Forma Descripción generada automáticamente
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Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias
Volumen 2, Número 4, 2025, octubre-diciembre
DOI: https://doi.org/10.71112/17rc6306
EL JUEGO COMO HERRAMIENTA PARA POTENCIAR EL NEURODESARROLLO
EN LA EDUCACIÓN INICIAL
PLAY AS A TOOL TO ENHANCE NEURODEVELOPMENT IN EARLY CHILDHOOD
EDUCATION
Diana Beatriz Gutiérrez Jácome
Gabriela Maribel Cárdenas Cisneros
Paulina Alexandra Guasco Carrillo
Rusia Catalina Larrea Salazar
Mónica Viviana Chulca Sigcha
Ecuador
DOI: https://doi.org/10.71112/17rc6306
1358 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 2, Núm. 4, 2025, octubre-diciembre
El juego como herramienta para potenciar el neurodesarrollo en la educación
inicial
Play as a tool to enhance neurodevelopment in early childhood education
Diana Beatriz Gutiérrez Jácome
dianagutierrez2844@upse.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-1733-4854
Universidad Estatal Península de Santa
Elena
Ecuador
Gabriela Maribel Cárdenas Cisneros
gabrielam.cardenas@docentes.educacion.edu.
ec
https://orcid.org/0009-0002-0660-2232
Unidad Educativa Mariscal Antonio José de
Sucre
Ecuador
Paulina Alexandra Guasco Carrillo
paulina.guasco@docentes.educacion.edu.
ec
https://orcid.org/0009-0004-8373-3206
Unidad Educativa César Augusto Sálazar
Chávez
Ecuador
Rusia Catalina Larrea Salazar
rusia.larrea@educacion.gob.ec
https://orcid.org/0009-0005-7962-3685
Unidad Educativa Isabel Robalino
Ecuador
Mónica Viviana Chulca Sigcha
monica.chulca@educacion.gob.ec
https://orcid.org/0009-0002-1249-6763
Unidad Educativa Isabel Robalino
Ecuador
DOI: https://doi.org/10.71112/17rc6306
1359 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 2, Núm. 4, 2025, octubre-diciembre
RESUMEN
El presente estudio analiza el impacto del juego como estrategia pedagógica para potenciar el
neurodesarrollo en la educación inicial. Desde un enfoque cualitativo y fenomenológico, se
buscó comprender cómo las experiencias lúdicas estimulan las áreas motora, cognitiva,
lingüística y socioemocional en niños de 4 a 5 años. Se aplicaron fichas de observación
basadas en el test de desarrollo infantil AQ-3 antes y después de una intervención estructurada
con actividades de carácter lúdico. Los resultados evidencian una mejora significativa en la
coordinación motora gruesa, la motricidad fina, la comunicación y la resolución de problemas,
confirmando la eficacia del juego como medio para fortalecer las funciones ejecutivas y la
plasticidad cerebral. Además, se observó un desarrollo favorable de las habilidades sociales, la
empatía y la autorregulación emocional. En conclusión, el juego constituye una herramienta
neuroeducativa esencial que favorece el aprendizaje integral y debe ser incorporado
sistemáticamente en el currículo de educación inicial como un eje transversal del desarrollo
infantil.
Palabras clave: juego; neurodesarrollo; educación inicial; funciones ejecutivas; desarrollo
infantil
ABSTRACT
This study analyzes the impact of play as a pedagogical strategy to enhance neurodevelopment
in early childhood education. Using a qualitative and phenomenological approach, it aimed to
understand how playful experiences stimulate motor, cognitive, linguistic, and socioemotional
areas in children aged 4 to 5 years. Observation checklists based on the AQ-3 Child
Development Test were applied before and after a structured intervention involving play-based
activities. The results show a significant improvement in gross and fine motor coordination,
communication, and problem-solving skills, confirming the effectiveness of play in strengthening
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executive functions and brain plasticity. Additionally, favorable progress was observed in social
skills, empathy, and emotional self-regulation. In conclusion, play constitutes an essential
neuroeducational tool that promotes integral learning and should be systematically incorporated
into the early childhood curriculum as a transversal axis of child development.
