados y, por ende, sus fronteras. Es una disciplina en el sentido
de que busca disciplinar el intelecto. Una disciplina define no sólo algo sobre lo cual se piensa,
y cómo se piensa, sino también aquello que cae fuera de su esfera de alcance.” (Wallerstein,
1998).
Dilthey identifica tempranamente esta circunstancia, dado que propone que las ciencias
del espíritu se fundan en la comprensión del sentido vivido, a diferencia de las ciencias
naturales que se orientan a la explicación causalista. (Dilthey, 1949). Weber por su parte matiza
la propuesta de Dilthey al proponer una comprensión sociológica que no renuncia
completamente a la explicación causal, construyéndola a partir del sentido subjetivo de la
acción social, articulando interpretación y causalidad, aperturando una comprehensión
metódica donde el significado y la recurrencia empírica se co-determinan. (Alfaro, 1990)
Ricoeur en cambio, deja de lado esta aparente disyuntiva entre ambos polos, y entiende que la
explicación se vuelve un antecedente necesario para la comprensión, especialmente cuando
los fenómenos sociales se objetivan en textos, instituciones y prácticas. (Ricoeur, 2000) Este
informe propone que la dialéctica entre explicar y comprender no es sólo una discusión
metodológica, sino una condición epistemológica necesaria para provocar conocimiento
profundo en las ciencias sociales y que sólo mediante su articulación reflexiva será posible
acceder a una comprensión más densa, crítica y transformadora de la realidad social.
Habermas incorpora una visión crítica y a su vez independiente, del conocimiento. En su teoría
de la acción comunicativa, distingue entre intereses técnicos, prácticos y emancipatorios,
asociando la explicación a la racionalidad instrumental y la comprensión a la racionalidad
comunicativa. Por tanto, el conocimiento profundo en las ciencias sociales, es posible, solo en
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la medida que ambas dimensiones se integren mediante una reflexión crítica sobre las
condiciones históricas y sociales que configuran la acción y el discurso. (Habermas, 1992).
DESARROLLO
En América Latina, la reflexión epistemológica sobre el conocimiento se relaciona de manera
muy estrecha con las condiciones históricas de desigualdad y colonialidad. Se enfatiza en la
necesidad de un conocimiento situado, crítico y comprendido desde las transformaciones
sociales, por lo que explicar y comprender constituyen procesos intelectuales inseparables de
la realidad vivida.
Zemelman concibe el conocimiento como un proceso de aprehensión de la realidad,
separado de una mera recopilación de teorías o concatenaciones causalistas. De este modo
para poder explicar fenómenos sociales necesariamente se debe comprender su historicidad, y
sólo de esta manera se provoca un conocimiento profundo. (Zemelman, 2007) Freire por su
parte sostiene que el conocimiento auténtico surge del diálogo y de la praxis transformadora.
Comprender la realidad implica problematizarla, mientras que explicar supone develar las
estructuras de opresión que la configuran, de este modo explicar y comprender se integran en
un proceso de concientización orientado a la emancipación. (Ocampo, 2008) Quijano, sostiene
que la realidad latinoamericana se explica como un conocimiento que ha sido colonizado y que
busca expandirse; donde la dialéctica explicar-comprender se amplía hacia una crítica del
saber hegemónico y la apertura a nuevas epistemologías. (Quijano, 2019)
En Chile, el conocimiento se concibe como un proceso crítico que requiere comprender
no sólo su historicidad, sino que también, sus actores y potencialidades. Moulian sostiene que
comprender implica reconstruir los sentidos históricos y los símbolos que subyacen a los
procesos sociales. (Melo, 2012) Garretón por su parte, señala que el conocimiento profundo se
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logra cuando se logra articular la explicación estructural con la comprensión de la acción social
y los actores. (Garretón, 2015)
Provocar conocimiento en las ciencias
Observar los fenómenos que pueden llegar a constituir ciencia, es una tarea primordial
de quien investiga, de quien emprende la tarea de hermeneuta. La observación del fenómeno
es la herramienta principal de aproximación entre el investigador y aquello que se desconoce, y
que se pretende conocer. La ciencia exacta, por su parte, establece mecanismos de
aproximación científica que colocan al investigador en una visual predeterminada, con
resultados aproximados medidos y que, en definitiva; otorgan un grado de certeza en el
resultado de esta aproximación. En las ciencias sociales, en cambio, al tener al
comportamiento humano, sociológico y social, como objeto de observación provocadora de un
eventual conocimiento, los mecanismos de aproximación no se previsualizan con tanta nitidez,
por tanto, es necesario establecer el ámbito y los lineamientos en que éstos podrán ser
estimados provocantes de un conocimiento profundo.
