DOI: https://doi.org/10.71112/2ng2t395
310 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 1, 2026, enero-marzo
ciencias naturales. Esta transformación se manifiesta no como un reemplazo abrupto, es más
como un proceso de evolución y enriquecimiento didáctico, donde la investigación deja de ser
una actividad periférica o exclusiva del ámbito académico para integrarse al corazón de la
interacción en el aula.
En primer lugar, se identifica que la competencia investigativa en los docentes es un
requisito previo para la innovación, como señalan Rivera, (2024) y Cantillo, (2023), existe una
barrera entre las competencias investigativas esperadas y las realmente desarrolladas por el
profesorado de educación básica, secundaria y superior. Esta carencia limita la capacidad de
los educadores para diseñar experiencias de aprendizaje que vayan más allá de la transmisión
de contenidos. En contraste, cuando el docente desarrolla estas competencias, que incluyen la
alfabetización digital, la metodología de investigación y la publicación, se potencia su rol como
un profesional reflexivo y generador de conocimiento (Juárez y Torres, 2022).
La integración de estrategias didácticas con base investigativa emerge como el
mecanismo concreto de transformación. Los estudios demuestran que enfoques como la
Enseñanza para la Comprensión (Cifuentes Garzón et al., 2020), la experimentación mediante
prácticas de laboratorio (Cabrera, et al., 2022; Aguirregabiria, 2023) y la curación de contenidos
digitales (Juárez y Torres, 2022) reestructuran la dinámica del aula. En estos modelos, los
estudiantes dejan de ser receptores pasivos para convertirse en investigadores activos de su
entorno. En el caso de Cifuentes, et al. (2020) documentan cómo, al implementar unidades
didácticas bajo este marco, los estudiantes de primaria se convierten en protagonistas del
conocimiento al indagar sobre fenómenos de su mundo circundante. Esta transición desde un
modelo bancario de la educación hacia uno de construcción activa es una de las contribuciones
más significativas de la competencia investigativa.
Asimismo, el desarrollo de competencias científicas específicas, como la indagación, la
explicación y el trabajo en equipo, se ve directamente fortalecido cuando la práctica pedagógica