Keywords: play; neurodevelopment; early childhood education; executive functions; child
development
Recibido: 10 de noviembre 2025 | Aceptado: 25 de noviembre 2025 | Publicado: 26 de noviembre 2025
INTRODUCCIÓN
La presente investigación surge de la necesidad de analizar la influencia del juego en el
neurodesarrollo de los niños en etapa de educación inicial. En este sentido, resulta
imprescindible reconocer al juego como una herramienta pedagógica fundamental y
trascendental para el aprendizaje durante los primeros años de vida. A través del juego, el niño
no solo adquiere conocimientos de forma más significativa y placentera, sino que también
estimula su plasticidad cerebral, fortalece sus funciones cognitivas y mejora su predisposición
hacia el aprendizaje (Fernández, 2023).
Las primeras etapas del desarrollo infantil constituyen un periodo crítico para la
consolidación de las bases neurológicas, emocionales y sociales del ser humano. En esta fase,
el juego se configura como un elemento socializador esencial, pues permite al niño establecer
vínculos afectivos, comunicarse y explorar activamente su entorno. Lejos de ser una mera
actividad recreativa, el juego es una experiencia neuroeducativa compleja que impulsa la
maduración del sistema nervioso, la organización de redes neuronales y la adquisición de
competencias cognitivas, motrices y emocionales(UNICEF, 2018).
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Por su parte Armijos (2023), indica que a través del juego, los niños aprenden a
reconocer y regular sus emociones, desarrollan empatía, fortalecen la resiliencia y adquieren
habilidades de autocontrol, todos ellos componentes clave del neurodesarrollo socioemocional.
Este proceso se da de manera natural, mediante la experimentación con la alegría, la
frustración o la curiosidad, emociones que moldean la arquitectura cerebral y favorecen la
plasticidad sináptica (Gojman Sonia; Herreman Christian, 2018).
En consecuencia, comprender el papel del juego como mediador entre emoción,
cognición y aprendizaje permite diseñar entornos educativos más sensibles al desarrollo infantil
(Coronel, 2023). Estos espacios deben propiciar experiencias lúdicas significativas donde el
niño pueda expresar libremente sus sentimientos y emociones, incluso a través de formas no
verbales, cuya interpretación y comprensión ocurren de manera inconsciente, pero resultan
determinantes para la construcción de la competencia social. Desde esta perspectiva, el juego
se erige como una vía privilegiada para fomentar el bienestar integral y el desarrollo óptimo
durante la educación inicial (Ministerio de Educación, 2014).
Aportes Teóricos.
Jean Piaget, uno de los principales referentes de la psicología evolutiva del siglo XX,
propuso una teoría constructivista del desarrollo cognitivo en la que el conocimiento se
construye activamente mediante la interacción entre los procesos biológicos y el entorno social.
A través de los mecanismos de asimilación y acomodación, el niño reorganiza sus estructuras
mentales, alcanzando un equilibrio que le permite adaptarse progresivamente a nuevas
experiencias y aprendizajes(Bennet, 2017).
Piaget concibió el juego como una manifestación esencial de estos procesos cognitivos,
pues a través de la actividad lúdica el niño asimila la realidad, transforma su entorno
simbólicamente y consolida sus esquemas mentales. En la etapa preoperacional (de 2 a 7
años), característica de la educación inicial, el juego simbólico adquiere especial relevancia, ya
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que permite al niño representar situaciones de la vida cotidiana, experimentar roles sociales y
desarrollar pensamiento representativo e intuitivo (Kannet, 2021).