Un punto de partida común a ambos caminos es provocar curiosidad en el futuro
intérprete, colocando en interacción ciertas conductas gobernadas por métodos que generen
un determinado resultado que sea dable discutir, a través de la observación, experimentación,
interacción de la lógica y el consecuente análisis del producido de esta aproximación. El
método científico implica al menos tres momentos esenciales en ésta dialéctica relacional
temprana, la primera es la introducción, que es el momento que aúna la curiosidad del futuro
intérprete y la necesidad de reunir información; luego, la aplicación del mecanismo de
producción de un conocimiento relevante, que se denomina el desarrollo de la investigación,
para culminar con un remate conclusivo, que corresponde a una concatenación lógica y
consecuencial del conocimiento provocado, y la eventual exposición de este resultado.
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La Hermenéutica como comprensión del significado profundo
La hermenéutica es el arte de interpretar un espacio de conocimiento, cuando su
sentido no es inmediato o literal. (Hernández, 2023) Para Ricoeur, uno de los temas centrales
de sus estudios es la hermenéutica, entendida históricamente como la ciencia de la
interpretación, la que debe poseer una distancia o diferenciación entre quien interpreta y lo
interpretado.
Debemos señalar, que el vehículo de exposición del saber científico de las ciencias
sociales, es el texto, es ahí donde el autor, expresa su creatura, donde el hermeneuta, puede
empaparse del traspaso del saber, y en la medida que recorra el camino del análisis
hermenéutico, se transforma desde una mera información a un saber profundo.
Si nos centramos sobre la base de donde se provoca la discusión entre explicación y
comprensión, nos resulta entonces el origen de la controversia, para Hempel los factores que
han estimulado y sostenido la investigación científica, deben aproximar su análisis a dos
inquietudes humanas predominantes. La primera, el deseo persistente del hombre por mejorar
su posición estratégica en el mundo, con métodos confiables de predicción. (Parra, 1997) La
segunda es la insaciable curiosidad intelectual del hombre, su profunda preocupación por
conocer el mundo en el que vive y explicar, y por tanto comprender, la interminable red de
fenómenos que éste le presenta". (Hempel, 1981)
Ricoeur refiere a la problemática relación que suscita históricamente el debate entre la
relevancia de la comprensión entendida esta como horizonte de interpretación, lo que a su vez
remite a la cuestión ontológica, es decir, al estudio del ser de las cosas. Y, por otra parte, a la
explicación en tanto dimensión eminentemente suscrita a la epistemología. El autor plantea la
posibilidad de un reencuentro dialéctico entre ambas, donde exista una recíproca notabilidad,
existencia y retroalimentación entre comprensión y explicación. Para esto recurre a la teoría del
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texto, teoría de la acción y teoría de la historia, como lugares donde en mayor grado se revela
la problemática y posibilidad de un procedimiento dialéctico de complementariedad.
En este duelo el término explicación designa la no diferenciación y continuidad epistemológica
entre ciencias naturales y ciencias del hombre. Mientras que el termino comprensión anuncia
una irreductibilidad y especificidad de las ciencias del hombre.” (Ricoeur, 2000)
En efecto, entre comprensión y explicación habría una relación dialéctica, que Ricoeur
denomina dialéctica general, entendiendo esta por “momentos” relativos de un proceso
complejo que se puede llamar interpretación. Pasaremos a comentar e identificar, los tres
lugares donde se manifestaría, según el autor.
La comprensión es concebida como un macroproceso multidimensional, en el que
interfieren múltiples factores, tales como psico-socio-bio-lingüístico al que convergen diversos
tipos de conocimientos. (Parodi, 2011)
Lugares donde se manifiesta el saber profundo
Si bien son momentos distintos en la aprehensión del saber, son intrínsecamente
dialécticos, por tanto, deben necesariamente complementarse, al punto de encontrarse
implicados para el desarrollo de un natural saber de la ciencia social, dentro del texto.
