DOI: https://doi.org/10.71112/8d8zgw07
257 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 1, 2026, enero-marzo
por posicionamientos políticos, diferencias culturales y relaciones de poder que deben ser
reflexivamente reconocidos (Curiel, 2013).
La etnografía situada implicó la combinación de observación participante en espacios
comunitarios mingas, asambleas, fiestas, mercados, reuniones organizativas, entrevistas en
profundidad con diversos actores, líderes comunitarios, mujeres mayoras, jóvenes, autoridades
indígenas, migrantes retornados y análisis de documentos locales como actas de cabildos,
archivos de organizaciones y correspondencia con instituciones estatales. El registro
etnográfico se realizó mediante diarios de campo detallados que documentan no solo eventos
observados sino las reflexiones, emociones e interpelaciones que el trabajo de campo generó
en el investigador, reconociendo que la subjetividad no es obstáculo sino condición de
posibilidad del conocimiento situado (Lugones, 2008).
La cartografía social participativa funcionó como metodología colaborativa que posiciona
a las comunidades como productoras legítimas de conocimiento espacial, cuestionando el
monopolio epistémico de la cartografía técnica oficial. Mediante talleres comunitarios facilitados
con perspectiva horizontal, los participantes elaboraron mapas colectivos que representan su
territorio no como espacio físico neutro sino como lugar cargado de memoria, significación
cultural y disputa política (Lugones, 2008).
Estos mapas parlantes identifican sitios sagrados, fuentes de agua ancestrales,
espacios de uso comunitario, zonas de conflicto territorial con empresas o nuevos residentes,
áreas de contaminación ambiental y transformaciones en el uso del suelo provocadas por la
gentrificación. La cartografía participativa permitió visibilizar geografías subalternas
invisibilizadas por la planificación estatal y el ordenamiento territorial hegemónico,
documentando cómo las comunidades conceptualizan, organizan y valoran sus territorios
según lógicas culturales propias. Los mapas producidos no constituyen meras
representaciones descriptivas sino herramientas políticas que las comunidades utilizan en