Desde esta perspectiva, el juego no solo tiene una función recreativa, sino que
constituye un medio de aprendizaje espontáneo y natural que impulsa la maduración cognitiva,
emocional y social (Linares , Aurélia., 2013). El docente, por tanto, debe actuar como mediador
y facilitador del conocimiento, creando entornos lúdicos significativos donde el niño,
protagonista activo de su propio aprendizaje, construya saberes mediante la exploración, la
curiosidad y la
De tal manera que, Piaget consideró el juego como el vehículo privilegiado mediante el
cual el niño aprende, comprende y se adapta al mundo, convirtiéndose en un pilar fundamental
del neurodesarrollo y del aprendizaje en la educación inicial.
Desde otra de las perspectivas histórico-cultural de Lev Vygotsky, el juego constituye un
espacio privilegiado para el desarrollo de las funciones psíquicas superiores, como la atención,
la memoria, el lenguaje y el razonamiento. A través de la interacción social que ocurre en la
actividad lúdica, el niño internaliza normas, roles y significados culturales que configuran su
pensamiento y comportamiento(Lucci, 2006).
Vygotsky sostiene que el aprendizaje y el desarrollo son procesos inseparables de la
mediación social: primero se manifiestan en el plano interpsicológico y luego en el
intrapsicológico (Moll,Luis, 2020). En este sentido, el juego actúa como un andamiaje cognitivo
y emocional, permitiendo al niño moverse dentro de su Zona de Desarrollo Próximo (ZDP)
(Gamboa, 2019), donde el acompañamiento del adulto o de los pares más competentes
impulsa su progreso hacia niveles superiores de autonomía.
En el contexto de la educación inicial, el juego se convierte así en una herramienta
pedagógica fundamental para estimular el neurodesarrollo, favorecer la autorregulación,
fortalecer la comunicación simbólica y consolidar la función imaginativa.
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Por otro lado, los pioneros de la educación infantil, tales como JeanJacques Rousseau,
Johann Heinrich Pestalozzi y Friedrich Fröebel, establecieron una concepción del juego como
vía esencial para el conocimiento y el desarrollo de la infancia (Lelia, 2020). Rousseau sostuvo
que la infancia constituye una etapa decisiva en la vida humana, enfatizando que el niño
aprende mediante la actividad automotivada y el contacto directo con el mundo, y no
simplemente por instrucción externa (Gómez & Hincapié, 2022).
Pestalozzi, por su parte, resaltó la función de la interacción con objetos en la primera
infancia, al considerar que el aprendizaje debe partir de lo concreto-sensible y de la exploración
autónoma, antes de pasar al discurso forma (Alonso, 2021)l.
Finalmente, Fröebel dio relevancia al juego como construcción significativa del
aprendizaje, al afirmar que este constituye una expresión espontánea del niño, a través de la
cual internaliza la cultura, desarrolla su identidad y se inserta en la comunidad mediante la
actividad lúdica (Lunga et al., 2022).
Tabla 1
Aportes teóricos la importancia del juego en la educación inicial
Autor
Aporte principal sobre el
juego
Implicaciones en la
educación inicial
Jean
Piaget (1896
1980)
Considera el juego como
una manifestación del
desarrollo cognitivo; el
niño asimila la realidad
mediante la acción lúdica y
reestructura sus
esquemas mentales.
Distingue juegos de
ejercicio, simbólicos y de
reglas.
El juego favorece la
asimilación, la
acomodación y el
equilibrio cognitivo.
Permite que el niño
aprenda explorando,
experimentando y
resolviendo problemas.
Lev
Vygotsky (1896
1934)
El juego es un espacio
social de aprendizaje
donde el niño actúa dentro
de su Zona de Desarrollo
Próximo (ZDP). En él,
El docente y los pares
actúan como
mediadores. El juego
impulsa la
autorregulación, la
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internaliza normas y roles
sociales mediante la
interacción.
imaginación y el
desarrollo de las
funciones psíquicas
superiores.
Friedrich
Fröebel (1782
1852)
Creador del concepto de
“jardín de infancia”. El
juego es la forma más
pura de aprendizaje, una
expresión espontánea del
alma del niño que conecta
con la naturaleza y con lo
divino.
