DOI: https://doi.org/10.71112/bhpks903
451 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 3, Núm. 3, 2026, julio-septiembre
hacia sistemas ultrasónicos con mayor exactitud y estabilidad. Además de emplear el mismo
principio de tiempo de tránsito, incorpora procesamiento digital avanzado, compensación
térmica y filtrado adaptativo, lo cual le permite alcanzar precisiones del orden de ±0.5 % en
condiciones estables (Siemens, 2020). Este tipo de medidores resulta especialmente útil en
control de procesos industriales, monitoreo energético en sistemas de refrigeración y balance
de masa en plantas petroquímicas e industrias en general donde el agua sea esencial para sus
procesos. Diversos estudios han resaltado que los sistemas ultrasónicos portátiles presentan
una buena reproducibilidad y confiabilidad, lo que los hace idóneos en sistemas de monitoreo
temporal (Zhang et al., 2019).
Por otra parte, el medidor electromagnético de inserción SPI MAG 3000 opera bajo la ley
de inducción electromagnética de Faraday, la cual establece que un conductor en movimiento
dentro de un campo magnético genera una fuerza electromotriz proporcional a su velocidad. En
este caso, el fluido actúa como conductor eléctrico y los electrodos del medidor capturan el
voltaje inducido, que es convertido en caudal (Amin et al., 2016). A diferencia de los medidores
electromagnéticos de cuerpo completo, los modelos de inserción permiten instalarse en
tuberías de gran diámetro mediante una perforación puntual, reduciendo costos de
implementación. Sin embargo, su precisión típica (±1–2 %) es inferior a la de un
electromagnético completo, aunque suficiente para aplicaciones en agua potable, aguas
residuales e irrigación (ISO, 2014; OIML, 2013). El diseño de fabricantes como McCrometer ha
fortalecido este tipo de equipos para aplicaciones en aguas cargadas, como el FPI Mag®,
ofreciendo soluciones costo-efectivas en escenarios de difícil instalación (McCrometer, 2018).
La literatura internacional enfatiza que la selección de la tecnología debe considerar la
conductividad del fluido, la necesidad de portabilidad, los costos asociados y los requisitos de
trazabilidad metrológica. Normas como la ISO 4064 y la OIML R49 establecen criterios de
desempeño, reproducibilidad y exactitud para medidores de agua (ISO, 2014; OIML, 2013),