“[…] nuestra perspectiva es psicosociolingüística. Psicológica, por cuanto consideramos la
comprensión como producto de procesos mentales estratégicos; social por cuanto
consideramos el contexto cultural y situacional que determina la diversidad de textos;
lingüística, puesto que aquello que pretendemos que los lectores enfrenten son actos de
comunicación mediante la modalidad escrita de la lengua, esto es, textos escritos.” (Parodi,
2010)
La explicación se ha enmarcado en el problema de la comprensión como una
herramienta de expresión de la verdad científica, y de la validez del conocimiento de tal, como
explicación última y genuina de la realidad, denominándolo como un tipo de pensamiento
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causal. (Ribes-Iñesta, 2020) Sin embargo, la identificamos más bien, como estrategias
pedagógicas para romper patrones de pensamientos estáticos, cuestionando supuestos
básicos de pensamiento, que estimulen la curiosidad científica a través de una construcción
activa, formulando planteos y explicaciones suficientemente fundadas, abandonando la
creencia justificada de una verdad predicha y de la que no se forma parte en su deducción.
Cuando se intenta explicar un planteo debe organizarse sobre la base de las siguientes
interrogantes, ¿por qué?, ¿cómo? y ¿para qué?, toda explicación corresponde a un criterio
práctico de tipo convencional, criterio que varía de acuerdo con el dominio y modo de
conocimiento, y los propósitos que los fundamentan socialmente. (Ricoeur, 2000)
Según, y volviendo a la teoría de Ricoeur, también existen dos polos contrarios que abogan
una por una interpretación subjetivista del texto y por una interpretación lógico formal u objetiva.
Análoga relación aparece entre la explicación del texto, por una parte, que en nombre de la
objetividad eliminaría toda relación intersubjetiva entre texto y lector y por otra, la visión de los
hermeneutas románticos, en la cual todo análisis objetivizante sería declarado ajeno a la
comprensión y por lo tanto se debería indagar en el alma del autor semejante al dialogo oral
entre dos interlocutores.
En efecto: “Para los analistas partidarios de una explicación sin comprensión, el texto sería una
máquina de funcionamiento puramente interno al cual no habría que plantearle ninguna
pregunta juzgada psicologizante, ni en el origen, del lado de la intención del autor, ni en el
final, del lado de la recepción por un auditorio, ni aún en el espesor del texto, del lado de un
sentido, o de un mensaje distinto de la forma misma, es decir, distinto del entrecruzamiento de
los códigos realizado por el texto. Para los hermeneutas románticos, en cambio, el análisis
estructural surgiría de una objetivación ajena al mensaje del texto, él mismo inseparable de la
intención de su autor”. (Ricoeur, 2000)
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La salida que propone Ricoeur consiste en sostener que la comprensión reclama la
explicación desde que ya no existe la situación de diálogo, dado que el diálogo exige relativa
contemporaneidad y requiere la capacidad de formular preguntas y obtener respuestas, lo que
permite verificar la interpretación en situación, a medida que se desarrolla. En el escenario
simple del diálogo, explicar y comprender casi coinciden. Cuando no comprendo
espontáneamente, pido una explicación; la explicación que se me da, me permite comprender
mejor. En efecto, el discurso reclama ese proceso cada vez más complicado de exteriorización
respecto de sí mismo, que comienza por la separación entre lo dicho y el decir, luego es
llevado a letra que finalmente desencadenan en una narración, es decir un relato. Para llevar a
cabo la tarea hermenéutica de otorgamiento de sentido a dichos signos, es necesaria la
mediación de la comprensión por la explicación a modo de un análisis estructural del relato.
Ricoeur siguiendo a Wittgenstein, nos aclara que en la teoría de la acción debemos
inscribir el sentido de causa y motivación en el juego de lenguaje respectivo en el cual se
continuará hablando en el caso de la acción en términos de proyectos, intenciones, motivos,
razones para actuar, agentes, etcétera. Sin embargo, no podemos disociar completamente
motivación y acción, aunque refieran a juegos lingüísticos diferentes, ya que no puedo enunciar
los motivos de mi acción sin vincular estos motivos con la acción de la cual son el motivo.