Promueve materiales
educativos (“dones de
Fröebel”) y entornos
que estimulen la
creatividad, la
observación y la
autoexpresión.
Johann
Heinrich
Pestalozzi (1746
1827)
Destaca la importancia del
aprendizaje activo a través
de la experiencia directa
con los objetos. El juego
estimula los sentidos y el
pensamiento concreto.
Fomenta el aprendizaje
integral (cabeza,
corazón y manos) y
propone el juego como
vía para unir teoría y
práctica en la
enseñanza.
Jean-
Jacques
Rousseau (1712
1778)
Considera la infancia
como una etapa natural y
valiosa. El juego es
expresión de libertad y
medio de descubrimiento
del entorno. Rechaza la
enseñanza rígida y
defiende la actividad
automotivada.
Aboga por respetar los
ritmos del niño y
favorecer el aprendizaje
espontáneo mediante el
juego, la exploración y
la curiosidad.
Neurodesarrollo en la educación inicial
El neurodesarrollo durante la educación inicial constituye un área de mucho interés e
importancia debido a que esta edad es una etapa decisiva para la estructuración de las
funciones básicas, cognitivas, emocionales y sociales que sostendrán el aprendizaje a lo largo
de la vida. En este periodo, el cerebro infantil presenta una elevada plasticidad sináptica, lo que
permite la formación y reorganización constante de las conexiones neuronales en respuesta a
la estimulación del entorno (Klofer et al., 2024).
Las funciones básicas del desarrollo infantil, también denominadas funciones
psicológicas, constituyen los procesos psíquicos fundamentales que permiten al niño
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interactuar con su entorno y construir aprendizajes significativos (Martín, 2024). Estas
funciones como la atención, la percepción, la memoria, el lenguaje y la motricidad evolucionan
de manera progresiva durante los primeros años de vida, alcanzando un nivel de maduración
esencial alrededor de los cinco años. En esta etapa, la estimulación oportuna y sistemática
adquiere un papel determinante, ya que favorece la consolidación de circuitos neuronales
implicados en la adquisición de habilidades cognitivas y socioemocionales. Por ello, la
educación inicial debe garantizar experiencias pedagógicas que activen y fortalezcan dichas
funciones, especialmente desde los tres años, cuando el cerebro presenta su mayor plasticidad
(Gutiérrez et al., 2023).
Estudios en neuroeducación señalan que las experiencias tempranas como el juego, la
interacción afectiva y la exploración sensorial activan redes cerebrales vinculadas con la
atención, la memoria y el lenguaje, configurando las bases del pensamiento simbólico y del
razonamiento lógico (Sridhar et al., 2023). En este sentido, la educación inicial no debe
limitarse a la transmisión de contenidos, sino orientarse al fortalecimiento de las funciones
ejecutivas y socioemocionales, las cuales son indicadores del desarrollo cerebral saludable y
predictores del éxito escolar futuro (Diamond, 2013). De esta manera, la comprensión del
neurodesarrollo permite diseñar ambientes pedagógicos sensibles, afectivos y lúdicos que
respeten los ritmos individuales y potencien la arquitectura cerebral del niño, promoviendo un
aprendizaje integral, significativo y duradero.
Con este antecedente el juego constituye la primera actividad productiva, adaptativa y
universal del ser humano, profundamente vinculada con la cultura, la edad y el entorno social
del niño. Desde los primeros años de vida, el juego se manifiesta como una necesidad
biológica y psicológica que impulsa el desarrollo integral, permitiendo al niño descubrir sus
intereses, habilidades y talentos individuales (Gutiérrez et al., 2022).
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En sus formas iniciales, el juego estimula las funciones sensoriales, perceptivas y
motoras, favoreciendo la coordinación, el equilibrio, la motricidad fina y la relación cuerpo-
espacio. A medida que el niño madura, el juego se complejiza, promoviendo la organización
cognitiva a través de la exploración, la simbolización, la atención y la comprensión de
relaciones causa-efecto (Miranda et al., 2019).
Asimismo, el juego cumple una función esencial en el desarrollo afectivo y social, ya
que posibilita la expresión emocional, la regulación de tensiones, la creatividad y la
imaginación. Es también una herramienta de socialización, mediante la cual el niño interioriza
normas, aprende a compartir y comprende los límites del comportamiento colectivo (Collado
et al., 2017).
En síntesis, el juego se consolida como un vehículo de aprendizaje y equilibrio
neuropsicológico, que integra las dimensiones motora, cognitiva, emocional y social del
desarrollo infantil. Su carácter libre, placentero y simbólico convierte al juego en el medio más
eficaz para que el niño construya conocimiento, fortalezca su identidad y desarrolle una
interacción armónica con su entorno.
METODOLOGÍA
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo de tipo descriptivo-
interpretativo, orientado a comprender de manera profunda cómo el juego actúa como
herramienta para potenciar el neurodesarrollo en la educación inicial. Este enfoque permitió
observar, analizar e interpretar los cambios conductuales, cognitivos y emocionales que
emergen en los niños a partir de experiencias lúdicas planificadas y sistemáticas(Barraza,
2023).
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Diseño del estudio
El diseño metodológico adoptó una estrategia de estudio de campo con aplicación
pretest y postest, lo que permitió valorar las transformaciones ocurridas en el desempeño de
los niños antes y después de la intervención lúdica. El instrumento central fue la ficha de
observación estructurada, elaborada a partir de los indicadores del Test de Desarrollo Infantil
AQ-3, validado para la evaluación integral de las áreas motora, lingüística, cognitiva y
socioemocional.
Población y muestra
La población estuvo conformada por niños y niñas del subnivel de educación inicial II (4
a 5 años) pertenecientes a una institución educativa de contexto urbano. La muestra fue
intencional y no probabilística, seleccionando a los participantes que cumplieron los criterios de
edad, asistencia regular y consentimiento informado de los representantes.
Procedimiento
En una primera fase (pretest), se aplicó la ficha de observación basada en el test AQ-3
para identificar el nivel de desarrollo inicial en las cuatro áreas evaluadas. Posteriormente,
durante un periodo de varias semanas, se implementó una intervención pedagógica centrada
en el juego, diseñada con actividades lúdicas que estimularon de manera integral las
dimensiones del neurodesarrollo:
Motricidad: juegos de coordinación, equilibrio y desplazamiento que fortalecieron la
motricidad gruesa y fina.
Lenguaje: juegos de dramatización, rimas, canciones y secuencias narrativas que
estimularon la expresión y comprensión verbal.
Cognición: juegos de clasificación, seriación, memoria y resolución de problemas que
promovieron la atención, la percepción y el pensamiento lógico.
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1368 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 2, Núm. 4, 2025, octubre-diciembre
Socioemocional: juegos cooperativos y simbólicos que fomentaron la empatía, la
autorregulación y la interacción social.
En la segunda fase (postest), se reaplicó la ficha de observación con los mismos
indicadores del AQ-3, con el fin de comparar los resultados y describir los avances observados.
El análisis de la información se realizó mediante codificación cualitativa y triangulación de
datos, identificando patrones de mejora en cada dimensión del desarrollo.
Enfoque
Desde una perspectiva epistemológica constructivista y socio-interaccionista, la
investigación se fundamenta en los aportes de Piaget, quien concibe el juego como expresión
de la actividad cognitiva; y de Vygotsky, quien lo reconoce como un espacio de mediación
simbólica dentro de la zona de desarrollo próximo (Benítez et al., 2023). El juego, entendido
como práctica neuroeducativa, se considera aquí un mediador entre la experiencia sensorial, la
emoción y el pensamiento, facilitando la consolidación de redes neuronales y la maduración de
las funciones ejecutivas.