Por tanto, la realidad presenta más bien la combinación de los dos casos extremos en el medio
propiamente humano de la motivación, donde el motivo es a la vez moción del querer y
justificación. El hombre es, precisamente, quien pertenece a la vez al régimen de la causalidad
y al de la motivación, es decir, de la explicación y de la comprensión. En efecto: “La acción
humana es en muchos aspectos un cuasitexto. Es exteriorizada de una manera comparable a
la fijación característica de la escritura. Al liberarse de su agente, la acción adquiere una
autonomía semejante a la autonomía semántica de un texto; deja un trazo, una marca; se
inscribe en el curso de las cosas y se vuelve archivo y documento. A la manera de un texto,
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cuyo significado se separa de las condiciones iniciales de su producción, la acción humana
tiene un peso que no se reduce a su importancia en la situación inicial de su aparición, sino que
permite la reinscripción de su sentido en nuevos contextos. Finalmente, la acción, igual que un
texto, es una obra abierta, dirigida a una serie indefinida de lectores posibles. Los jueces no
son los contemporáneos, sino la historia ulterior. No es pues sorprendente que la teoría de la
acción dé lugar a la misma dialéctica de la comprensión y de la explicación que la teoría del
texto.” (Ricoeur, 2000) En definitiva, la acción remite al texto y el texto refiere a una acción, la
describe y la rehace.
Finalmente, en la teoría de la historia, las otras dos, teoría del texto y de la acción,
encuentran su sustento y validez en cuanto a la posibilidad de captar el sentido de la dialéctica
relación entre explicar y comprender. Por una parte, nos encontramos con toda una vertiente
de historiadores que aseguran que la historia consiste en repensar el pasado en el
pensamiento presente del historiador, es decir en el horizonte de la subjetividad de aquél.
Antes bien, para Ricoeur la historia comienza cuando se deja de comprender inmediatamente y
se emprende la reconstrucción del encadenamiento de los antecedentes según articulaciones
diferentes de las de los motivos y de las razones alegados por los actores de la historia. Para la
vertiente más epistemológica o analítica del historicismo, la explicación histórica no tiene nada
de específico ni de original; sigue el mismo esquema que la explicación de un acontecimiento
físico, como la ruptura de un estanque por el hielo, o de un acontecimiento geológico, como
una avalancha o una erupción volcánica. En efecto: “Entre relatar y seguir una historia hay una
relación recíproca que define un juego de lenguaje totalmente primitivo. Volvemos a encontrar
la noción de relato, pero para agregarle nuevos rasgos que la teoría de la historia permite
percibir y desarrollar. Seguir una historia, en efecto, es comprender una sucesión de acciones,
pensamientos, sentimientos que presentan a la vez cierta dirección, pero también sorpresas
(coincidencias, reconocimientos, revelaciones, etcétera). Así, la conclusión de la historia nunca
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es ni deducible ni predecible. Por eso es necesario seguir el desarrollo. Pero tampoco la
historia debe ser deshilvanada: aunque no sea deducible, su desenlace debe ser aceptable.
Así, en toda historia relatada existe un nexo de continuidad lógica totalmente específico, puesto
que el desenlace debe ser a la vez contingente y aceptable.” (Ricoeur, 2000) Esta es la noción
dialéctica que tiene Ricoeur respecto a la teoría de la historia y el posible reencuentro entre
comprensión y explicación, o entre una visión eminentemente epistemológica y otra
hermenéutica de la historia.
El resultado de la dialéctica adquiere un ser independiente del hermeneuta y que
denominaremos “creatura”. Explicar y comprender en la creatura constituye esta dialéctica
epistemológica y ética. La explicación aporta distancia analítica y rigor, mientras la
comprensión restituye el sentido vivido y la condición racional del ser humano. Sólo en su
articulación es posible un conocimiento profundo, respetuoso de la finitud y dignidad de la
creatura en sí.
CONCLUSIÓN
En el proceso de producción de conocimiento profundo, no sólo se recepciona un relato,
sino que conlleva un complejo relacional, complementario y multidireccional que contenga e
integre comprensión y explicación; proceso que se denomina “pensamiento crítico”. Este se
distingue del pensamiento superficial que es el de carácter inmediato, relacionado con acciones
tales como: mera repetición o memoria, que es el que no alcanza a interiorizarse con el
hermeneuta, y que, por tanto, no forma parte del saber ser.