RESULTADOS
Tras la aplicación de las fichas de observación basadas en el test AQ-3, se valoraron
las principales áreas del desarrollo infantil: comunicación, motricidad fina, motricidad gruesa,
resolución de problemas y socioindividual. De acuerdo con los criterios de valoración
establecidos donde un puntaje de 50 corresponde al rango normal del desarrollo, entre 15 y 20
indica un nivel ligeramente inferior a las expectativas, y valores menores a 15 reflejan un
desarrollo por debajo del esperado, los resultados muestran una tendencia general
moderadamente adecuada, con áreas que requiere fortalecimiento.
Tabla 2
Resultados por niño y área del desarrollo
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CUADRO DE RESUMEN DE VALORES PRE - TEST
Niño/niña
Comunicación
Motridica
fina
Motricidad
gruesa
Resolución
de
problemas
Socio
individual
1
50
50
50
40
50
2
40
40
53
40
50
3
50
40
40
50
50
4
35
40
35
40
50
5
50
40
50
50
50
6
50
50
50
35
50
7
50
40
40
40
50
8
50
50
45
35
50
9
35
50
45
35
50
10
35
50
45
35
50
11
35
45
40
40
50
12
35
45
50
40
50
13
35
45
50
40
50
14
35
45
45
35
50
15
35
50
45
35
50
16
50
50
45
35
50
17
50
45
45
35
50
18
40
45
45
35
50
19
40
40
45
35
50
20
50
40
45
35
50
TOTAL, PORCENTAJE
42,5
45
45,4
38,25
50
El área socioindividual presentó el puntaje más alto (50 puntos), ubicándose dentro del
rango esperado y evidenciando que los niños poseen adecuadas competencias sociales y de
interacción grupal. En contraste, la resolución de problemas obtuvo el promedio más bajo
(38,25 puntos), lo que indica debilidades en los procesos de razonamiento lógico, pensamiento
secuencial y toma de decisiones, componentes estrechamente vinculados con la maduración
de las funciones ejecutivas.
Las áreas de motricidad fina (45) y motricidad gruesa (45,4) se ubicaron apenas por
debajo del valor ideal, sugiriendo que los niños han alcanzado una coordinación aceptable,
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aunque aún requieren actividades que refuercen la precisión, la coordinación bimanual y el
control postural. Por su parte, la comunicación (42,5) mostró un desempeño satisfactorio,
aunque evidencia la necesidad de fortalecer la expresión verbal, la comprensión y la fluidez
lingüística, dimensiones esenciales para el desarrollo cognitivo y social véase en la tabla 1.
Figura 1
Resultados pre-test ASQ3
Luego de la implementación de los juegos diseñados para estimular las áreas del
desarrollo infantil, se aplicó nuevamente la ficha de observación basada en el test AQ-3 con el
fin de valorar los avances obtenidos. Los resultados del postest evidencian una mejoría
significativa en todas las áreas evaluadas, lo que confirma la efectividad de la intervención
lúdica como estrategia pedagógica para potenciar el neurodesarrollo en la educación inicial.
Tabla 3
Resultados pre -test áreas del desarrollo
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Niño/niña
Comunicación
Motridica
fina
Motricidad
gruesa
Resolución
de
problemas
Socio
individual
1
50
50
50
50
50
2
40
50
50
50
50
3
50
50
50
50
50
4
45
50
50
50
50
5
50
40
50
50
50
6
50
50
50
50
50
7
50
50
50
40
50
8
50
50
50
45
50
9
50
50
50
45
50
10
50
50
50
45
50
11
50
50
50
45
50
12
50
50
50
45
50
13
50
50
50
50
50
14
50
50
50
50
50
15
50
50
50
50
50
16
50
50
50
45
50
17
50
45
50
50
50
18
45
45
50
50
50
19
50
40
50
50
50
20
50
40
50
50
50
TOTAL
PORCENTAJE
49
48
50
48
50
El área de motricidad gruesa alcanzó el puntaje máximo (50 puntos), situándose
plenamente dentro de los parámetros esperados del desarrollo. Este resultado refleja un
fortalecimiento del control corporal, la coordinación y el equilibrio, aspectos directamente
estimulados por las actividades motoras implementadas durante la intervención. De igual
manera, el área socioindividual mantuvo su valor óptimo (50 puntos), consolidando las
habilidades de interacción, empatía, cooperación y autorregulación emocional, indicadores de
una adecuada maduración socioafectiva.