“El pensamiento crítico es el proceso intelectualmente disciplinado de conceptualizar, aplicar,
analizar, sintetizar y/o evaluar activa y hábilmente la información obtenida o generada por la
observación, la experiencia, la reflexión, el razonamiento o la comunicación, como guía para la
creencia y la acción. En su forma ejemplar, se basa en valores intelectuales universales que
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trascienden las divisiones temáticas: claridad, exactitud, precisión, coherencia, relevancia,
evidencia sólida, buenas razones, profundidad, amplitud y equidad.” (The Foundation for critical
thinking, 2025)
En una última etapa de conocimiento profundo, aparece de una manera natural, la
capacidad en el hermeneuta de resolver problemas nuevos, bajo este mismo prisma de
pensamiento crítico, que lo coloca como un referente técnico privilegiado en las nuevas
propuestas de conocimiento. Este hermeneuta “nuevo autor” posee además de pensamiento
crítico, autonomía intelectual y diálogo con otros saberes y con su entorno, entendido en
sentido amplio. En síntesis, podemos señalar que el conocimiento profundo se adquiere
mediante un proceso interactivo, reflexivo y crítico, orientado a comprender la realidad, a través
del relato y generar un nuevo saber con sentido.
Podemos concluir entonces, respecto de la dicotomía entre comprender y explicar, que
existe una relación íntima, complementaria y recíproca entre la explicación y la interpretación o
comprensión. Entre relatar en el caso del texto y seguir un relato histórico, hay una relación
mutua que define un juego particular. Seguir una historia, en efecto, es comprender una
sucesión de acciones, en virtud de la teoría de la acción, como ser: pensamientos, sentimientos
que presentan a la vez cierta dirección, pero también sorpresas (coincidencias,
reconocimientos, revelaciones, etcétera). Así, la conclusión de la historia nunca es ni deducible
ni predecible como la pretensión epistemológica de las ciencias duras. Por eso es necesario
seguir el desarrollo. Pero tampoco la historia debe ser deshilvanada: aunque no sea deducible,
puesto que el desenlace debe ser a la vez contingente y aceptable. Para Ricoeur, la filosofía no
tiene sólo la tarea de dar cuenta, en un discurso diferente del científico, de la co-pertenencia
entre el ser y el ser de las cosas que alguna ciencia elabora como objeto mediante los
procedimientos metodológicos apropiados. Sino también debe ser capaz de tomar distancia
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desde esta misma relación, movimiento mediante el cual explicación y comprensión aparecen
en el plano propiamente epistemológico.
El conocimiento profundo en el hermeneuta, no corresponde a la mera traslación de una
narración, saber ser no es sólo manejar datos, es comprender, integrar y utilizar el
conocimiento a través del pensamiento crítico del nuevo autor. El saber ser implica en el
hermeneuta, no el sólo manejo crítico de un conocimiento, sino que lo incorpore en su ser
actual, colocando en interacción, valores, conceptos éticos y constructos cognitivos
suficientemente fundados, que abran el horizonte de la ciencia y que interacción con nuevos
hermeneutas, pongan en ejecución una sinergia de tal magnitud, que la ciencia se abra a
horizontes, que inicialmente no estaban en un espacio de investigación previsible.
Declaración de conflicto de interés
El autor declara no tener ningún conflicto de interés relacionado con esta investigación.
Declaración de contribución a la autoría
El autor realiza el ensayo sin colaboración, por tanto, es de su creación su
conceptualización, curación de datos, análisis formal, adquisición de fondos, investigación,
metodología, administración del proyecto, recursos, software, supervisión, validación,
visualización, redacción del borrador original, revisión y edición de la redacción.
Declaración de uso de inteligencia artificial
El autor declara la no utilización de inteligencia artificial en ninguna parte del manuscrito.
Después de rigurosas revisiones con diferentes herramientas en la que se comprobó que no
existe plagio como constan en las evidencias, el autor manifiesta y reconoce que este trabajo
fue producto de un trabajo intelectual propio, que no ha sido escrito ni publicado en ninguna
plataforma electrónica o de IA.
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