En cuanto al lenguaje y la comunicación, se observa un incremento de 42,5 a 49
puntos, lo que evidencia una mejora notable en la expresión verbal, la comprensión de
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consignas y la fluidez comunicativa, elementos fundamentales para el desarrollo cognitivo y
social. Las áreas de motricidad fina (48 puntos) y resolución de problemas (48 puntos) también
muestran avances sustanciales respecto al pretest, lo que demuestra una evolución positiva en
las capacidades de precisión manual, atención sostenida, pensamiento lógico y resolución
autónoma de tareas.
Estos resultados reafirman que el juego es un medio altamente eficaz para estimular las
redes neuronales y las funciones ejecutivas del niño, favoreciendo la integración entre las áreas
motora, cognitiva, lingüística y socioemocional. La comparación entre el pretest y el postest
confirma que las experiencias lúdicas, cuando se aplican de manera intencionada y
pedagógicamente estructurada, fortalecen la maduración neuropsicológica y potencian el
aprendizaje integral durante la educación inicial véase en la tabla 2.
Figura 2
Resultados Pos -Test
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DISCUSIÓN
Los resultados de la intervención lúdica evidencian avances en todas las áreas
evaluadas motricidad gruesa, motricidad fina, comunicación, resolución de problemas y
dimensión socioindividual lo que coincide con la evidencia empírica que señala al juego como
un mecanismo clave para el desarrollo integral infantil. Por ejemplo, la revisión de Rodriguez
et al (2021) sostuvo que el juego “es esencial en la infancia, permitiendo una tendencia positiva
en el desarrollo y el aprendizaje”. Asimismo, el estudio de Florit et al (2024) encontró que
intervenciones motrices estructuradas favorecieron simultáneamente aspectos motores,
cognitivos y socioemocionales.
En el presente estudio, el incremento más notable se dio en motricidad gruesa
(alcanzando el rango óptimo) y socioindividual, lo cual sugiere que las actividades diseñadas
respondieron adecuadamente al estímulo de la coordinación corporal y la interacción social.
Esta mejora se alinea con lo señalado por Carpio et al (2024) quienes demostraron la
asociación entre habilidades motoras y competencias sociales en niños tempranos.
No obstante, aunque las mejoras en motricidad fina, comunicación y resolución de
problemas fueron claramente positivas, los puntajes todavía se ubicaron ligeramente por
debajo del umbral ideal en algunos casos por ejemplo motricidad fina. Esto plantea la
necesidad de profundizar en la dosificación, frecuencia e intensidad de los juegos diseñados,
así como de adaptar las actividades al perfil concreto de cada niño y a su contexto
sociocultural. La literatura apunta en este sentido: el estudio de Victoria Omenebele & Ochuko
(2023) destaca que el contexto seguro, culturalmente sensible y mediado por adultos es
esencial para que el juego promueva plenamente el desarrollo cognitivo, social y emocional.
Desde una perspectiva epistemológica ligada a la neuroeducación, estos hallazgos
pueden interpretarse como evidencia de que el juego favorece la plasticidad sináptica y la
integración de redes neuronales en desarrollo, facilitando que los niños movilicen sus funciones
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ejecutivas, sus destrezas motoras y sus habilidades de interacción social.
Además, la lógica de la intervención pretest/ficha, intervención de juego, postest/ficha
permite visibilizar la función del juego como mediador entre experiencia, estructura cerebral en
formación y aprendizaje escolar temprano.
Finalmente, cabe destacar que los resultados de este estudio tienen implicaciones
prácticas para la planificación curricular en educación inicial: Es imprescindible incorporar
juegos intencionados que estimulen de manera sistémica la motricidad, la comunicación, la
cognición y la socialización. Los docentes deben actuar como facilitadores mediadores, no solo
organizadores de actividades, tal como indica la perspectiva socio-constructivista.
La evaluación (como el uso de ficha de observación) permite documentar el efecto del
juego y ajustar las intervenciones. Dado que el entorno cultural, la participación familiar y los
recursos disponibles modulan los impactos del juego, las intervenciones deben adaptarse al
contexto particular de los niños.
En contexto, la discusión de estos resultados refuerza la tesis de este artículo: el juego
estructurado y sistemático, cuando se integra de forma coherente en la educación inicial, se
constituye en una herramienta poderosa para potenciar el neurodesarrollo infantil, ya que actúa
simultáneamente sobre las dimensiones motora, cognitiva, lingüística y socioemocional.
CONCLUSIONES
Los hallazgos de este estudio evidencian que la incorporación sistemática del juego en
la práctica pedagógica favorece de manera significativa el neurodesarrollo infantil. Tras
la aplicación de actividades lúdicas estructuradas, se observó una mejora sustancial en
la coordinación motora gruesa, la comunicación, la motricidad fina, la resolución de
problemas y las habilidades socioindividuales. Estos resultados confirman que el juego
estimula la plasticidad sináptica, fortalece las funciones ejecutivas y promueve la
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1375 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 2, Núm. 4, 2025, octubre-diciembre
integración entre las dimensiones motora, cognitiva, lingüística y socioemocional del
desarrollo.
Asimismo, se constató que los entornos lúdicos bien planificados generan aprendizajes
más significativos, al permitir que el niño experimente, explore y construya conocimiento
desde la acción y la emoción. La intervención basada en el juego fomenta la
autorregulación, la empatía y la cooperación, consolidando las bases del desarrollo
afectivo y social. En términos neuroeducativos, el juego constituye un mediador esencial
entre la experiencia sensorial y la maduración cerebral, garantizando un aprendizaje
integral y sostenido.
Finalmente, se concluye que la educación inicial debe integrar el juego como eje
curricular transversal, no como actividad complementaria, sino como estrategia
pedagógica central que potencie la autonomía, la creatividad y el bienestar infantil. La
labor docente, desde un rol mediador y reflexivo, es clave para planificar experiencias
lúdicas que estimulen la curiosidad, fortalezcan las conexiones neuronales y
contribuyan al desarrollo pleno de las capacidades infantiles.
Declaración de conflicto de interés
Los autores declaran no tener ningún conflicto de interés relacionado con esta
investigación.
Declaración de contribución a la autoría
Diana Beatriz Gutiérrez Jácome: Conceptualización, curación de datos, análisis
formal, investigación, metodología, administración del proyecto, supervisión, validación,
visualización, redacción del borrador original, revisión y edición de la redacción.
Gabriela Maribel Cárdenas Cisneros: Curación de datos, investigación, redacción del
borrador original, revisión y edición de la redacción, validación.
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1376 Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias | Vol. 2, Núm. 4, 2025, octubre-diciembre
Rusia Catalina Larrea Salazar: Investigación, metodología, análisis formal,
visualización, revisión y edición de la redacción.
Paulina Alexandra Guasco Carrillo: Recolección de datos, investigación, recursos,
validación, revisión y edición de la redacción.
Mónica Viviana Chulca Sigcha: Redacción articulada y argumentativa del texto,
aplicación de fichas de observación y análisis de resultados.
Declaración de uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que utilizaron la inteligencia artificial como apoyo para este
artículo, y también que esta herramienta no sustituye de ninguna manera la tarea o proceso
intelectual. Después de rigurosas revisiones con diferentes herramientas en la que se
comprobó que no existe plagio como constan en las evidencias, los autores manifiestan y
reconocen que este trabajo fue producto de un trabajo intelectual propio, que no ha sido escrito
ni publicado en ninguna plataforma electrónica o de IA.
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